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2.11.09

A vueltas con la ortografía

En cuanto a peculiaridades ortográficas, Juan Ramón Jiménez no le iba a la zaga a Unamuno. Y todavía ahora se le respetan sus ideas (con la consiguiente confusión para los no avezados en los arcanos de la ortografía). A Juan Ramón Jiménez se le respeta mucho, y en sus libros se vuelve inevitable la consabida advertencia acerca de la la peculiar ortografía del poeta.
Este asunto de la ortografía no es baladí. Hace años se levantó una polvareda de aúpa cuando García Márquez propuso, creo que en una reunión de academias de la lengua española, potenciar la ortografía fonética, a fin de acabar de una vez y para siempre con las faltas de ortografía. La propuesta no estuvo acompañada por el éxito. (¿Y qué éxito iba a tener si, pese a las bendiciones de la Academia, da repeluzno, aunque uno sea abstemio, escribir güisqui?
Como no es mi intención meterme en este jardín (¿es posible cambiar la lengua a golpe de decreto?, propongo como jocosa ilustración del tema este documento sobre la reforma de la ortografía española, apócrifo pese a su apariencia. Su autor ha llevado una reducción al absurdo absolutamente perfecta.

3 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Genial la presentación, sobre todo la última página.

Javier Quiñones dijo...

Jardín complejo, en efecto, Luis, este de la ortografía. La provocación de García Márquez con sus "haches ruprestres" no estuvo mal, pero no cambió nada. La ortografía del castellano es compleja, pero hay lenguas, románicas también, como el catalán, cuya ortografía es aún más difícil. La Lengua, con su gramática y su ortografía, la heredamos y hay aspectos que son imposibles de cambiar y por tanto hemos de atenernos a ellos, respetarlos e intentar trasmitirlos a los que vienen detrás. Se simplificó, por poner un único ejemplo, el acento en los demostrativos para diferenciar pronombres de adjetivos, algo es algo.
Con respecto al texto que incluyes en tu entrada, ya Jesús Mosterín intentó algo semejante, escribir sin hacer estricto caso a las normas ortográficas.
Gracias por el enlace.
Un saludo, Javier.

Luis Valdesueiro dijo...

Bueno, José Miguel, acabo de llegar de tu cibercasa ¿y qué decirte? Que sí, que hay mucho genio anónimo por ahí. Gracias.
Suscribo lo que dices, Javier: el río fluye solo, y los cambios en la lengua son inevitables, pero los sueños de la razón siempre asustan (incluso si sólo se trata de orotografía).

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