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4.1.14

“Soneto al revés”, de José Bergamín

Perdido entre la ingente cantidad de coplas que contiene Canto rodado –más de mil– se encuentra un singular soneto de versos octosílabos y especulares; un descabalado soneto, un soneto “al revés" que confirma el gusto por la travesura del maestro Bergamín.
  
Canto rodado se publicó en 1984, pocos meses después de morir su autor. (El original permaneció extraviado durante muchos años; Bergamín volvió a encontrarlo cuando se trasladó a San Sebastián, y el año siguiente, en mayo de 1983, se lo entregó a su editor.) La mayoría de las coplas las escribió entre 1964 y 1968, durante el segundo exilio del autor, en París. Tan solo una mínima parte pertenecen a los últimos años de su vida.
  
"Las coplas de Bergamín –informa atinadamente la contracubierta– constituyen una de las facetas más coherentes y más interesantes de su obra literaria. En ellas su pensamiento y su poesía, o su pensamiento poético, en expresión popular, alcanzan una magnífica claridad, el eco inmediato y profundo de la mejor y más auténtica poesía popular, a la vez que son personalísima expresión del alma apasionada y contradictoria del autor, de su hondo pensar y sentir poético."
   Ocasión
habrá de rememorar esas coplas en las que tanto destella el ingenio de Bergamín; quedémonos hoy con este brillante, y solitario, "Soneto al revés".


SONETO AL REVÉS

No sé por qué estoy pensando
que me tengo que morir
sin saber cómo ni cuándo.

Si saber cómo ni cuándo
ni dónde, voy a vivir
sin más que estar esperando.

Sin más que estar esperando
para poderme dormir
que se me acabe el seguir
sintiendo que estoy soñando.

Sintiendo que estoy soñando
para dejar de sentir
que me tengo que morir
sin saber cómo ni cuándo.


José Bergamín, Canto rodado [Poesía, VI] 
Madrid: Ediciones Turner, 1984.

8.6.13

Sumario del número 7 de “El Alambique” (Se anexan poemas de Pablo Guerrero, Ángel Campos Pámpano y Erich Mühsam, así como aforismos de Juan Varo)

Fiel  a su cita semestral, acaba de aparecer el número 7 de El Alambique. Agustín Porras, su director, propone como de costumbre una breve reflexión en el Brindis de bienvenida.

Las restantes secciones son:

TIENEN LA PALABRA Poemas de José Luis de la Vega, Alejandro Marzioni, Enric López Tuset, Ricardo Virtanen, Miguel Ángel Yusta, Vicente García, Patricio Gutiérrez del Álamo, Adriana Davidova, Carlos Iglesias Díez, Arabella Siles, Joseto Romero, Anaís Pérez Layea, Pedro Gandía, Ricardo Fernández Moyano, David Rey Fernández, Miguel Losada, Yamila Greco, Ismael García Clavero, Manuel Quiroga Clérigo, Arahel Rodas y Carmen López.

HOMENAJE A ÁNGEL CAMPOS PÁMPANO 
Dosier coordinado por Miguel Ángel Lama 
Textos y poemas de Miguel Ángel Lama, José Antonio Zambrano, Miguel Casado, Irene Sánchez Carrón, Claudio Rodríguez Fer, Elías Moro Cuéllar, Carlos Medrano, Antonio Sáez Delgado, Tomás Sánchez Santiago, Manuel Vicente González, Eva María Romero Rivero, Álex Chico, Luis Arroyo Masa, José Juan Cuño, Joaquín Beltrán Salgado, Antonio Gómez, Basilio Sánchez, Pablo Guerrero y Álvaro Valverde.
Álbum Campos Pámpano. 
Fotografías.
Antología poética de Ángel Campos Pámpano. 
Selección de Miguel Ángel Lama.  
Bibliografía de Ángel Campos Pámpano

ÁTOMOS (Máximas, sentencias, aforismos)   
Los imprescindibles
Chamfort: Las máximas de un hombre desesperanzado, por Luis Valdesueiro. 
Máximas y pensamientos de Chamfort (Selección y traducción de Luis Valdesueiro). 
Escribir al límite: el aforismo español contemporáneo

Juan Varo Zafra, por José Ramón González.
Aforismos de Juan Vara Zafra.


LENGUA EXTRANJERA, VERSIÓN CASTELLANA  Poemas de Maria do Sameiro Barroso (versión de Ángel Guinda), António Barahona (versión de Manuele Masini), Paul Celan (versión de Andrés Unger y Dominique Leonor Unger) Luljeta Lleshanaku (versión de Lucia Paprčková) y Erich Mühsam (versión de Andrés Unger y Dominique Leonor Unger). 
Notas biobibliográficas.

UN BOCETO DEL NATURAL   
(Fragmentos de diario), por Ada Soriano.

DISCURSOS   
Fragmentos de la Ausencia, por Mohsen Emadi.

La penúltima  
Noticia de la aparición del primer volumen de la nueva colección de poesía “Los libros de El Alambique”: Arcos y flechas (2000-2007), de Ricardo Paseyro.

Artistas invitados  
Antonio Covarsí, Luis Costillo, Javier Fernández de Molina, Luis Valdesueiro, María Isabel Rodríguez Villar y Manuel Calvo Abad


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Manuel Calvo Abad, Sin título

ÁNGEL

Extiendes la blancura de la luz primera 
y limpias la ceniza del vuelo de los pájaros.
Untas a las raíces la noche temblorosa
para aceptar la sombra.

Pero ciernes la nieve.

Para explicar el aire, las palabras
que rayan la costumbre
de mirar y no ver.

Amas el agua que somos. Lentamente
nace el sol en los quejigos.

Quieres quebrar las corazas,
el engaño del frío, para ser
un silencio feliz en el poema.

Un instante, tal vez, de certidumbre.

Así te veo ahora: amando
ferozmente a la vida
desde el reloj sin tiempo de la muerte.


Pablo Guerrero


ME LLEGUÉ A LA CIUDAD con el frío de las mañanas de viaje para ver los colores de las casas: la lentitud del rosa ensombrecido de sus fachadas, la luz blanca o dorada de las plazas vacías tras la lluvia, en la tarde. Buscaba mi lugar, perseguía un texto que había perdido (leído) en algún sitio. Anduve hasta el muelle. Lloviznaba. Y, allí, solo, en el muelle sin nadie, recordé en voz alta el comienzo de la Oda Marítima.
(De La ciudad blanca)

ASÍ VIVIERAS: 
cercano a lo que importa,
visión más alta.

Donde crece el olvido,
donde deslumbra y hiere.
(De Por aprender del aire)


Ángel Campos Pámpano


TRES AFORISMOS DE JUAN VARO ZAFRA

La vida se parece más al póker que al ajedrez: el ajedrez premia a los osados; la vida a los prudentes.

Dos demonios me visitan diariamente: el demonio de mediodía, solar, lascivo y perezoso; el demonio de medianoche, febril, desmemoriado y suicida.

Los sentimientos se contagian; la inteligencia y la sensibilidad no. Por eso nada pueden éstas contra aquéllos.

Juan Varo Zafra


LEITSATZ

Fürcht nicht die Stunde, da du stirbst.
Die Welt, o glaub’s nur, kann dich missen. 

Kein Stern, um dessen Licht du wirbst, 

wird mit dir in den Tod gerissen.

Solang du lebst, wirst du gebraucht.
Soll dich das Leben nicht vergessen, 

sorg, daß die Tat nicht untertaucht, 

an der du deine Kraft gemessen.

Leb, daß du stündlich sterben kannst,
in Pflicht und Freude stark und ehrlich, 

nicht dich, — das Werk, das du begannst, 

mach für die Menschheit unentbehrlich!


AXIOMA

No tienes por qué temer la hora de tu muerte.
El mundo, créeme, se las arreglará sin ti.
Ninguna de las estrellas cuya luz cortejas
se apagará contigo cuando mueras.

Mientras vivas, se te necesita.
Para que la vida no te olvide
procura que no se pierdan las obras
a las que dedicas tus esfuerzos.

Vive como si cada hora fuera la última.
Sé fuerte, actúa con honestidad en el deber y la alegría.
¡Que las obras que iniciaste —no tú—
sean imprescindibles para la humanidad! 


Erich Mühsam (Versión de Andrés Unger y Dominique Leonor Unger)

19.1.13

“El silencio”–Un poema de José Cereijo

Lo breve y condensado, decía Thomas Mann hablando de Chéjov, puede superar en intensidad artística a lo grande. Si lo dice Thomas Mann, tan amante de lo grande, ¿cómo no creerle? Lo cierto es que muchas veces lo grande no es sino una en ampulosa dimensión de lo banal. Me acuerdo ahora de una película —¿de Colomo?— en la que un Resines desgraciado en amores se entregaba con fruición a pintar cuadros grandes, muy grandes... En el arte, y también en la vida, no es raro confundir los términos.

(Derivan estas fútiles digresiones de la lectura de “El silencio”, un breve poema de José Cereijo. Digresiones que no pretenden comentar el poema: se conforman con merodear a su alrededor.)

El silencio genera mucha literatura, quién sabe si demasiada. Hay algo en él que imanta. Y si unas veces parece que todo nos habla, otras parece que todo es silencio. Lo que importa, calla... y pertenece al silencio, postula el poema de Cereijo. ¡Cuántas imprecaciones no arrancó el silencio! El silencio de Dios, por ejemplo. Incomoda el silencio lo mismo que si cayéramos por un pozo sin fondo. Y a veces, incluso, hablamos para que no se oiga el silencio. Pero gracias a que no siempre logramos lo deseado, puede que seamos más felices.

Releo el poema y anoto lo obvio: el poema dice lo que dice, y calla lo que calla: el poema habla y calla. Pero bastan sus escasos versos para poner en marcha la rueda de las palabras, esas palabras que se multiplican como absortos espejos, y en las que nos miramos al desgaire por si acaso nos reconocemos en ellas.

Para apuntalar estas destartaladas palabras, sirvan de contrafuerte las del prólogo de Enrique García-Máiquez, que ubican con precisión la poesía de Cereijo: «Entre los dos polos —un clasicismo nihilista y un romanticismo rebelde, consciente y, en último extremo, orgulloso de la inutilidad de su afán— se sostiene el entramado de esta poesía, que nos interpela y conmueve».

Interpela y conmueve. ¡Benditas sean las conjunciones copulativas!


EL SILENCIO

Calla la vieja muerte hospitalaria,
calla Dios en su cielo,
calla el amor si es hondo, y también calla,
como el dolor, el tiempo.
Para qué tus palabras, si todo lo que importa
pertenece al silencio.

JOSÉ CEREIJO
(De Música para sueños. Pre-Textos, 2007)


JOSÉ CEREIJO, Antologia personal
Prólogo de Enrique García-Máiquez
Madrid:
Editorial Polibea (Colección “Los conjurados”), 2011


 

12.1.13

Un poema de Augusto dos Anjos

Augusto dos Anjos murió joven. Su estancia nesta terra miserável, como escribiera él mismo, discurrió entre los años 1884 y 1914. Brasil fue su patria y el portugués su lengua. Publicó un único libro: Eu (Yo), en 1912. Gracias a ese libro es “el poeta más editado, leído y amado” del Brasil, según Ángel Guinda, su traductor.

En la exhaustiva Antología de la poesía brasileña (1973), Ángel Crespo, después de considerar “imperecedera” la obra de Augusto dos Anjos, dedica estas palabras al poeta: “Es extremadamente curiosa su figura de profesor que, durante su corta vida, emigra constantemente de un Estado a otro del Brasil y se siente presa de un indefinible hastío vital. Y mucho más curiosa resulta la mezcla de provincianismo cultural y sentimientos sublimes de que da muestra en sus versos.”

Coincidiendo con el centenario de la aparición de Eu, la editorial Olifante publicó el año pasado una selección de poemas (sonetos casi todos) traducida por Ángel Guinda. Selección que es anticipo de otra más amplia y futura. Las razones para esta dedicación al vate brasileño las expone claramente Guinda: “Me interesa la poesía de Augusto dos Anjos por la audaz originalidad de su léxico, su perfeccionismo formal, su musicalidad; pero sobre todo por el dramatismo desgarrador de su meditativo contenido atormentado, lleno de honda tristeza, pesimismo lúcido y digna resistencia; por su didactismo moralizante, por la autenticidad y cósmica elevación de los sentimientos que transmite, por su acercamiento al animismo y por su dialogo interior con las fuerzas de la Naturaleza.”

Copio a continuación uno de los poemas a mi parecer más desolado y más desolador de todo el volumen.



VERSOS ÍNTIMOS

Vês! Ninguém assistiu ao formidável
Enterro de tua última quimera.
Somente a Ingratidão —esta pantera—
Foi tua companheira inseparável!

Acostuma-te à lama que te espera!
O Homem, que, nesta terra miserável,
Mora, entre feras, sente inevitável
Necessidade de também ser fera.

Toma um fósforo. Acende teu cigarro!
O beijo, amigo, é a véspera do escarro,
A mão que afaga é a mesma que apedreja.

Se a alguém causa inda pena a tua chaga,
Apedreja essa mão vil que te afaga,
Escarra nessa boca que te beija!

AUGUSTO DOS ANJOS



VERSOS ÍNTIMOS

¡Ya ves! Nadie asistió al formidable
entierro de tu última quimera.
¡Sólo la Ingratitud –esa pantera
fue tu gran compañera inseparable!

¡Asume ya el desprecio que te espera!
El Hombre, que, en un mundo miserable,
vive entre fieras, siente una inevitable
necesidad de ser también él fiera.

¡Coge fuego y enciende tu cigarro!
Víspera del esputo es el beso,
la mano que acaricia te apedrea.

Si a alguien causa dolor tu herida abierta,
¡apedrea la mano que te acaricia,
escupe tú en la boca que te besa!

AUGUSTO DOS ANJOS
(traducción de Ángel Guinda)


AUGUSTO DOS ANJOS
Yo. Antología breve
Selección y traducción de Ángel Guinda
Zaragoza: Olifante. Ediciones de Poesía, 2012

17.12.12

Afró Tambú: Chicho Sánchez Ferlosio, Amancio Prada y Agustín García Calvo en el Teatro Español (1982)


El martes pasado, en la presentación del último numero de El Alambique, Lisi F. Prada ofreció este vídeo sorprendente y genial. Gracias a que, afortunadamente, se encuentra en ese impagable y heterogéneo desván llamado You Tube, puedo traerlo aquí. 
Durante dos días de noviembre de 1982, Amancio Prada, Chicho Sánchez Ferlosio y Agustín Garcia Calvo, vaya trío, ofrecieron un espectáculo consistente en "cantar y declamar poesía" en el Teatro Español de Madrid. Para explicar el propósito que les animaba, García Calvo, con sobradas razones, alegaba lo siguiente en el programa de mano:

Es una empresa un tanto desesperada ésta de ponerse a cantar y declamar poesía en un teatro. Porque es que los campos están bien delimitados: por un lado, canción para masas, más o menos roquera o cupletera, cada vez más pobres, desgraciadas y repetitivas las letras, y también las melodías, supliéndose esas faltas con los efectos de ruidos o de imagen y gesto del ejecutor; y por otro lado, la poesía de los poetas, literaria, muda y condenada al libro y a la lectura de unos pocos, poetas también o críticos de poetas, eternamente experimental y viéndose a sí misma inscrita desde el nacimiento en una Historia de la Literatura. Pero ello es que lo uno va con lo otro: que la desgracia de los géneros de consumo masivo está en correlación con la reclusión al libro de la poesía culta, su ausencia de la voz y el verdadero uso. Es esa separación lo que se ataca con intentos como éste: Amancio Prada y Chicho Sánchez Ferlosio han venido con sus artes y gracias haciendo revivir en voz y melodía algunas de las canciones, y por mi parte vengo ensayando, para el drama, pero también para la lírica, modos de declamación con recursos de la voz y el ritmo, públicos y casi teatrales, que se atreven a hacer sonar la poesía, por si sirve de algo. Y algo de esto es lo que vamos a ofrecer en estas sesiones del Español: cosa, como espectáculo, probablemente pobre y desairada; de modo que confiamos en que sean oyentes apasionados también por ese intento de rotura de la separación que digo los que acudan a escucharnos.

Agustín García Calvo

13.12.12

Sumario del número 6 de “El Alambique”. (Con un diálogo de Agustín García Calvo y sendos poemas de Chicho Sánchez Ferlosio y Roberto San Geroteo)


Acaba de aparecer el número 6 de El Alambique. Como de costumbre, Agustín Porras, el  director, propone una breve reflexión en el Brindis de bienvenida.

Las restantes secciones son:

TIENEN LA PALABRA 
Poemas de Ramón Mayrata, Juan Manuel Asensi Torregrosa, Tomás Cano Laveda, Zhivka Baltadzieva, Diego Román Martínez, Alma Pagès, Javier Díaz Gil, Raúl Campoy Guillén, Juan Francisco Gallego Alonso, Fernando García Román, Pilar Gómez Bedate, Rafael Morales Barba, Antonio García Jiménez y Fermín Herrero.

HOMENAJE A CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO   
Textos de Lisi F. Prada, Agustín García Calvo, Moncho Alpuente, Máximo Pradera, José Luis de la Vega, Francisco Álvarez Velasco, Joaquín Lledó, Inma Marcos, Poni Micharvegas, Isabel Escudero, Octavio Colis, Javier Sanmartín, Jesús Munárriz y Antonio Bueno Tubía.

Antología poética de Chicho Sánchez Ferlosio. Selección de José Luis de la Vega. 

Álbum Sánchez Ferlosio.
Fotografías.


ÁTOMOS (Máximas, sentencias, aforismos)   

Los imprescindibles Vauvenargues: Las máximas de un hombre doliente, por Luis Valdesueiro.
Máximas de Vauvenargues (Selección y traducción de Luis Valdesueiro). 
Escribir al límite: el aforismo español contemporáneo
Jordi Doce, por José Ramón González.
Aforismos de Jordi Doce.


DISCURSOS   

Ana Blandiana: la “utopía silvestre” como único reino, por Natalia Izquierdo López.

LENGUA EXTRANJERA, VERSIÓN CASTELLANA  

Poemas de Benito La Mantia (versión de Carlos Vitale), Augusto dos Anjos(versión de Ángel Guinda), Vinicius de Moraes (versión de Amador Palacios) y Roberto San Geroteo (versión de Miguel Casado).

La penúltima 
En la muerte de Agustín Rueda Sierra. (Poema mecanografiado, de Chicho Sánchez Ferlosio.)




Artistas invitados  
Susana Benet, Mariano Castillo y Natalia Izquierdo López.



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Susana Benet, Montaña



DE CHÁCHARA CON CHICHO


―A ver. Y ¿qué queréis hacer conmigo ahora?
―Pues…
―Ya: como no tengo ni fuerzas para escurrirme de vuestros manejos, aprovechar para aseguraros bien de que estoy difunto.
―¡Hombre, Chicho, qué cosas dices! Difunto. Como si pudiera yo hacer contigo nada, cuando ni siquiera sé qué hacer conmigo.
―Pues ya podías ir aprendiendo los elementos, con la cara que se te va poniendo con los años, ¿no?
―Ah. Porque tú sigues contando años.
―No que yo sepa contarlos por mis dedos, pero es que me puede servir todavía un tablerillo que tengo aquí al lado para echar cuentas de esas cosas.
―¿Cuáles?
―Ésas del tiempo. O ¿sigues todavía dándole vueltas a ver cómo te desenredas de sus redes?
―¿Para eso te sirve ese tablerillo?
―Por lo menos, me dice que eso que a mí no me pasa (porque no puede), es a ti a quien le está pasando.
―¿A mí?, venga, Chicho, no quieras ahora tomarme el pelo: ¿a mí que nunca me pasa nada de verdad, ni siquiera lo último ni lo primero?
―Pues será por eso. Y, en cambio, ¿a mí sí? ¿A mí me ha pasado todo lo que tenía que pasarme?
―Tal vez no, ya que sigues aquí dándome la lata y no te dejas…
―¿Qué? ¿desaparecer?, ¿hacerme del todo la purita nada, como dicen los creyentes y los ateos?
―Quiera yo lo que quiera, eso, Chicho, tú sabes que no.
―¿Que no qué?
―Eso de la pura nada.
―Ya: a lo mejor, porque tú no puedes ser todos ni todo.
―A lo mejor; pero, entonces, tampoco uno.
―Lo que no puedes, desde luego, es ser yo.
―No, no puedo.
―Pues ¡qué poquito puedes tú, maestro!
―Lo que me dejan los otros.
―¿Lo que ellos no saben?
―Pues eso será.
―Pues eso.

Agustín García Calvo



SOL ANTIGUO

Sol antiguo, sol perdido, 

bajo ese sol, agua de río.

Sol de invierno, sol lejano, 
bajo ese sol, limón cortado.

Sol del norte, sol ficticio, 
bajo ese sol, corazón frío.

Sol de eclipse, sol extraño, 
bajo ese sol, ojos cerrados.

Sol de tarde, sol caído, 
bajo ese sol, cuerpo vacío.

Sol futuro, sol helado, 
bajo ese sol, agua de lago.

Chicho Sánchez Ferlosio


Après-midi d'été dans une chambre. À la fenêtre ouverte un vieux drap bleu foncé, datant des années de plomb, en guise de rideau, accroché à deux clous. La lumière le décolore. Le vent l'habite. De bas en haut, de haut en bas. Les goélands ne sont que des ombres dont les cris fondent dans la rumeur de la ville. De temps en temps, justes quelques secondes, des briques rouges, des briques jaunes. Puis il se déploie de nouveau comme un poumon sur sa paroi, contre le vide, et fait de l'ombre à l'intérieur. Aussi loin que je me souvienne, je suis près de toi. Je vois à travers les gens. Une mouette dîne d'un pigeon sur le trottoir. Il ne reste rien. Une fenêtre parmi des murs et toujours le vertige. L'arbre le plus jeune de l'avenue, qu'il a fallu replanter, paraît-il, quelques jours après ma naissance.
Tarde de verano en una habitación. En la ventana abierta una vieja sábana azul oscura, de aquellos años de plomo, a guisa de cortina, colgada con dos clavos. La luz la destiñe. El viento la habita. De abajo arriba, de arriba abajo. Las gaviotas sólo son sombras cuyos gritos se disuelven en el rumor de la ciudad. De vez en cuando, por unos segundos, ladrillos rojos, amarillos. Luego se despliega de nuevo como un pulmón sobre su tabique, contra el vacío, y da sombra dentro. Tan atrás como recuerdo, estoy cerca de ti. Veo, al trasluz, la gente. Una gaviota cena paloma en la acera. No queda nada. Una ventana entre paredes y el vértigo siempre. El árbol más joven de la avenida fue necesario replantarlo, parece, unos días después de que yo naciera.

Roberto San Geroteo
(Traducción de Miguel Casado)


2.11.12

*Giuseppe Ungaretti: poemas de "La alegría"

Ricordo d'Affrica

Il sole rapisce la città
Non si vede più
Neanche le tombe resistono molto

Recuerdo de África

El sol arrebata la ciudad 
Ya no se la ve
Ni siquiera las tumbas resisten mucho tiempo

*   *   *

Dannazione

Chiuso fra cose mortali
(Anche il cielo stellato finirà)
Perché bramo Dio?

Condenación

Preso entre cosas mortales
(También el cielo estrellado tendrá fin)
¿Por qué anhelo a Dios?

*   *   *

Allegria di naufragi (Versa il 24 febbraio 1917)

E subito riprende
il viaggio
come 
dopo il naufragio
un superstite
lupo di mare

Alegría de naufragios

Y en seguida vuelve a emprender
el viaje
como lo haría
tras el naufragio 
un lobo de mar
superviviente

*   *   *

Un'altra notte (Vallone il 20 aprile 1917)

In quest'oscuro
colle mani
gelate
distinguo 
il mio viso

Mi vedo
abbandonato nello'infinito

Otra noche

Con las manos
heladas 
distingo 
mi cara 
en la oscuridad

Me siento
abandonado en el infinito


GIUSEPPE UNGARETTI (1888-1970), De "Vida de un hombre". Edición bilingüe. Versión de Giovanni Cantieri. Plaza & Janés, Barcelona, 1974.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

8.9.12

+ Kohachiro Miyata (“Tsuru no Sugomori”) y fray Luis de León (“A Francisco Salinas”)

No sé cuántas veces habré escuchado esta pieza, interpretada con la clásica flauta japonesa por Kohachiro Miyata (al que descubrí en las ofertas de unos grandes almacenes), ni cuántas habré leído esta poesía de fray Luis (desde que me alcanza la razón). Ni lo sé ni me importa. Pero lo que bien sé, y no olvido, es que en el vértigo de la noche, la alta noche de los desvelos, la flauta de Kohachiro, o la poesía de fray Luis, serenan el alma y aquietan el espíritu. Esta es música y poesía siempre nueva, como luz no usada.
Kohachiro Miyata interpreta “Tsuru no Sugomori” con la flauta japonesa.

III

A Francisco Salinas
Catedrático de música de la Universidad de Salamanca

   El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada
por vuestra sabia mano gobernada.
   A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
   Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo ciego adora:
la belleza caduca engañadora.
   Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.
   Ve cómo el gran maestro
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.
   Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
mezclan una dulcísima armonía.
   Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y, finalmente
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño o peregrino oye o siente.
   ¡Oh desmayo dichoso!
¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido!
¡Durase en tu reposo
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
   A aqueste bien os llamo,
gloria del Apolíneo sacro coro,
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo demás es triste lloro.
   ¡Oh! suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás amortecidos.


FRAY LUIS DE LEÓN
(según la edición de Ángel Custodio Vega, O.S.A. Planeta [Hispánicos Planeta], 1975)

6.7.12

A propósito de Morandi… (Sanz Lobato, Andrade y Costafreda)

 Rafael Sanz Lobato, Homenaje a Morandi, 2007


PHOTOESPAÑA2012 - Sala de exposiciones de la Fundación ONCE
c/ Recoletos, 1 -  28001 Madrid
Hasta el 31 de julio

MORANDI: UM EXEMPLO

Anoitecera. Eu falava de Morandi como exemplo de uma arte poética que, apesar da desmaterialização dos objectos e da aura de silêncio que os imobilizava na sua pureza, nâo se desvincula nunca da realidade mais comum e fremente, quando alguém me interrompeu: ―Eu conheci-o, era intretável, vivia em Bolonha com duas irmãs, quase só saía de casa para ir às putas. ―Está bem, volvi eu, se ele precisava disso para depois pintar como Vermeer e Chardin, abençoadas sejam todas as putas do céu e da terra. Amén. [21.11.84]
Eugénio de Andrade, Vertentes do olhar


MORANDI: UN EJEMPLO

Había anochecido. Yo hablaba de Morandi como ejemplo de un arte poética que, a pesar de la desmaterialización de los objetos y del aura de silencio que los inmovilizaba en su pureza, no se desvinculaba nunca de la realidad más común y trémula, cuando alguien me interrumpió: ―Yo le conocí, era intratable, vivía en Bolonia con dos hermanas, casi no salía de casa más que para irse de putas. ―Está bien, volví yo, si lo necesitaba para pintar después como Vermeer y Chardin, benditas sean todas las putas del cielo y de la tierra. Amén. [21.11.84]
Eugénio de Andrade
Vertientes de la mirada
(Trad. de Ángel Crespo)

MORANDI

Veo de esta botella
el color verde oscuro
y el esfuerzo del hombre
para fijar aquí
brevísimo y patético mensaje.

Naturaleza muerta,
retrato de sí mismo.

Alfonso Costafreda
Suicidios y otras muertes 

31.5.12

¿Cuándo mañanaremos? Un poema de Bergamín

A tiempos sombríos les cuadra bien este soneto de Bergamín. Soneto que aplica tales recortes al dispendio silábico del endecasílabo que acaba –austeridad obliga– en el muy castizo octosílabo.
Si las palabras de un texto son siempre las mismas, no siempre dicen lo mismo, ni aun al mismo lector; pero en cada nueva lectura siempre se cumple el poema, diga lo que diga.

 

Siempre mañana y nunca mañanamos.
                                         LOPE

Mañana está enmañanado
y ayer está ayerecido:
y hoy, por no decir que hoyido
diré que huido y hoyado.

A tal extremo ha llegado
hoy a perder el sentido
que al mañana ha convertido
en "cualquier tiempo pasado".

Un ayer futurizado
y un mañana preterido
nos han escamoteado

un hoy por hoy suspendido
de un mañana anonadado
y de un ayer evadido.


JOSÉ BERGAMÍN, Rimas y sonetos rezagados, 1962.


14.3.12

Olvido

Olvido: hermosa y trágica palabra. Una de las más hermosas y trágicas de la lengua castellana, la más noble de las lenguas, según aventura Ceronetti.

Sílabas que se funden en la boca como presagio de gozo o íntimo dolor. En sus recodos se esconde una secreta nostalgia, y un aliento voraz, y un extraño fulgor. Sílabas en busca del sentido, sílabas que reniegan de aquello que señalan, sílabas que escarban en su rumor de nombre. 

Como si fuera un loco entregado a la ausencia, el olvido es rama seca de recuerdos, velo hidrófilo del alma, incierta savia de dormidos sueños, lágrima vertida en pozos de la nada.


[Ultimísima revisión de un texto del libro inédito La rueda de las palabras.]

8.1.11

EL ALAMBIQUE. Revista de poesía. Número 2

El Alambique, nº 2

Recientemente se ha publicado el número 2 de la revista semestral de poesía El Alambique. Esta entrega trae secciones nuevas y 112 páginas. Como de costumbre, el director de la revista propone el Brindis de bienvenida. 

Las restantes secciones son:

Tienen la palabra
Poemas de Ingrid Tempel, Victor del Moral, Xavier Vilareyo, Antonio Gracia, Mohsen Emadi (traducido por Clara Janés), Antonio Costa Gómez, Mircea Oprita, Martín López-Vega, Adriana Davidova, Hernán Vargascarreño, Zhivka Baltadzhieva, Javier Lostalé, Pedro Gollonet, José Luis Sevillano y Joao Fernandes,
entre otros.

Homenaje 
Homenaje a Ángel Crespo, coordinado por Amador Palacios.
Textos de Amador Palacios, Dionisio Cañas, José Corredor-Matheos, Ángel Guinda & Trinidad Ruiz Marcellán, Enrique Trogal y Pilar Gómez Bedate, viuda del poeta,
entre otros.
Se i
ncluye, asimismo, la bibliografía poética  de Ángel Crespo, más seis poemas y tres traducciones latinas (de Catulo, Horacio y Prudencio). Ilustra la sección un álbum de fotos del poeta.

Un boceto del natural 
Bajo el rótulo Lo bueno de la vida, se publican una docena de poemas de Fernando Ortiz.

Discurso 
Jorge Cela Trulock escribe sobre Gabriel Celaya.
Y
Agustín Porras rastrea la presencia de Atala, de Chateaubriand, en la rima L de Bécquer.

La penúltima
Reproduce un fragmento, en el idioma original, del poema de Mohsen Emadi traducido por Clara Janés-

Artistas invitados
Ilustran este número: Rafael Alvarado, Benito Lozano, Alfredo Martínez y Rufino de Mingo.

*    *    *    *    *    *    *    *    *

A continuación van algunos de los poemas de Ángel Crespo y Fernando Ortiz publicados en este número.


LA VOZ

En todas partes una lengua emerge
que entre los árboles canta, canta.
Sube una voz. Ignoro cuántos pájaros
tiene mi voz que en los árboles vive.
Ignoro cuánta voz tiene mi voz.
Canta debajo de las ramas verdes.
Con las aves que nacen de mi boca,
canta de prisa encima de mis labios.

Una voz es un hilo que se rompe
cuando un pájaro viene con el vuelo torcido,
cuando un ave no tiene voz humana
y se hunde el viento en que un vilano vuela.

Yo no sé cuánto hilo tiene mi voz,
ni si algún halo tiene acaso
el ala de mi voz
que como el ave asciende.
Pero a las ramas sube
y de tal modo puéblalas
que se rompen de pronto y llueve savia cálida
sobre mis propios labios,
que son como mis fauces.


CELEBRACIÓN DEL FUEGO

Sólo el fuego desvela la belleza
secreta de las cosas,
les desnuda el espíritu.

La áspera astilla muestra sus canteras
de intocables piedras preciosas
rojas y blancas, amarillas
un instante. ¿Mas cuál
es su color, si acaso
alguno las declara?

El estiércol
tejido
es, al arder, digno de un dios:
su clámide o su túnica
y, en su más viva luz, la desnudez
inmortal de su cuerpo.

Todo, al arder, se iguala,
todo es uno
-exaltado existir-
así dure un instante.

Y, aunque sé que inasible
se quiere, olvido, anhelo
(y le pido a los dioses)
poder hundir las manos
en tanta pedrería, en esas aguas
y telas movedizas
que, al decirse, consumen a las llamas.

Ángel Crespo


SOLEARES
(Después de leídas las últimas del poeta Javier Salvago)

Cuando se va la ilusión
se ve la vida y su truco.
Su careta de cartón.

*   *   *

Que es el único remedio
que venga a punto la muerte
para quitarse de enmedio.

Fernando Ortiz

17.6.10

APARICIÓN DE EL ALAMBIQUE

El Alambique, nº 1

Acaba de ver la luz el número 1 de la revista de poesía El Alambique Dividida en tres secciones, sus 96 páginas, encabezadas por el Brindis de bienvenida del director, acogen los siguientes contenidos:

Tienen la palabra
Poemas de Dionisia García, Gonzalo Escarpa, Herme G. Donis, Rafael-José Díaz, Amador Palacios, Fernando Ortiz, Berta Piñán, Lorenzo Martín del Burgo, Carlos Vitale, Pablo Luque Pinilla, José Luis Zerón Huguet, Manuel Martínez Forega y Juan Carlos Mestre, entre otros.

Homenaje
Dedicado este número “A la memoria del gran poeta uruguayo Ricardo Paseyro”, esta sección acoge artículos de Yves Roullière (traductor al francés de la poesía de Paseyro), José Bergamín y su hijo Fernando, Carlos Edmundo de Ory, Ignacio Gómez de Liaño, Fernando-Guillermo de Castro y Ángel Guinda, entre otros.

Se incluyen, asimismo, fragmentos de cartas dirigidas a Paseyro, con motivo de la publicación de alguno de sus libros, por Leopoldo Panero, Antonio Aparicio, Jorge Guillén y Salvador Espriu.

Completa esta sección un álbum de fotos del poeta y una selección de poemas de su libro inédito Arcos y flechas.

Discurso
En esta sección, la última, el director de la revista, Agustín Porras, da cuenta del fruto de sus investigaciones becquerianas por las páginas de El Museo Universal.

Por último, añadir que ilustran este número los siguientes artistas: Ángel Luis Calvo Capa, Juan Díaz (autor del dibujo de la cubierta), Daniel Muriel y Sebastián Navas.

* * * * *

Copio, a continuación, varios poemas publicados en este primer número de El Alambique: de Luis Alberto de Cuenca, de Philippe Jaccottet y de Ricardo Paseyro.


CAVERNA PERPETUA

Como todos los hombres, vine al mundo

a recordar, porque el conocimiento

es tan sólo memoria, remembranza,

reminiscencia de otra realidad

mejor, más prestigiosa y más estable,

de la que un día fuimos desterrados.

La vida es perseguir inútilmente

la fuente primordial, donde confluyen

todos los hilos de agua del recuerdo,

rozar casi sus gárgolas y hundirse

en el suplicio de una sed eterna.

Tú, madre mía, soledad, aún puedes

salvarme de este olvido que amenaza

con sembrar de silencio las llanuras

sonoras de mi alma. Novia mía,

hermana soledad, dime qué hubo,

o si hubo algo, digno de memoria

fuera de la caverna en la que vivo.

Luis Alberto de Cuenca
Madrid, 30 de agosto de 2009


“À LA BRÈVE ROSE DU CIEL D’HIVER…”

A la rosa tan breve del cielo del invierno

le ofrecemos un fuego hecho de brasas

que por poco cabría en nuestras manos.


(“No significa nada", nos dirán,

"no cura nada,

no sería capaz de secar una lágrima…”)


Y, sin embargo, viéndolo, pensándolo

apenas el instante de captarlo,

de ser apenas capturados,

¿no hemos, sin movernos, dado un paso

más allá de las lágrimas finales?

À la brève rose du ciel d’hiver / on offre ce feu de braises / qui tiendrait presque dans la main. // (“Cela ne veut rien dire”, diront-ils, / “cela ne guérit rien, / ne sécherait même pas une larme…”) // Pourtant, voyant cela, pensant cela, / le temps d’à peine le saisir, / d’à peine être saisi, / n’avons-nous pas, sans bouger, fait un pas / au-delà des dernières larmes?

Philippe Jaccottet
Rafael-José Díaz,
traductor


ANNE-MARIE

Mírame en el instante en que me muera

y mírame sin llanto: que tus ojos

—nacidos en las fuentes de los cielos—

protejan con su luz el alma mía

para darme la gracia que no tuve.

Muerto, seré la imagen que tú quieras:

tú me cobijarás en tus pupilas

y así podré ganar el paraíso.

Ricardo Paseyro
(De El alma dividida, 1981)


SILENCIO

Un silencio de vida nos rodea.

Calla la brisa, callan los vergeles.

Callan los meteoritos y el océano.

Callan los cuervos, callan los volcanes.

Pierde la voz el antropopiteco,

enmudecen los truenos y los rayos.

¡Un minuto sin ruido: Paraíso!

Ricardo Paseyro
(Del libro inédito Arcos y flechas)

27.11.09

Nostalgia

Nostalgia: temblor de otoño. Nubes y lluvia: frío.

El presente huye y la memoria vuela hacia sueños de otro tiempo, hacia un imposible ayer.

La nostalgia -lágrima del alma: dulce y amarga-estremece cuanto toca; es un suspiro que duele como un dolor sin porqué.

Los árboles se desnudan. El silencio pesa. Cae la noche oscura del tiempo.

18.10.09

Agujeros negros


Hay días en que cunde la desidia, el tedio mortecino, la nada zalamera. Días en que el pulso de la vida parece no latir, y la sangre se enfría, y la ilusión claudica, y el futuro espanta. Días en que la indolencia duele mansamente.
Acontece acaso que se teme con pavor: ¿y si siempre fuera así? Pero no cabe el recelo, que nada dura para siempre. Todo se pasa, dice la mística Teresa, todo. Se pasa todo. Y así, el año se vuelve efímero y todos los días del mundo son un solo día en el devenir del tiempo.

Pues el dolor y el placer se acaban, pues la alegría y la tristeza tienen fin.
Que nada alegra con alegría eterna, que nada duele con eterno dolor.

Y si la savia del placer esconde felicidad, la savia del dolor es toda sabiduría.

15.2.09

Se levanta el telón

Como prólogo, un poema antiguo, o quizá solo viejo.

TARDE DE DOMINGO

Con su aroma a Laforgue
declina la tarde y el domingo:
hastío, tristeza, quietud, olvido.

Las horas atraviesan el vacío.

(LUIS VALDESUEIRO, Cuaderno de sombras, Huerga y Fierro, 2001.)