Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

7.11.09

*Basho y el salto de la rana









furu-ike ya
kawazu tobikomu
mizu no oto

MATSUO BASHO (1644-1694)
**************************************************

Un viejo estanque
salta una rana ¡zas!
chapaleteo.
OCTAVIO PAZ, Las peras del olmo. Seix Barral, Barcelona, 1971 (2ª ed., reimpr., 1978) y Versiones y diversiones. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2000.

Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:

ruido del agua.

Jaikus inmortales. Introducción, traducción y prólogo de Antonio Cabezas García. Edición bilingüe. Hiperión, Madrid, 1983 (2ª ed., 1989).

El espejo de la fontana,

al zambullirse de la rana, 
¡hace chas!
Traducción de Ramón María del Valle-Inclán. Citado en Jaikus inmortales.

El viejo estanque;

una rana salta:
chapoteo.
SAMUEL WOLPIN, El zen en la literatura y la pintura. Antología ilustrada del haiku y el relato.  Editorial Kier, Buenos Aires, 1985.

Un viejo estanque
salta una rana
plof


MATSUO BASHO, Haiku de las Cuatro Estaciones. Introducción y traducción de Francisco F. Villalba. Miraguano Ediciones, Madrid, 1986.
En el espejo antiguo del estanque
se sumerge una rana.
Ruido de agua.
Haijin. Antología del jaiku. Traducción de Ricardo de la Fuente y Yutaka Kawamoto. Introducción y notas de Ricardo de la Fuente. Hiperión, Madrid, 1992.

****************************

Escrito a principios del año 1686, éste es el haiku más famoso del Japón. Las interpretaciones ofrecidas por los estudiosos y críticos son numerosas y a menudo diferentes. Así se ha llegado a considerar su intención filosófica, su sentido zenista y hasta cierto contenido esotérico. La versión japonesa y su aproximación castellana serían las siguientes:

Furu ike ya / kawazu  /  tobi komu  /  mizu no oto.
Viejo estanque / rana / se zambulle / sonido en el agua.

Basho se encontraba en un jardín de su pequeña casa en Edo, rodeado de amigos y discípulos durante un periodo de meditación, cuando sobrevino el ruido de una zambullida. En ese instante habría exclamado -anota Henderson-, casi sin proponérselo, las dos últimas frases del poema, a la (sic) que luego agregaría Viejo estanque, como primera línea, completando lo que se conoce como líneas (sic) de contraste.
En cuanto a su simbolismo, se recuerda el instante en que en medio de un silencio casi petrificado, el mínimo ruido altera el encanto de la meditación. Otra explicación nos informa de esa imagen eterna del estanque, simulando una atmósfera de trasfondo místico; luego, a la inversa de lo que podía aludir algún poeta menos original, es decir, el croar de las ranas, la imagen identifica subjetivamente el movimiento del animal en el aire. Pero por sobre todo recuerda la placentera estancia del monje en el bosque, meditando, cuando de improviso el ruido de la zambullida lo retrotrae a la vida o a un tiempo que despierta esa chispa mediante la cual podrá asimilar el satori.

OSVALDO SVANASCINI, citado en Samuel Wolpin: El zen en la literatura y la pintura.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

6 comentarios:

zim dijo...

Agua en un lago,
salta la rana feliz:
ruido dorado.

Haiku doméstico y sin pretensiones. Buenos días.

José Miguel Ridao dijo...

Magnífica entrada, gracias por tanta información sobre el haiku del chop, como yo le digo.

Luis Valdesueiro dijo...

Gracias, Zim por tu haiku.
Se agradecen tus palabras, José Miguel. Esta rana no para de remover las aguas de la poesía.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Coincido con José Miguel, Luis, gracias por la información y adelante con estas breverías que se vuelven complejas a fuerza de comentarios y de información. Ese haiku capta un instante mágico en el tiempo, un segundo, una sensación indefinible, inaprensible, huidiza, que transcurre y ya está, que captamos durante un brevísimo instante y no estamos seguros después de que haya sucedido así. Una maravilla, la esesncia de lo temporal.
Un abrazo, Javier.

Luis Valdesueiro dijo...

Gracias, Javier, por tu aportación, tan ceñida y tan exacta. Creo que defines a la perfección lo que, al menos desde el zen, se esperaba de un haiku.
Saludos.

Ángel dijo...

Os dejo mi humilde aportación.
Bonito blog.


Un viejo estanque
se zambulle una rana
el agua suena

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.
Contestaré si tengo algo pertinente que añadir.