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28.3.10

*Miguel Hernández: 10 poemas (y una nota)

Miguel_Hernández

Del Cancionero y romancero de ausencias

5

En el fondo del hombre,
agua removida.

En el agua más clara,
quiero ver la vida.

En el fondo del hombre,
agua removida.

En el agua más clara,
sombra sin salida.

En el fondo del hombre,
agua removida.


14

Llegó tan hondo el beso
que traspasó y emocionó los muertos.

El beso trajo un brío
que arrebató la boca de los vivos.

El hondo beso grande
sintió breves los labios al ahondarse.

El beso aquel que quiso
cavar los muertos y sembrar los vivos.


25

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.


29

Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.

Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.

Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.

Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.

Ausencia en todo siento.
Ausencia. Ausencia. Ausencia.


33

Llevadme al cementerio
de los zapatos viejos.

Echadme a todas horas
la pluma de la escoba.

Sembradme con estatuas
de rígida mirada.

Por un huerto de bocas
futuras y doradas
relumbrará mi sombra.


38

Troncos de soledad,
barrancos de tristeza
donde rompo a llorar.


57

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.


85

Qué cara de herido pongo
cuando te veo y me miro
por la ribera del hombro.


89

Enciende las dos puertas,
abre la lumbre.
No sé lo que me pasa
que tropiezo en las nubes.


101

De aquel querer mío,
¿qué queda en el aire?

Solo un traje frío
donde ardió la sangre.

************************************************

De Noticia sobre Miguel Hernández, por Juan Guerrero Zamora. Cuadernos de "Política y Literatura", Madrid, 1951.

     Fue, con la paz del 39, encarcelado y suelto y preso otra vez.
     Cuando estaba en el Penal de Ocaña, padeció una bronquitis. Creo que aquí está el comienzo mal localizado de la tuberculosis pulmonar que, en el Reformatorio de Adultos de Alicante y en enero del 42, le asaltó*. Los doctores Miralles y Barbero hicieron lo posible por salvarle, pero todo fue inútil. Tristemente, consumido por la enfermedad, con los ojos tremendamente abiertos, que no se les pudo cerrar
-según el certificado de defunción, a causa de un hipertiroidismo- murió en la madrugada del 28 de marzo de 1942. Sus últimas palabras, dolidamente estremecidas, fueron:
     -¡Ay, hija, Josefina, qué desgraciada eres!
     Reposa en un nicho del Cementerio de Nuestra Señora del Remedio, en Alicante, desde donde se ha reincorporado a la hermosura de la tierra.
     Con los ojos abiertos  vivió, cara a cara, como miran los hombres honrados, y así, con los ojos abiertos, deslumbrados por la gloria, murió, besó la tierra en su energía de aire, flor, fruto, desde donde ahora sigue cantando.
     Su memoria no cesará. Rio, cantó, amó: ese es su buen recuerdo, el que todos conservan. Su palabra seguirá aquí eternamente, para emocionar y purificar al hombre.

***

 * En enero de 1942, cuando el poeta convalecía de un paratifus B, se le declaró una tuberculosis pulmonar aguda con nutrida siembra microbial en el pulmón izquierdo. Se decidió practicarle una freniceptomía que le colapsara uno de los pulmones -el derecho ya estaba contagiado-, pero los rayos X revelaron que la naturaleza de Miguel, instintivamente, se había hecho un neumotórax espontáneo, neumo que presentaba síntomas de hipertensión, con lo que no hubo otro remedio que poner al paciente una cánula intrapleural. Existía un peligro: que la pleura se infectase, motivo de un empiema nefando. Sucedió lo que se temía, y Miguel escribió con tal motivo:

Por medio de un aparato punzante que me colocó en el costado, después de mirarme de nuevo con los rayos X, salió de mi pulmón izquierdo, sin exagerar, más de un litro y medio de pus en un chorro continuo que duró más de diez minutos.

A partir de aquí, el poeta fue un alud hacia la muerte. No obstante, mantuvo su esperanza hasta el final y el pensamiento no se le apartaba de los seres queridos. Prueba de ello es que, en vísperas de morir, trabajosamente, tradujo del inglés dos cuentos infantiles, titulados: El potro oscuro y El conejito. Un compañero los caligrafió, ilustró el libro con acuarelas, lo encuadernó luego, realizándose así la publicación, en edición artesana de un solo ejemplar, sin imprenta pero con todo el corazón, de ese libro delicioso que es la última obra de Miguel Hernández. El profundo visionario cerraba su voz con un libro infantil y candoroso, como su propia alma. Se tituló Dos cuentos para Manolillo: (Para cuando sepa leer).  El niño lo conserva.

__________
MIGUEL HERNÁNDEZ (Orihuela, Alicante, 1910-Alicante, 1942),  Obra poética completa. Introducción, estudios y notas: Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia. Zero Zyx, Madrid, 1979.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

26.3.10

Claridad

Un lúcido aforismo de Nietzsche, en El gay saber: "Quien sabe que es profundo se preocupa por la claridad. Quien quisiera parecer profundo a la multitud se preocupa por la oscuridad. Pues la multitud tiene por profundo todo aquello cuyo fondo no alcanza a ver." La claridad es, sin duda, más difícil que la confusión; igual que es más fácil la ignorancia que la sabiduría. Cuesta llegar a la claridad, por mucho que se la desee; imposible es alcanzarla, si no se la desea en absoluto. La claridad, en cualquier caso, es algo a lo que se llega, y algo de lo que se parte. Y no se puede llegar a lo que se desea sin querer lo que se desea. Creer que la profundidad siempre es oscura, no deja de ser una superstición; superstición en la que más cree quien menos sabe. Esa superstición nos empuja sin remedio a pensar que lo profundo está oculto, que no es posible una profundidad que se manifieste como superficie. 

24.3.10

Recuerdos muertos

El hado es irrefutable si lo real nos humilla o el azar nos escupe;
pero el
tiempo agranda el lomo del libro de la existencia, aunque unas vidas adensa y otras diluye.

Cuando miramos hacia el pasado desde la atalaya del hoy, todo parece cobrar sentido, colmarse de razón;
mirando hacia atrás, todo es claro, incluso lo confuso. Claro, lo que vemos ya no existe.

Mientras vivimos el día, se anuda el nudo; cuando vemos la espalda de los años, ya el nudo se deshizo.

El pasado es el formol que mantiene vivos los recuerdos muertos;

muertos, aunque no del todo, si aún son recuerdos.

Del Diario de sombras, jueves, 27/11/03.

22.3.10

Aviso

Las Esquinas del Día 

tiene el gusto de anunciar a sus selectos visitantes que ya está disponible en su lugar correspondiente (una vez aclarados ciertos problemas técnico-diabólicos) la selección de aforismos de Ángel Crespo, eliminada el 27/2/10: Ángel Crespo: Aforismos.

Para una explicación del asunto, se puede consultar la entrada del 28/2/10: A modo de explicación [Aforismos de Ángel Crespo].

Y, por último, para una comprensión cabal del problema, basta con echar un vistazo a la entrada del 21/2/10: Letanía de la claridad. En esta dislocada página se advierte claramente el problema; y ahí queda para que sirva de botón de muestra, ya que no se deja corregir, y la única solución sería borrarla y copiarla de nuevo (como ya sucedió con los aforismos de Ángel Crespo).

Gracias.

20.3.10

*William Blake: Proverbios del infierno

UNA FANTASÍA MEMORABLE

Mientras caminaba yo por los fuegos del Infierno arrobado por los entretenimientos del Genio, que son para los Ángeles tormento y locura, coleccioné algunos de sus Proverbios. Creo que los dichos usados en cada nación definen su carácter. Del mismo modo, los Proverbios del Infierno muestran la naturaleza de la Sabiduría Infernal mejor que una descripción de monumentos o de ropas.

Al llegar a mi casa, sobre el abismo de los cinco sentidos donde una escarpa de lado plano desaprueba el mundo de hoy, vi a un poderoso Demonio envuelto en negras nubes, que se cernía sobre los bordes de la roca. Con corrosivo fuego escribió la frase siguiente, perceptible ahora para las mentes humanas que en la Tierra la lean: ¿Cómo puedes saber que cada Pájaro que recorre su aéreo camino es un inmenso mundo deleitoso si estás encerrado en tus cinco sentidos?

PROVERBIOS DEL INFIERNO

En tiempos de siembra, aprende; en la cosecha, enseña; y en el invierno, goza.  

*

La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

*

Quien desea y no actúa engendra la plaga.

*

El gusano cortado perdona al arado.

*

La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.

*

No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

*

El cuerpo muerto no venga injurias.

*

El exceso de pena, ríe; el exceso de dicha, llora. 

*

Para el pájaro el nido, para la araña su tela, para el hombre la amistad.

*

Lo que hoy está probado, en su momento era solo algo imaginado.

*

La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos. 

*

Un pensamiento llena la inmensidad. 

*

Presto has de estar para decir lo que piensas, que así el ruin te evitará.

*

Todo lo que es posible creerse es imagen de la verdad.

*

Del agua estancada espera veneno.

*

No sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más que bastante. 

*

Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua, las barbas de la tierra. 

*

Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.

*

La condena estimula, la bendición relaja. 

*

El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.

*

¡Las oraciones no aran!

*

Como el aire es al ave o el mar al pez es el desdén para el despreciable.

*

El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.

*

La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.

(De Las bodas del cielo y el infierno.)
________________________
WILLIAM BLAKE (Londres, 1757-1827), Poesía completa. Traducción de Pablo Mañé Garzón. Ediciones Orbis [Biblioteca Personal Jorge Luis Borges, Barcelona, 1986.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

18.3.10

Brújula del ser

Somos distintos de lo que creemos ser, y diferentes de lo que piensan que somos. No hay brújula que señale nuestro norte.

17.3.10

Un tal Timoteo

Llamaron al telefonillo.
Descolgó, receloso: no reconocía el toque, y las equivocaciones son tan molestas y frecuentes...
-¿Sííí...?
-¡Timoteo Pérez Rubio...?
Le sonaba el nombre, pero no era el suyo.
-No. Aquí no es.
-¿No es el 4º C?
-Sí. Es el 4º C.
-Traigo el recibo del seguro...
-No es aquí, se lo puedo asegurar -y al decirlo tuvo un atisbo de pánico: la sombra de Kafka es alargada-; le aseguro que aquí no vive ningún Timoteo...
-¿...?
Una idea relámpago vino en su ayuda:
-¡Oiga, este es el número 19!
-¡Ah...!
-¡...diós! -se dijo para sus adentros.

16.3.10

De toponimia

Toponimia hispánica

Ávila, Málaga, Cáceres,
Játiva, Mérida, Córdoba,
Ciudad Rodrigo, Sepúlveda,
Úbeda, Arévalo, Frómista,
Zumárraga, Salamanca,
Turégano, Zaragoza,
Lérida, Zamarramala,
Arramendiaga, Zamora.
Sois nombres de cuerpo entero,
libres, propios, los de nómina,
el tuétano intraductible
de nuestra lengua española.
(
Hendaya, 12-VII-1928.)

  MIGUEL DE UNAMUNO

Espejo de España

Ávila.
Toledo.
Lágrimas
de piedra, ardiendo
en la cara
del cielo.
Alba
de Tormes. Cierro
los ojos. Pasa
un agua en silencio.
Lenta, ancha
como el tiempo.
El Toboso. Criptana.
Veo
una mancha,
lejos.
Lanza
y rocín, en sueños,
avanzan.
Oh espejo
de España.
Yermo
yelmo. Bajada
del Pozo Amargo.

                           Cierro
los labios
de la patria.

 BLAS DE OTERO 

(Estaciones para un ferrocarril de vía estrecha americano.) Puntas Álvarez, Chozas Nevadas, Yacuacá, Morenas, El Peligro, La Encontrada, Batallón, Benito Cárdenas, Renteros, Cruzalobos, Corrales de Don Jacinto, San Antonio de Bohí, Minaquemada, Garrido, Garridito, La Rayana, Cerro Fusiles, Santa Cruz de Araracha.

RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO 

15.3.10

Cartas

Cuando se adensa, el tiempo tiñe las cosas de poesía y misterio. (En el presente sucesivo, poca poesía cabe.) Últimamente me ha dado por pensar tales nimiedades a cuenta de las antiguas cartas y el novedoso correo electrónico.

Y he pensado en las escasas huellas que deja el velocísimo correo,
y en que una carta es capaz de atravesar los años con su aroma de sentimientos detenidos. (A las fotografías, por banales que sean, les sucede lo mismo.) En una carta apreciamos la caligrafía, el color de la tinta, la  presión en la hoja... Y al socaire de estos pensamientos me ha venido el  recuerdo de aquellas cartas de tamaño inverosímil y colores estridentes; y el sabor de los sellos, ensalivados sin melindres.

Y he pensado también en ese momento
en que la máquina de escribir supuso un dilema: ¿es correcto, o no, escribir a máquina cartas personales? Las de negocios, que diría García Calvo, por descontado que era un crimen escribirlas a mano; pero las otras, siempre dejaban un riachuelo de escrúpulos si uno recurría a la Olivetti.

Y he pensado que acaso ya no se escriben esas cartas, ni a mano ni a máquina; y que ya no es posible enviar esas cartas en las que el sobre formaba parte de la emoción de recibirlas. (Una amiga convertía en sobre la hoja misma en que había escrito. Y el sello era la clave de bóveda.)
¿Y qué decir del lacre? ¿Quién no sucumbió a la cursi tentación de lacrar un sobre? Vieja poesía de antaño, chamarilería afectiva.

Y he pensado que acaso ya no se reciben esas cartas porque su tiempo ya ha pasado. Ahora reina el correo electrónico, con sus encabezamientos dispares y sus notas de combate, los perentorios avisos y las palabras presurosas: cartas etéreas.

Y he pensado que hogaño  las palabras no conocen reposo, ni se ensimisman, ni se remansan: viven en la terca alteración, fuera de sí, exiliadas: palabras eléctricas.

(No añoro aquellas cartas, que avivan la nostalgia: son la luna en el pozo del tiempo detenido.)

Pero no desesperemos, también en el presente hay poesía: la poesía de lo efímero, el vaho de cada día.

13.3.10

*Antoine de Rivarol: Pensamientos y rivarolianas

EL LICHTENBERG FRANCÉS
Rivarol fue llamado por uno de sus comentaristas "el Hércules de la broma", lo que da la medida de su genio humorístico. Poseía esta facilidad, y en ella destacaba muy por encima de sus contemporáneos. Pero, de no haber sido más que un bromista superdotado, sin duda su nombre no habría trascendido su tiempo. El humor de Rivarol es, en realidad, el recipiente que guarda una inteligencia y una sabiduría penetrantes.
[...]
La eficacia de Rivarol, en lo que respecta a su humor, se debe a un equilibrio, casi instintivamente anclado en él, entre la forma y el contenido: esa mezcla de elegancia y transparencia que caracteriza su estilo proviene sin duda de su manejo del latín y, sobre todo, del epigrama latino, pues, aunque ateo recalcitrante, había adquirido una sólida formación clásica en un seminario; en cuanto a sus temas, recibió la influencia de las lecturas detenidas de los autores clásicos y contemporáneos de su lengua, particularmente Pascal, Montesquieu y Voltaire; el primero, en lo lapidario de su frase; el segundo, en la limpidez y la sobriedad; el tercero, en la ironía y el sarcasmo.
[...]
Lo que Goethe dijo de Lichtenberg: "Allí donde hace una broma, hay algún problema oculto", puede aplicarse a Rivarol.
[...]
Lichtenberg y Rivarol están unidos por el mismo lazo de sangre: el humor, que ambos llevaron a su más alto nivel literario.

LUIS EDUARDO RIVERA. (Del prólogo a la edición citada más abajo.)

PENSAMIENTOS
La falsa modestia es la más decente de todas las mentiras. 

*

Hay que matar el orgullo sin herirlo, pues si lo herimos no muere.

*

No sólo el Dios de los hombres es un hombre, sino el Dios de los judíos es judío, el del Japón es japonés, etc.

*

No mientas nunca a alguien en quien deseas tener confianza. Desde que le digas la primera mentira, te costará mucho creerle.

*

Los hombres tienden a profundizar en ellos mismos, pero sólo hasta cierto nivel: viven al día con su conciencia.

*

Mientras la pobreza hace gemir al hombre, la opulencia lo hace bostezar. Cuando la fortuna nos exime de trabajo, la naturaleza nos abruma de tiempo.

*

Hacemos más por quienes tememos que por quienes amamos.

*

Es triste pasarse deseando lo necesario como algo sin lo cual somos infelices y con lo cual no somos felices.

*

Un poco de filosofía aleja de la religión; y mucha, hace volver.

*

La ignorancia produce todo el placer y toda la frescura de las primeras sensaciones.

*

La gloria no es más que humo, estoy de acuerdo, pero el hombre no es más que polvo.

*

Todos son iguales en los derechos y desiguales en los medios.

*

La razón es historiadora, pero las pasiones son actrices.

*

Lo que produce el éxito de muchas obras es la relación que existe entre la mediocridad de ideas del autor y la mediocridad de ideas del público.

*

La peor rueda es la que hace más ruido.

*

¿La eternidad? Sin duda me encantará; uno entra en ella tumbado.


RIVAROLIANAS
-La otra noche habló usted mucho, y con gente bastante aburrida.
-Hablaba por miedo a escuchar.

*

Respecto a un cura, autor de varias oraciones fúnebres:
-Nunca sentimos tanto la nada del hombre como en la prosa de este orador.

*

Mirabeau se había enfadado por el desprecio literario que le mostraba Rivarol.
-¡Vaya autoridad la suya! -le reclamó aquél un día-. Debería darse cuenta de la diferencia que hay entre nuestras dos reputaciones.
-¡Ah, señor conde! -replicó Rivarol-, nunca me hubiera atrevido a decírselo.

*

Chamfort decía a Rivarol, quien le había presentado a un joven conocido suyo:
-Su amigo no tiene ningún conocimiento del mundo, no sabe nada de nada.
-Sí -respondió Rivarol-, y ya está triste como si lo supiera todo.

*

Antes de morir, el 13 de abril de 1801, compuso su propio epitafio:

Aquí reposa
Antoine, conde de Rivarol.
La pereza
Nos lo había arrebatado
Antes que la Muerte.

________________________

ANTOINE DE RIVAROL (Bagnols-sur-Cèze, Francia, 1753-Berlín, 1801), Pensamientos y rivarolianas. Edición y traducción de Luis Eduardo Rivera. Editorial Periférica, Cáceres, 2006.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

12.3.10

Huellas

El peso de los años, el peso de la vida, el peso de la nada. Dejamos huellas en un camino que nadie sabe adónde va. Caemos en la pasión de lo eterno, cuando sólo lo fugaz es eterno. Dejamos volar la imaginación hacia un lugar que no existe, sin tiempo ni espacio, hacia un imposible sin más verdad que los sueños. Y mientras tanto, los días roen la médula del alma y las horas se burlan de nuestros ciegos anhelos. Ningún día es peor que otro; todos son hijos de no se sabe qué.

Del Diario de sombras, miércoles, 23/6/2004.

11.3.10

¡Noticias frescas...!

Un narrador severo diría de él que era un hombre extraño, aficionado a escrutar los periódicos. Los leía de cabo a rabo. Una vez y más veces. Con bolígrafo azul subrayaba las cosas más peregrinas, y con tijeras romas recortaba las noticias extravagantes. Pero nunca invirtió un duro en ellos, sus queridos periódicos. Para agenciárselos, dependía del favor de los vecinos, razón por la que siempre ejercía una lectura rezagada.
A quien osaba insinuarle lo absurdo de su proceder, le respondía tajante: Las noticias me gustan, pero las quiero sin espuma...

Era un filósofo, un extraño filósofo del tiempo.

10.3.10

Julio Camba y el otro mundo

Leer a Julio Camba es siempre una delicia: su manera de mirar el mundo es clara y chispeante, y la sorpresa y el humor están asegurados. Sus páginas parecen el triunfo de la levedad, una levedad con algún resabio filosófico. Cuatro nimiedades le bastan a Camba para escribir un artículo genial, aunque, más que escribir, Camba parece estar contando lo que escribe.

Quizá otros hayan coronado cotas más altas en el periodismo, pero es seguro que pocos han escrito cosas tan seriamente divertidas. (Camba recuerda a Buster Keaton: la impasibilidad es su norma.) Y todo dicho con esa llaneza que recomendaba don Quijote, y que tan difícil, y deseable, resulta. Llaneza que seduce más que cualquier artificio. Las palabras de Camba parecen, en efecto, depuradas por el tiempo, la experiencia o la vida.

Uno de los primeros libros de Camba, Un año en el otro mundo, fue el resultado de su estancia en los Estados Unidos. Publicado en 1917, recogía artículos publicados en 1916. (El año pasado lo reeditó la editorial Rey Lear.) Conocía algunos de esos artículos, verdaderamente antológicos, por la selección que hizo el autor en Mis páginas mejores. Si para sus coetáneos leer el libro de Camba pudo suponer una experiencia sorprendente, para un lector de ahora mismo, la sorpresa no es menor, aunque sí distinta. A los lectores de entonces, muchas cosas quizá les sonaban a chino, sin sospechar que el futuro de sus paisanos estaba, en buena parte,  escrito en esas páginas. A nosotros, lectores de ahora  mismo, el libro nos ayuda a descubrir en el pasado el origen de muchas cosas (que si fueron raras, ahora son cotidianas), debido a que en no pocos aspectos hemos seguido la senda abierta por el coloso americano...

8.3.10

La alegría del miedo

Hay una alegría que nace del dolor más hondo, del miedo más profundo; alegría que tiembla, que tirita, que dibuja el escalofrío del miedo. Tal alegría, que no disipa temores, se manifiesta tímida, dichosa y melancólica a un tiempo: alegría que nace del susto y que del susto vive.

Del Diario de sombras. Viernes, 21/11/03.

6.3.10

*RAMÓN Gómez de la Serna: Greguerías

ORIGEN DEL NOMBRE
¿Que por qué se llaman Greguerías?
Al encontrar el género me di cuenta de que había que buscar una palabra que no fuese reflexiva ni demasiado usada, para bautizarle bien.
[...]
Greguería, algarabía, gritería confusa. (En los anteriores diccionarios significaba el griterío de los cerditos cuando van detrás de su mamá.)
Lo que gritan los seres confusamente desde su inconsciencia, lo que gritan las cosas.
Por lo menos no puede caber duda de que he bautizado un género con una palabra que estaba perdida en el diccionario, que no era nombre de nada y que ahora, al ser pronunciada por alguien en un diario, o por un micrófono, hace que resulte aludido yo, que cambié su sentido, que la convertí en lo que no era.
[...]
La cosa sucedió en el piso primero derecha de la casa número 11 de la calle de la Puebla, en la villa y corte de Madrid.
Era un día aplastado por una tormenta de verano. Tenía hinchada la frente. Me asomaba al balcón y volvía a meterme dentro y a sentarme.
[...]
Sobre la mesa, las tijeras, abiertas como cuando los pelícanos abren el pico los días de calor, estorbaban la idea. Las cerré.
Por fin, en una última llamada del balcón, dándome un golpe contra la esquina del diván al salir a buscar lo que estaba entre cielo y tierra, encontré la invención de la greguería.
Sí... Yo quería decir, yo había pensado... recordando el Arno en Florencia... frente a aquella pensión en que habité... que... que la orilla de allá... Sí, la orilla de allá quería estar a la orilla de acá... Eso, ese deseo inaudito pero real... Esa perturbación de la estabilidad de las orillas, ¿qué era?... Era... una "greguería". Así me salió del bombo cerebral "esa" palabra que no sabía bien lo que significaba y fui al diccionario para ver lo que era...

DEFINICIÓN DEL GÉNERO
Humorismo + metáfora = greguería. 

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

GREGUERÍAS
El tiempo sabe a agua seca.

*

La eñe tiene el ceño fruncido.

*

El grillo mide las pulsaciones de la noche.

*

Los hai-kais son telegramas poéticos.

*

Hay recuerdos con marco y recuerdos sin marco.

*

El cisne es la S capitular del poema del estanque.

*

La jirafa es el periscopio para ver los horizontes del desierto.

*

El agua no tiene memoria: por eso es tan limpia.

*

La morcilla es una transfusión de sangre con cebolla.

*

Aburrirse es besar a la muerte.

*

En la gruta bosteza la montaña.

*

La T es el martillo del abecedario.

*

El café con leche es una bebida mulata.

*

La palmera es el monumento al cohete.

*

El agua se suelta el pelo en las cascadas.

*

Los mapas tienen venas de sangre azul.

*

El obelisco es la palmatoria de los siglos.

*

Las golondrinas entrecomillan el cielo.

*

La gasolina es el incienso de la civilización.

*

En la noche helada cicatrizan todos los charcos.

*

Los negros tienen voz de túnel.

*

Los sordos ven doble.

*

La araña es la zurcidora del aire.

*

La luna es un banco de metáforas arruinado.

*

La luna es el ojo de buey del barco de la noche.

*

Camoens y Cervantes son como dos compañeros de asilo: el uno, tuerto, y el otro, manco.

*

¿Qué es la ilusión? Un suspiro de la fantasía.

*

Ya sé; sudario para el verano  y mortaja para el invierno.

*

Las erratas son las hermanas de las ratas.
________________________

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA (1888-1963), Greguerías, en Obras selectas. Prólogo de Pablo Neruda. Introducción de Federico Carlos Sáinz de Robles. Carroggio Ediciones, 2ª ed., Barcelona, 1973.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

2.3.10

Historias de abajo

¡Toc! Parecía que llamaran a la puerta. Y no había puerta a la que llamar.
¡Toc! Y runrún de voces.
¡Toc! Y palabras inaudibles.
¡Toc! ¡Una ayuda, por favor!
Sonaba a salmodia aprendida en lengua extraña. Una mujer, vieja sin edad, encorvada, descalza; el velo negro oculta su cabeza y envuelve su cuello; la falda larguísima roza el suelo. La buena mujer, doblada, se apoya en una muleta: ¡Toc! Avanza lentamente por el vagón del metro, despertando idéntica emoción -y la respiración contenida- que un trapecista. Tan frágil parece, que en cualquier momento pudiera desplomarse, piensa uno; o piensan muchos.
¡Toc! ¡Una ayuda, por favor!
Nadie se mueve. Los pasajeros somos piedras. Piedras de dolor, piedras. ¡Toc!
_______________________
Hace un año (y dos días)...
JOSEPH JOUBERT O EL PENSAMIENTO ALADO [Aforismos]

1.3.10

*S. J. Lec: Pensamientos despeinados

Al derribar las estatuas, respetad los pedestales. Siempre pueden ser útiles.


La primera condición de la inmortalidad es la muerte.


Undécimo mandamiento: "No desearás la idea del prójimo".


Los pensamientos de ciertas personas son tan superficiales que no les llegan ni a la cabeza.


Cada siglo tiene su edad media.


En el principio era el Verbo, y en el final el Lugar Común.


Consejo para escritores: en algún momento hay que dejar de escribir. Incluso antes de empezar.


También yo tengo momentos de meditación filosófica. Me planto en el puente sobre el Vístula, de vez en cuando escupo en sus aguas y entonces pienso: "Panta rhei".


Las heridas cicatrizan, pero las cicatrices crecen con nosotros.


Muchos de mis amigos se han convertido en mis enemigos, muchos enemigos han hecho amistad conmigo, pero los indiferentes me han permanecido fieles.


¡Quién les va a preguntar a la tesis y la antítesis si quieren convertirse en síntesis!


¿Un mundo sin psicópatas? Sería anormal.


El tiempo será siempre un caníbal.


Tradición: nobleza hereditaria del plagio.


A veces el castigo trae como consecuencia la culpa.


La víctima toma siempre parte en el crimen. ¡Y además la peor!


¿Cuál es el destino del hombre? Serlo.


Todos quieren nuestro bien. No dejéis que os lo quiten.


¿Qué jueces imparciales podrá tener la lucha de sexos? ¿Los hermafroditas? 

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STANISLAW JERZY LEC (Lwów, 1909-Varsovia, 1966),  Pensamientos despeinados. Selección y edición de Emilio Quintana. Traducción directa del polaco de Emilio Quintana, con la colaboración de Anna Luzny. Península, Barcelona, 1997.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)