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14.12.13

*Salpicaduras*, de Fernando Menéndez

Ediciones Trea inaugura su colección “Aforismo” con un libro de Fernando Menéndez: Salpicaduras. Se compone de doscientos setenta y cuatro aforismos (versos, según los denomina Silverio Sánchez Corredera en el prólogo). Autor de varios libros de poesía y de aforismos, Menéndez ha caligrafiado numerosos manuscritos, objeto de varias exposiciones.

En los últimos años, Menéndez ha publicado dos libros de aforismos: Hilos sueltos (Difácil, 2008) y Tira líneas (Difácil, 2010). Aforismos suyos figuran asimismo en la reciente antología de José Ramón González, Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos (Trea, 2013).

Salpicaduras está dividido en tres partes: “Tachaduras”, “Teselas” y “Llamaradas”. Así las describe el prologuista:

Tachaduras... se encara con el poder injusto, la sucia política o el Estado opresor.

Teselas... habla desde el desengaño escéptico, los abismos existenciales y la vida absurda.; también, desde los gozos, el imperativo de vivir y la autoafirmación del ímpetu que mueve la humana naturaleza.

Llamaradas... busca la patencia de la verdad, la visión universal, la evidencia común a la que se consigue poner nombre.


[El prólogo, y dos páginas de aforismos, se pueden leer en la web de Ediciones Trea.]

Fruto de una lectura fugaz, copio a continuación unos cuantos aforismos. (Según la posología al uso, los aforismos deben degustarse en pequeñas dosis. Y así debe ser. Pero yo necesito una lectura voraz, omnicomprensiva, antes de poder demorarme en cada aforismo. Qué le vamos a hacer, si somos hijos —o hijastros, tal vez— de nuestras neurosis...).

Aforismos

La mentira es exuberante en matices.

Nada más libre que la muerte.

Vivimos en la obligación de la rapidez.
         
[De “Tachaduras”]

La realidad te hace añicos o te vuelve cínico.

Estamos abandonados al dolor de la espera.

Escribir lo necesario y sentir lo inalcanzable.
         
[De “Teselas”]

Quien gira sobre sí mismo, marea su ilusión.

La memoria es un vasto mar de olvidos.

La vida no tiene sentido sino remordimientos.
         
[De “Llamaradas”]


Fernando Menéndez, Salpicaduras

1.8.13

“Caminos de la rica nada”

Paralelismos.- Todo y nada, memoria y olvido, alfa y omega, amor y odio, sístole y diástole, agua y fuego, guerra y paz, noche y día, vida y muerte...
Muerte y... eternidad.


Caminos de la rica nada
XXV

Todo sin la nada es nada,
y en mi nada está ya todo,
y el oro sin nada es lodo.
BERNARDINO DE LAREDO


La nada como meta positiva (fragmento)

Por la nada he de ir a nado,
que es un mar muy sosegado...
DIEGO DE JESÚS


Melquíades Andrés, Los místicos de la Edad de Oro en España y América. Antología. Madrid: BAC, 1996.

8.6.13

Sumario del número 7 de “El Alambique” (Se anexan poemas de Pablo Guerrero, Ángel Campos Pámpano y Erich Mühsam, así como aforismos de Juan Varo)

Fiel  a su cita semestral, acaba de aparecer el número 7 de El Alambique. Agustín Porras, su director, propone como de costumbre una breve reflexión en el Brindis de bienvenida.

Las restantes secciones son:

TIENEN LA PALABRA Poemas de José Luis de la Vega, Alejandro Marzioni, Enric López Tuset, Ricardo Virtanen, Miguel Ángel Yusta, Vicente García, Patricio Gutiérrez del Álamo, Adriana Davidova, Carlos Iglesias Díez, Arabella Siles, Joseto Romero, Anaís Pérez Layea, Pedro Gandía, Ricardo Fernández Moyano, David Rey Fernández, Miguel Losada, Yamila Greco, Ismael García Clavero, Manuel Quiroga Clérigo, Arahel Rodas y Carmen López.

HOMENAJE A ÁNGEL CAMPOS PÁMPANO 
Dosier coordinado por Miguel Ángel Lama 
Textos y poemas de Miguel Ángel Lama, José Antonio Zambrano, Miguel Casado, Irene Sánchez Carrón, Claudio Rodríguez Fer, Elías Moro Cuéllar, Carlos Medrano, Antonio Sáez Delgado, Tomás Sánchez Santiago, Manuel Vicente González, Eva María Romero Rivero, Álex Chico, Luis Arroyo Masa, José Juan Cuño, Joaquín Beltrán Salgado, Antonio Gómez, Basilio Sánchez, Pablo Guerrero y Álvaro Valverde.
Álbum Campos Pámpano. 
Fotografías.
Antología poética de Ángel Campos Pámpano. 
Selección de Miguel Ángel Lama.  
Bibliografía de Ángel Campos Pámpano

ÁTOMOS (Máximas, sentencias, aforismos)   
Los imprescindibles
Chamfort: Las máximas de un hombre desesperanzado, por Luis Valdesueiro. 
Máximas y pensamientos de Chamfort (Selección y traducción de Luis Valdesueiro). 
Escribir al límite: el aforismo español contemporáneo

Juan Varo Zafra, por José Ramón González.
Aforismos de Juan Vara Zafra.


LENGUA EXTRANJERA, VERSIÓN CASTELLANA  Poemas de Maria do Sameiro Barroso (versión de Ángel Guinda), António Barahona (versión de Manuele Masini), Paul Celan (versión de Andrés Unger y Dominique Leonor Unger) Luljeta Lleshanaku (versión de Lucia Paprčková) y Erich Mühsam (versión de Andrés Unger y Dominique Leonor Unger). 
Notas biobibliográficas.

UN BOCETO DEL NATURAL   
(Fragmentos de diario), por Ada Soriano.

DISCURSOS   
Fragmentos de la Ausencia, por Mohsen Emadi.

La penúltima  
Noticia de la aparición del primer volumen de la nueva colección de poesía “Los libros de El Alambique”: Arcos y flechas (2000-2007), de Ricardo Paseyro.

Artistas invitados  
Antonio Covarsí, Luis Costillo, Javier Fernández de Molina, Luis Valdesueiro, María Isabel Rodríguez Villar y Manuel Calvo Abad


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Manuel Calvo Abad, Sin título

ÁNGEL

Extiendes la blancura de la luz primera 
y limpias la ceniza del vuelo de los pájaros.
Untas a las raíces la noche temblorosa
para aceptar la sombra.

Pero ciernes la nieve.

Para explicar el aire, las palabras
que rayan la costumbre
de mirar y no ver.

Amas el agua que somos. Lentamente
nace el sol en los quejigos.

Quieres quebrar las corazas,
el engaño del frío, para ser
un silencio feliz en el poema.

Un instante, tal vez, de certidumbre.

Así te veo ahora: amando
ferozmente a la vida
desde el reloj sin tiempo de la muerte.


Pablo Guerrero


ME LLEGUÉ A LA CIUDAD con el frío de las mañanas de viaje para ver los colores de las casas: la lentitud del rosa ensombrecido de sus fachadas, la luz blanca o dorada de las plazas vacías tras la lluvia, en la tarde. Buscaba mi lugar, perseguía un texto que había perdido (leído) en algún sitio. Anduve hasta el muelle. Lloviznaba. Y, allí, solo, en el muelle sin nadie, recordé en voz alta el comienzo de la Oda Marítima.
(De La ciudad blanca)

ASÍ VIVIERAS: 
cercano a lo que importa,
visión más alta.

Donde crece el olvido,
donde deslumbra y hiere.
(De Por aprender del aire)


Ángel Campos Pámpano


TRES AFORISMOS DE JUAN VARO ZAFRA

La vida se parece más al póker que al ajedrez: el ajedrez premia a los osados; la vida a los prudentes.

Dos demonios me visitan diariamente: el demonio de mediodía, solar, lascivo y perezoso; el demonio de medianoche, febril, desmemoriado y suicida.

Los sentimientos se contagian; la inteligencia y la sensibilidad no. Por eso nada pueden éstas contra aquéllos.

Juan Varo Zafra


LEITSATZ

Fürcht nicht die Stunde, da du stirbst.
Die Welt, o glaub’s nur, kann dich missen. 

Kein Stern, um dessen Licht du wirbst, 

wird mit dir in den Tod gerissen.

Solang du lebst, wirst du gebraucht.
Soll dich das Leben nicht vergessen, 

sorg, daß die Tat nicht untertaucht, 

an der du deine Kraft gemessen.

Leb, daß du stündlich sterben kannst,
in Pflicht und Freude stark und ehrlich, 

nicht dich, — das Werk, das du begannst, 

mach für die Menschheit unentbehrlich!


AXIOMA

No tienes por qué temer la hora de tu muerte.
El mundo, créeme, se las arreglará sin ti.
Ninguna de las estrellas cuya luz cortejas
se apagará contigo cuando mueras.

Mientras vivas, se te necesita.
Para que la vida no te olvide
procura que no se pierdan las obras
a las que dedicas tus esfuerzos.

Vive como si cada hora fuera la última.
Sé fuerte, actúa con honestidad en el deber y la alegría.
¡Que las obras que iniciaste —no tú—
sean imprescindibles para la humanidad! 


Erich Mühsam (Versión de Andrés Unger y Dominique Leonor Unger)

24.4.13

Pensar por lo breve: una antología aforística

“La limitada visibilidad del aforismo, condenado a circular por cauces de distribución minoritaria, ha impedido percibir con claridad la importancia que el género ha ido adquiriendo en España a lo largo de los últimos treinta años. Poco a poco, pero sin pausa, el número de libros de aforismos, publicados por lo general en pequeñas editoriales, y en tiradas aún más pequeñas, ha venido creciendo desde principios de los años ochenta, hasta conformar en la actualidad un extenso corpus alejado del gran público y escasamente estudiado. De ahí que un libro como éste, en el que se ofrece un detallado panorama del aforismo español de entresiglos y una amplia selección de textos de autores de diferentes promociones, pueda entenderse como el resultado de una tarea que se planteaba ya como urgente. El autor describe con detalle el alcance del fenómeno en el campo literario español, reflexiona sobre el aforismo como género de discurso y ofrece una amplia muestra de las variantes que el género ha adoptado en España desde 1980. El resultado es un amplio mosaico de textos que, sin duda, sorprenderán al lector por su riqueza y profundidad.” [De la contracubierta.]


Más información, AQUÍ.

2.4.13

Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos



La editorial Trea publicará próximamente el libro Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos. Antología, 1980-2012, de José Ramón González, profesor de la Universidad de Valladolid. 

En el número 44 de la revista elcuaderno se publica el artículo de Martín Mercader “En estado de aforismo”, así como una mínima selección de los autores antologados, entre los que me encuentro.

27.9.12

“Posos” (Aforismos caligrafiados)

Fernando Menéndez escribe aforismos. Hace meses recogí una muestra de su libro Hilos sueltos; no conocía yo entonces su última entrega: Tira líneas (Editorial Difácil, 2010). Pero Fernando Menéndez no solo escribe aforismos, también los caligrafía: su ultima trabajo, Posos (edición limitada de 25 originales), recoge aforismos de una veintena de autores, italianos y españoles*; un aforismo por autor. 

 

En cada página va caligrafiado un aforismo, y dibujada la letra capitular correspondiente.
 



Fabrizio Caramagna, en su blog Aforisticamente (un blog que verdaderamente da la vuelta al mundo del aforismo: en él están representados aforistas de muchos países y lenguas) se refiere así a Fernando Menéndez: “un artesano que crea con las manos libros irrepetibles como si se tratase de un delicado trabajo de orfebrería”. No puedo estar más de acuerdo.
* Mauro Parrini, Carlo Ferrario, Luis Valdesueiro, Rinaldo Caddeo, Maria Luisa Spaziani, Alberto Casiraghy, Donato Di Foce, Juan Varo, Antonio Castronuovo, Silvana Baroni, Marco Ercolani, Sandro Montalto, Fernando Menéndez, Fabrizio Caramagna, Dino Basili, Stefano Lanuzza Lorenzo Morandotti, Jordi Doce, Roberto Morpurgo y Erika Martínez.
 

9.5.12

Aforismos de Ramón Eder

Una expresión de Montaigne la vida ondulantesirve a Ramón Eder para titular su último libro de aforismos, que publica Renacimiento en la colección “A la mínima”, dirigida por Manuel Neila y dedicada al género aforístico.

Este libro de Eder consta de tres partes: Hablando en plata, Ironías y Pompas de jabón; las dos primeras son una selección de los libros homónimos, publicados en 2001 y 2007, respectivamente.

Ramón Eder cultiva una ironía fina y bienhumorada que le pone a salvo del sarcasmo y sus desgarros. Ironía que le permite desvelar sombras de la vida, aventar vicios de la costumbre o el pensar y desenmascarar lo obvio, invisible tantas veces.

Destino del aforista es mantenerse alerta, vigía en la frontera de lo profundo y lo banal. Ramón Eder supera con elegancia esta prueba.

Durante un tiempo, Eder mantuvo el blog Hablando en Plata. En él agavilló apuntes, aforismos y notas varias.


A F O R I S M O S


Los escritores son esas personas que tienen un yo de tomo y lomo.

*

Leer un buen libro mal traducido es como escuchar a Beethoven en un transistor.

*

¡Si tuviéramos siete vidas con qué valentía y desapego moriríamos las tres o cuatro primeras!

*

Soñar es hacer experimentos con el tiempo.

*

Somos inmortales todos los días de nuestra vida, excepto uno.

*

El fin justifica los miedos.


(Hablando en plata)

Contra el patético quiero y no puedo, nada mejor que practicar el elegante puedo y no quiero.

*

Un buen aforismo es un relámpago en las tinieblas.

*

Hay personas que tienen un mal gusto infalible.

*

Seríamos más felices teniendo la mitad de lo que tenemos y disfrutándolo el doble.

*

El pasado es imprevisible, cambia constantemente en la memoria.

*

Los domingos son la eternidad en miniatura.


(Ironías)

La melancolía tiene de bueno que nos impide caer en la megalomanía.

*

Uno nunca olvida su primer amor, ni lo recuerda.

*

Hay dos tipos de grandes escritores: los que nos gustan y los que nos aburren.

*

A las personas que tienen dos caras hay que mirarlas de perfil.

*

Como creía que la carne no es triste y aún no había leído todos los libros, disfrutaba de cierto bienestar.

*

Siempre cometemos los mismos errores, lo cual nos da una especie extraña coherencia. [Sic] [Supongo que falta un ‘de’: ¿vendría después de ‘especie”, o detrás de ‘extraña’?]

*

Se asomaba al abismo y tomaba notas.


(Pompas de jabón)

RAMÓN EDER, La vida ondulante
Sevilla: Editorial Renacimiento (“A la mínima”), 2012


23.4.12

“La armadura del buen gusto, ó el corse”

No hay día que no sea nuevo. Siempre aprendemos algo, aunque olvidemos más. No son ríos, sino cauce, nuestras vidas. 
El corsé

LA ARMADURA DEL BUEN GUSTO, Ó EL CORSE

Lector mira esas figuras, 
que son criticas morales; 
y retratos vien cabales 
de vanidosas locuras. 
Ese Joben a infinitos 
en el dia Representa, 
que lleban errada cuenta, 
por parecer puliditos, 
con sus locos kalendarios
resultan muchos perjuicios;
pues son fomentos de vicios, 
y martires boluntarios. 
El criado a incapie tirando
ajusta bien el corsé:
sabe muy bien el porque
pero se burla callando.
A hombres afeminados 
miramos en nuestros dias.
pués todas sus valentias 
son por berse acicalados.
Bestid (jovenes pudientes) 
sin tretas artificiales;
y creed que prendas morales 
son los trajes mas decentes.

[Talla dulce, iluminada. 19 x 22,4 cm.]

14.4.12

Sobre la Vida de Marco Bruto (Con algunas sentencias de Quevedo)

Releo, después de bastantes años, la Vida de Marco Bruto, de Quevedo. Leo y subrayo. Este libro pide incesante atención, y conviene saborearlo a pequeños sorbos, y con sosiego. Más allá de las piruetas verbales, la ceñida prosa de Quevedo deslumbra y asombra. Tras las amuralladas frases, las palabras tasadas y los pensamientos exactos. Ya desde el prólogo, Quevedo advierte: “Gastaré pocas palabras, y haré gastar poco tiempo”. Unas líneas antes, por si fuera necesaria, había aducido la razón: “Poco escribo, no porque excuso palabras, sino porque las aprovecho, y deseo que hable la do[c]trina a costa de mi ostentación. Aquél calla, que escribe lo que nadie lee; y es peor que el silencio, escribir lo que no puede acabarse de leer; y más reprehensible acabar de escribir lo que cualquiera se arrepiente de acabar de leer. De mí sólo aseguro que ni el que me empezare a leer se cansará mucho, ni el que me acabare de leer se arrepentirá tarde.” Poco hay que añadir, todo está dicho. En efecto, ¿habrá quien se arrepienta de penetrar en esta prosa recia, severa y de contenida belleza? De creer a su autor, la Vida de Marco Bruto sería el menos malo de sus libros y el más razonable de todos.

En estas páginas, prodiga Quevedo depuradas y rotundas sentencias. No sin cierta aprensión, me permito seleccionar algunas de esas frases que, aun desgajadas del tronco de la obra, conservan pleno sentido en sí mismas. [Para ver una selección de las Migajas sentenciosas de Quevedo, pinchar aquí y aquí.]


Sentencias sacadas de la Vida de Marco Bruto,
de don Francisco de Quevedo Villegas,
Caballero del Hábito de Santiago
y Señor de la Torre de Juan Abad


Yo afirmo que lo bueno en el malo es peor, porque ordinariamente es achaque y no virtud, y lo malo en él es verdad, y lo bueno mentira. Mas no negaré que lo malo en el bueno es peligro y no mérito.

*

Ricos fueron los romanos en tanto que supieron ser pobres: con su pobreza se enterró su honra.

*

Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra.

*

Cuerpo que no le arma su corazón, las armas le esconden; mas no le arman. Quien va desnudo de sí y armado de hierro, es hombre con armas, cuando ellas son armas sin hombre. Si vive, es por ignorado; si muere, es por impedido; pues si no huye, es de embarazo y no de cobarde; y destos mueren más con sus armas que con las de los enemigos.

*

El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que pudiera pensar. Y muchas veces a sí mismo se persuade el miedo, y se le hace el discurso receloso, porque no hay quien no se crea a sí mismo. Y es blasón grande del temor, siendo tan ruin, hacer de nada algo y de poco mucho.

*

¡Oh cuánta noche habitan nuestros deseos!

*

El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde tiene miedo de su propio temor. De aquí le nace no tener la seguridad en otra cosa sino en la muerte de su muerte, cuando no hay enemigo que no tenga quien sólo se defiende con el mal suceso del que se le opone.

*

¡Oh cuán sólidamente obra quien es sólidamente bueno!

*

Por eso se ha de mirar a quién se hace bien; porque haber quien con el bien se hace malo, siempre se ha visto, y quien con el mal se hace bueno, muchas veces se ve.

*

Grande dolor es sentir mucho, y grande enfermedad no sentir nada: esto es ya de muerto, aquello aún es de vivo. Por esto habíades de sentir más la falta de sentimiento, que la sobra de dolor.

*

Peor es vivir indignos de la vida por no saber morir, que morir dignos de la vida por saber buscar la muerte.

*

Breve es la vida; antes ninguna en aquel que olvida lo pasado, y desperdicia lo presente, y desprecia lo por venir. Y solamente es vida y tiene espacio en aquel varón que junta todos los tiempos en uno.

*

Perder la libertad es de bestias; dejar que nos la quiten, de cobardes. Quien por vivir queda esclavo, no sabe que la esclavitud no merece nombre de vida, y se deja morir de miedo de no dejarse matar. Tenemos por honesto morir de nuestra enfermedad, y ¿rehusaremos morir de la que tiene nuestra república? Quien no ve la hermosura que tiene el perder la vida por no perder la honra, no tiene ni honra ni vida.

*

Grande gloria es ser único en la bondad; empero es gloria avarienta. No lo deseo, porque quiero bien a mi patria; no lo temo, porque conozco sus ciudadanos.

*

Y si tiene pereza nuestro celo y le damos lugar a que se corone, con las mercedes y cargos hará ministros y príncipes estos que hoy son delincuentes, y se embarazará el castigo de sus culpas en lo magnífico de sus cargos; que en el mundo los delitos pequeños se castigan, y los grandes se coronan; y sólo es delincuente el que puede ser castigado, y el facineroso que no puede ser castigado es señor.

*

El pensar quiere tiempo, y lo pensado ejecución. Muchas cosas hay que no se dicen, y se derraman; porque lo que no se comunica, se sospecha. Nada es tan seguro como pensar lo que se ha de hacer, y nada es secreto si para hacer lo determinado se tarda en pensar, cuando el pensar es delito y la tristeza amenaza.

*

Nada se ha de mostrar menos que lo que se desea más. La hipocresía exterior, siendo pecado en lo moral, es grande virtud política.

*

¡Oh, ceguedad del hombre, que no sabiendo lo que es y olvidando lo que fue, quiere saber lo que será!

*

Mejor se puede disculpar el que se muere de miedo que el que de miedo se mata, porque allí obra su culpa la naturaleza, y en éste, con delito y culpa, el discurso apocado y vil.

*

Necio ahorro es el del miedo. Dase Catón la muerte porque César no se la dé; si fue por esto, él fue en sí propio vencido, y justificado, y verdugo, y venganza, y vengador de César.

*

El sufrimiento y la paciencia son los valentones de la virtud.

*

Determinarse tarde al remedio del daño, es daño sin remedio.

*

Quien pregunta lo que padece, con razón padece, y sin remedio, lo que pregunta. No puede ser mayor ignorancia que preguntar uno lo que ve.

*

Las cosas grandes no las consigue quien no las aventura.


Francisco de Quevedo, Vida de Marco Bruto
(según la edición de
Wikisource)

1.3.12

Bolaño y Gui Rosey como excusa (Proverbios modernizados de Éluard y Péret) (1)

“Últimos atardeceres en la tierra” es el título de un cuento de  Roberto Bolaño. Cuenta unas vacaciones en Acapulco de un padre y su hijo veintiañero. El hijo es B y el padre es el padre de B. Padre e hijo son chilenos y viven, cada uno en su casa, en México DF.

Se trata de un cuento singular  en el que un lenguaje frío mantiene viva la llama del tedio y las pequeñas aventuras. El aburrimiento bien narrado puede llegar a deleitar. Y no se trata de que no sucedan cosas, sino de que están contadas como si apenas sucedieran. ¿Qué mayor logro que volver interesante incluso lo que no lo es? Desentrañar insospechados aspectos de la realidad, explorar cuevas profundas del sentimiento o sinuosos arcanos del pensar. El maestro Chéjov enseñó bien la lección.

Contar una historia quizás esté al alcance de muchos, pero crear una atmósfera que nos atrape es privilegio de pocos. Pero se cuente lo que se cuente, al final solo quedan palabras, palabras que una mano, sabia o torpe, ha ensartado en frases sucesivas. Si de literatura se trata, palabras; si de pintura, colores.

Cuando B logra esquivar las invitaciones que le hace su padre para salir, lee una antología de poetas surrealistas. Le gusta Desnos, le gusta Éluard. Pero hay un poeta, Gui Rosey, poeta menor, que despierta el interés de B, no tanto por sus poemas (la verdad es que Rosey no le parece interesante) sino por su enigmático final, en el que la imaginación de B se zambulle en busca de una explicación. Gui Rosey, junto con otros surrealistas, ha recalado en Marsella huyendo de los nazis. Allí pasa los días mientras espera el visado que le permita entrar en los Estados Unidos. Pero su visado no parece llegar nunca. Y un día, sin que nadie sepa dar razón de su ausencia, Gui Rosey desaparece para siempre sin dejar rastro. Es como si se le hubiera tragado la tierra. Si Kafka hubiera puesto su mano en la historia real de Gui Rosey tal vez habría añadido una burla del destino: el mismo día de su desaparición se le hubiera concedido el visado, convirtiéndose así una buena noticia en una cruel noticia. Bajo el calor de Acapulco, la enigmática desaparición en Marsella de Gui Rosey aviva la fantasía de B.

Mientras leía el cuento en el metro, pensaba en que quizás tuviera en casa esa antología de poetas surrealistas. Me sonaba el nombre del traductor, Aldo Pellegrini, surrealista argentino. Al llegar comprobé, en efecto, que sí tenía la antología que lee el personaje de Bolaño. Y me sorprendió, ya que se trata de un libro editado en México, en 1981, por Ediciones Coma.

Busqué la fotografía de Gui Rosey, descrita en el cuento (“una foto de estudio en la que Rosey aparece como un ser sufriente y solitario, con los ojos grandes y vidriosos, y una corbata oscura que parece estrangularlo”), y no la encontré en mi libro. La que lee B debe ser otra edición, pensé; en la mía sólo hay una foto de Breton en el palacio del Cartero Cheval y otra de Artaud, en el papel de Marat, en el oceánico Napoleón de Abel Gance. Y hay además un par de fotos de grupo: en una de ellas, un fotomontaje que fue portada de La Revolution Surréaliste, aparecen reunidas dieciséis fotos de surrealistas, encorbatados y con los ojos cerrados como muertos, que forman una orla alrededor de una mujer desnuda, pintada por Magritte. Desconozco si Gui Rosey es uno de esos surrealistas.

Esos surrealistas con los ojos cerrados, ¿proclamaban acaso que no necesitaban mirar afuera para llegar muy adentro? ¿O quizás querían decir que, bajo sus párpados cerrados, estaban en contacto con el más allá, con la vida más honda? Pero quién puede saber lo que se esconde tras un surrealista con los ojos cerrados.

El cuento de B acaba en el momento justo en que parece que se va a liar una gorda. Y es inevitable quedar un poco chasqueado, como el bíblico Moisés, valga la hipérbole, que tras tanto penar no pisó la tierra prometida. El chasco nos deja con apetito de palabras, más palabras. Pero la literatura, como la vida, está llena de historias truncas. Algunas de esas historias se revisten incluso de final feliz, como si ese final feliz fuera un punto final. Quizás cada cosa de la vida sea lo más importante mientras sucede, lo mismo que en una escalera importan todos los peldaños; y las cosas suceden, supongámoslo así, aunque lo dudemos a veces, ajenas a cualquier teleología. Las cosas llegan unas veces sin querer, aunque acabemos queriéndolas; y otras veces llegan por ser inevitables, como inevitable es la sujeción a la ley de la gravedad. Pero en los cuentos, como en las historias de la vida, el final puede llegar en cualquier momento, y el clímax, si lo hubiere, quizás no esté al final.

Hojeando esa antología de los surrealistas franceses, que quizás nunca leí entera, di con unos curiosos proverbios “al gusto del día”, escritos al alimón por Éluard y Péret, y traducidos por el susodicho Pellegrini.

Desconozco el original de esos proverbios. Parece que los autores se afanan en retorcer el pescuezo a algunos refranes o expresiones consuetudinarias, mediante el artificio de permutar palabras. Supongo que el traductor se habrá atenido a la literalidad, sin necesidad de buscar equivalencias, lo que sin duda no hubiera podido evitar tratándose de los proverbios originales que parecen remedar Éluard y Péret. Esos originales, traducidos literalmente, quizás hubieran resultado también descaradamente surrealistas, por lo extraño a nuestros oídos.

Veo que me he alargado mucho, aunque no era mi intención. Dejo, pues, para mañana los remozados proverbios de Éluard y Péret.

21.2.12

“Razonamientos de un testarudo” (selección), de Erik Satie

Al escuchar algunas obras de Satie siento como si entrara en un mundo regido por la melancolía: depurada melancolía, sobria y gozosa, con su sabor a lluvia; melancolía dulzona hecha de ensueño y olor a incienso.
Además de componer música a contrapelo, el singular e irreductible Satie cultivaba la afición a escribir. En “Razonamientos de un testarudo”, título de un capítulo de Memorias de un amnésico, se recogen aforismos de tema diverso, y no exclusivamente musical. De ahí proceden los que vienen a continuación; pero antes transcribo unas esclarecedoras palabras de Jorge Fernández Guerra, compositor y director del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea. 


En realidad, el papel desempeñado por Satie en varios momentos clave de las vanguardias de París es de tal calibre que sorprende la vacilación que aún sufre su figura en la valoración. Y la clave está en su música, claro. Satie siempre clavó unas punzantes banderillas en la credibilidad del sector musical; su agudeza y su lucidez fueron precursoras de una duda radical sobre los valores del arte que ha sobrevolado el siglo XX. Añadamos una posición moral, legitimada por una pobreza casi militante y de la que no hacía gala cuando paseaba por palacios de grandes mecenas parisienses, y tendremos el esquema de una enmienda a la totalidad de la creencia en el arte como podía percibirse en las sociedades europeas burguesas.
[…]
Las obras pianísticas de Satie (la mayoría lo eran) eran mordaces, cáusticas e irónicas. Se valían para ello de mezclas de estilos y profusión de incrustaciones de música popular, citas, hieratismo que ridiculizaba los modelos trascendentes de la efusión romántica. En suma, su significado hiriente y, digamos, subversivo precisaba de su contexto para definirse. Hoy día (hace mucho ya) ese contexto ha desaparecido y, por tanto, la significación de la música satieniana ha cambiado.

JORGE FERNÁNDEZ GUERRA, “El compositor irreductible”, Revista de Libros, julio-agosto 2010. 



RAZONAMIENTOS DE UN TESTARUDO

Me llamo Erik Satie, como todo el mundo.

***

Cuanto más músico se es, más loco se está.

***

El músico es quizá el más modesto de los animales, pero el más orgulloso. Él es quien inventó el arte sublime de estropear la poesía.

***

No sé por qué el dinero no tendrá olor, él que puede tenerlo todo.

***

Ya no tengo noción del tiempo, ni del espacio; y hasta me ocurre a veces que no sé lo que digo.

***

No puede comprender nada de la vida, la mínima cosa le hace soñar.

***

El mar está lleno de agua: ¡es para volverse loco!

***

No es «moderno» dar una impresión solemne. El último grito pide otra cosa: dar una impresión «imbécil», por ejemplo.

***

Acabo de oír a una señora que decía a otra:
«Sabe usted: un perro es más inteligente que una persona.»
¡Qué verdad más grande!

***

Si fuera rico, temería perder mi fortuna.

***

Como todos los calvos, soy bueno —a ciertas horas, claro—... ¡Qué reflexión más bonita!

***

Algunos artistas quieren ser enterrados vivos.

***

No tengo mucho interés en ser un maestro: es demasiado ridículo.

***

La experiencia es una forma de parálisis.

***

Cuanto más conozco a los hombres, más admiro a los perros.

***

El Hombre pretende haber sido creado a imagen de Dios.
Es posible, después de todo.


ERIK SATIE
Memorias de un amnésico
Traducción e introducción de Loreto Casado
Madrid: Árdora Ediciones, 2007
3

28.1.12

Aforismos de Fernando Menéndez (Con unas palabras de José Ramón González)

En 2008, la editorial vallisoletana Difácil publicó el libro de aforismos de Fernando Menénez, Hilos sueltos, precedido de unas enjundiosas
“Notas sobre el aforismo”, de José Ramón González.

A continuación transcribo unos párrafos del prólogo y espigo una veintena de 
aforismos del libro.


De “Notas sobre el aforismo”

Situado en un territorio fronterizo entre la literatura y la filosofía, entre la prosa de pensamiento y la poesía, y en el que vienen a confluir, además, las fórmulas sentenciosas de tradición oral y las escritas, el aforismo moderno parece resistirse tercamente a cualquier intento de caracterización. «No hay nada menos definible que el aforismo», escribió Eco en un trabajo sobre la obra de Oscar Wilde.

[...]

Basta repasar la extensión del término para comprobar que aforismo se emplea por lo general de una manera imprecisa y borrosa. A veces se aplica a fórmulas lingüísticas muy breves, que no van más allá de una frase sencilla y escueta, y otras veces se utiliza para referirse a un discurso fragmentario, pero mucho más elaborado y complejo, que no renuncia por completo a la argumentación y que puede llegar a ocupar varios párrafos de mediana extensión (y Nietzsche y Cioran son siempre convocados a este respecto como ejemplos representativos). Pero es que además, y esto parece mucho más grave cuando se aspira a definir con rigor, el aforismo tiende a fundirse con fórmulas próximas sin que pueda distinguirse una solución de continuidad clara.

[...]

La escritura aforística moderna adopta una forma fragmentaría —como sucesión de piezas independientes— pero no aspira a la totalidad, ni la implica. [...] Es una escritura atomizada y fluctuante, un dispositivo abierto, que huyendo de la exhaustividad y el sistema, nos sitúa en el instante y nos instala en la provisionalidad permanente. Incluso cuando enuncia verdades que aspiran a permanecer, lo hace como testimonio del instante en el que se hacen presentes a la conciencia enunciadora. En este sentido, el uso del tiempo presente nos enfrenta a la pura actualización (aunque semeje un presente de eternidad). Y es desde esa perspectiva limitada desde donde nos obliga a mirar la realidad. Lo inacabado, o mejor aún, lo inacabable se convierte en norma. Podríamos hablar entonces del aforismo como expresión de un pensamiento nómada o trashumante, o de un pensamiento fluido, líquido, no acumulativo. Es el pensamiento que se esfuerza en pensar su propio proceso. Si el pensador tradicional acota un territorio, impone sus normas, traza mapas, edifica y distribuye títulos de propiedad, el aforista funda en cada instante y es un ser sin memoria constructiva o arquitectónica, para quien sólo cuenta el momento de la revelación, del descubrimiento, que trata de apresar con su palabra. [...] Los aforismos vienen a ser una suma de instantes y, en este sentido, la escritura aforística se aproxima a la escritura autobiográfica o a la escritura diarística (y no es extraño que en muchas ocasiones se fundan en un mismo texto) y se convierte en enunciación lírica.

[...]

En lo que atañe a Hilos sueltos, que me ha servido de disculpa para trazar estas breves y apresuradas notas sobre el aforismo, cabe señalar que prolonga el impulso creativo que dio lugar a Biblioteca interior (Valladolid, Difácil, 2002) y, en un sentido más personal, a Dunas (Valladolid, Difácil, 2004). Fernando Menéndez cultiva un aforismo escueto, particularmente lacónico y preciso, que tiende a la sencillez extrema, suprimiendo incluso los nexos más comunes y en el que la limitación verbal se convierte en la palanca que abre el sentido. Busca muchas veces la sorpresa —sin duda porque el primer sorprendido es él mismo, que se esfuerza en mirar lo que le rodea con ánimo inaugural— y cualquier experiencia elevada o trivial —el amor, la política, la amistad, la creación, la religión, el destino, el deseo, el dinero, la soledad...— es filtrada y reflejada —se convierte así propiamente en acto de reflexión— a través de una palabra que aspira a la novedad de lo inédito.


JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ
De “Notas sobre el aforismo”, prólogo de Hilos sueltos

AFORISMOS DE FERNANDO MENÉNDEZ

 

Bañarse en la oscuridad de uno mismo.

*

El poeta es un malabarista de la soledad.

*

El límite último es el olvido.

*

Enmudece tu palabra hasta despertarla.

*

Un poema es un fracaso del silencio.

*

Cada día estoy más solo con mi destino.

*

La sombra: la continua metáfora de uno mismo.

*

Leer un aforismo para gozar de su silencio.

*

La esperanza: un diario sin fechas.

*

Conócete a ti mismo, pero con ironía.

*

Los recuerdos naufragan en la distancia.

*

Una cosa es vivir y otra durar.

*

La ironía es la tijera de la inteligencia.

*

Lo único que no te abandona es tu absoluta soledad.

*

Leer para leerme.

*

Todo deseo es una nostalgia.

*

Cada uno es el solitario maestro de su enigma.

*

El placer sombrío de la melancolía.

*

Los amores: formas breves de soledades.

*

Hay dos clases de poetas: los que viven de la poesía y los que existen para la poesía.


FERNANDO MENÉNDEZ, Hilos sueltos
Prólogo de José Ramón González
Valladolid: Difácil, 2008

14.12.11

* Augusto Monterroso: una muy breve selección de la “Breve selección de aforismos, dichos, etc.”, de Eduardo Torres, recogidos en Lo demás es silencio

Entre los libros de pura creación más desconocidos de Agusto Monterroso, Lo demás es silencio (La vida y la obra de Eduardo Torres) quizás se lleve la palma. Tras tan shakesperiano título se esconde una recopilación de textos que homenajean al escritor Eduardo Torres, así como otros del propio homenajeado. Considerar a este libro una novela es osadía propia de estos tiempos. Con no menos razón pudiera considerarse biografía, una biografía oblicua en la que la ficción y la realidad se dan la mano, igual que en las novelas. 

Entre los textos más sabrosos de Eduardo Torres figuran los aforismos, tan entrañados en la deliciosa paradoja. De ellos recojo una breve muestra.

Una sinopsis de Lo demás es silencio puede verse aquí.

En este mismo blog, pinchando aquí, podéis leer una selección (breve, por supuesto) de los cuentos y fábulas de Monterroso.


Aforismos seleccionados de la
Breve selección de aforismos, dichos famosos, refranes y apotegmas del doctor Eduardo Torres extraídos por Don Juan Manuel Carrasquilla
de conversaciones, diarios, libros de notas, correspondencia y artículos publicados en el suplemento dominical de El Heraldo de San Blas, de San Blas, S.B.

ABSTINENCIA
Sólo los abstemios piensan que beber es bueno.
Dicho en la cantina “El Fénix”, s. f.

AMOR
El amor es mientras todavía no lo es del todo.
Notesblock, lunes.

APLAUSO
Aun el aplauso del necio agrada al sabio.
Diario.

BREVEDAD DE LA VIDA
Si como se ha llegado a acortar las distancias se llegara a acortar el tiempo, se lograría hacer más corta la vida y recorrerla en menos años.
Conversación con Guillermo Haro, s. f.

CARNE Y ESPÍRITU
Es cierto, la carne es débil; pero no seamos hipócritas: el espíritu lo es mucho más.
Dicho en la cantina “El Fénix”, noviembre, 1960.

CONTRADICTIO IN ADJECTO
La Sinfonía Inconclusa es la obra más acabada de Schubert.
Nota a José Antonio Alcaraz.

DIARIO
Llevar un diario es un ejercicio y un placer espiritual que no practican ni gozan aquellos que no lo llevan. Apuntar un pensamiento is a joy forever. Cuando el pensamiento no vale la pena debe apuntarse en un diario especial de pensamientos que no valen la pena.
Envío a Elena Poniatowska.

DIOS (1)
Si Dios no existiera habría que inventarlo. Muy bien, ¿y si existiera?
El Heraldo, “Agnósticos de aldea”.

ENANOS
Los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a primera vista.
Carta a José Durand.

ESTILO
Todo trabajo literario debe corregirse y reducirse siempre. Nulla dies sine linea. Anula una línea cada día.
El Heraldo, “La fisiología del gusto literario”.

FONDO Y FORMA
No hay fondo sin forma ni forma sin fondo. Sólo cuando ambos desaparecen dejan de existir el fondo y la forma.
Carta a Salvador Elizondo.

HISTORIA Y PREHISTORIA
Antes de la Historia puede decirse que todo era Prehistoria.
El Heraldo, “Eduardo Césarman y la Entropía”.

INTELIGENCIA (2)
La inteligencia comete tonterías que sólo la tontería puede corregir.
Dicho en la cantina “El Fénix”, s. f.

LEY
Es dura.
Notesblock.

MUERTE (LUCHA CONTRA LA)
Hasta hoy lo mejor contra la muerte es tratar de mantenerse vivo el mayor tiempo posible, siempre que no se haga un esfuerzo tan fuerte o prolongado que dé al traste con la idea original.
El Heraldo, “Dos o tres textos de Juan Rulfo”.

NOSTALGIA
Está a la vuelta de la esquina.
El Heraldo, “Sobre Otto-Raúl González”.

ODIO
El amor lo justifica todo; el odio justifica el amor.
Diario.

PESIMISMO
Cuando una puerta se abre, cien se cierran.
Diario.

PUERTA
Unas veces se cierra; otras se abre.
El Heraldo, “El Ómnibus de Gabriel Zaid”.

SUERTE
Ver “Puerta”.

UNIVERSO
¡Pocas cosas como el Universo!
Notesblock (paseando por San Blas, 11 p. m.).


AUGUSTO MONTERROSO
Cuentos, fábulas y lo demás es silencio
México, Alfaguara, 1996

     

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30.8.11

*La rosa (y II): Poemas y aforismos de Juan Ramón Jiménez

Salvador Dalí

P O E M A S

La única rosa

Todas las rosas son la misma rosa,
amor, la única rosa.
Y todo queda contenido en ella,
breve imajen del mundo
¡amor! la única rosa.

Rosa

Sólo eres tú
(aquella tú)
cuando me hieres.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Canción. Seix Barral, Barcelona, 1993.

A F O R I S M O S
[Ideolojía, Ideolojía II, inéditos]

Uno y las rosas de la tumba solamente. Sólo nuestro pensamiento, flor de nuestra vida o la flor que abre de nuestra carne podrida. Eso es intimidad. Lo demás -amada, padre, madre, hermanos, amigos-   no es nada.

*

El pensamiento primero es como una rosa de sueño; después como una rosa de bruma; después como una rosa de cristal...

*

Le arranco más al sueño que a la vida; porque el sueño es como una vida mejor, cuyas rosas quisiera sembrar en mi realidad.

*

La rosa, ¿cómo está vestida y desnuda a un tiempo?

*

Perfecto e imperfecto, como la rosa.

*

Crítico de mis entrañas; cuando yo digo del poema:

No le toques ya más,
que así es la rosa,

es después de haber llevado el poema hasta la rosa.

*

Dos rosas son dos; cuatro, cuatro; siete, siete. Muchas, una.

*

¡Pobre rosa, que no puedes huir!

*

La poesía debe ser tan natural en el poeta como la rosa en el rosal.

*

La forma de la rosa dura lo que dura la forma de su esencia.

*

Perfección es penúltima imperfección.
De ahí no hay que pasar si queremos seguir vivos. "Así es la rosa."


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958), Con la Rosa del Mundo (1896-1954). Libro transcrito y orquestado por Emilio Ríos. Barcelona, La Poesía, señor hidalgo, 2002.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

20.3.10

*William Blake: Proverbios del infierno

UNA FANTASÍA MEMORABLE

Mientras caminaba yo por los fuegos del Infierno arrobado por los entretenimientos del Genio, que son para los Ángeles tormento y locura, coleccioné algunos de sus Proverbios. Creo que los dichos usados en cada nación definen su carácter. Del mismo modo, los Proverbios del Infierno muestran la naturaleza de la Sabiduría Infernal mejor que una descripción de monumentos o de ropas.

Al llegar a mi casa, sobre el abismo de los cinco sentidos donde una escarpa de lado plano desaprueba el mundo de hoy, vi a un poderoso Demonio envuelto en negras nubes, que se cernía sobre los bordes de la roca. Con corrosivo fuego escribió la frase siguiente, perceptible ahora para las mentes humanas que en la Tierra la lean: ¿Cómo puedes saber que cada Pájaro que recorre su aéreo camino es un inmenso mundo deleitoso si estás encerrado en tus cinco sentidos?

PROVERBIOS DEL INFIERNO

En tiempos de siembra, aprende; en la cosecha, enseña; y en el invierno, goza.  

*

La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

*

Quien desea y no actúa engendra la plaga.

*

El gusano cortado perdona al arado.

*

La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.

*

No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

*

El cuerpo muerto no venga injurias.

*

El exceso de pena, ríe; el exceso de dicha, llora. 

*

Para el pájaro el nido, para la araña su tela, para el hombre la amistad.

*

Lo que hoy está probado, en su momento era solo algo imaginado.

*

La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos. 

*

Un pensamiento llena la inmensidad. 

*

Presto has de estar para decir lo que piensas, que así el ruin te evitará.

*

Todo lo que es posible creerse es imagen de la verdad.

*

Del agua estancada espera veneno.

*

No sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más que bastante. 

*

Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua, las barbas de la tierra. 

*

Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.

*

La condena estimula, la bendición relaja. 

*

El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.

*

¡Las oraciones no aran!

*

Como el aire es al ave o el mar al pez es el desdén para el despreciable.

*

El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.

*

La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.

(De Las bodas del cielo y el infierno.)
________________________
WILLIAM BLAKE (Londres, 1757-1827), Poesía completa. Traducción de Pablo Mañé Garzón. Ediciones Orbis [Biblioteca Personal Jorge Luis Borges, Barcelona, 1986.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)