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10.6.13

“Borges y yo”, en la voz de uno de los dos

No le vendría mal a este “Borges y yo” un epígrafe tomado del Rimbaud más precoz, que escribía cartas enigmáticas a su profesor: Je est un autre (Yo es otro).
Las personas necesitamos los espejos (tan recurrentes en la obra de Borges) para, unas veces, ver en ellos el reflejo de lo que somos, y otras, las menos, aquello que nos permite ser, el azogue de nuestra alma.
Quizás vivimos, sin apenas sospecharlo, escindidos de nosotros mismos, sin saber quién habla en nosotros, ni si soy yo, o el otro, el que calla en mí.
¿Quién no ha sentido alguna vez que caminaba a dos pasos de sí mismo?


“Borges y yo” (EL HACEDOR, 1960)

17.12.12

Afró Tambú: Chicho Sánchez Ferlosio, Amancio Prada y Agustín García Calvo en el Teatro Español (1982)


El martes pasado, en la presentación del último numero de El Alambique, Lisi F. Prada ofreció este vídeo sorprendente y genial. Gracias a que, afortunadamente, se encuentra en ese impagable y heterogéneo desván llamado You Tube, puedo traerlo aquí. 
Durante dos días de noviembre de 1982, Amancio Prada, Chicho Sánchez Ferlosio y Agustín Garcia Calvo, vaya trío, ofrecieron un espectáculo consistente en "cantar y declamar poesía" en el Teatro Español de Madrid. Para explicar el propósito que les animaba, García Calvo, con sobradas razones, alegaba lo siguiente en el programa de mano:

Es una empresa un tanto desesperada ésta de ponerse a cantar y declamar poesía en un teatro. Porque es que los campos están bien delimitados: por un lado, canción para masas, más o menos roquera o cupletera, cada vez más pobres, desgraciadas y repetitivas las letras, y también las melodías, supliéndose esas faltas con los efectos de ruidos o de imagen y gesto del ejecutor; y por otro lado, la poesía de los poetas, literaria, muda y condenada al libro y a la lectura de unos pocos, poetas también o críticos de poetas, eternamente experimental y viéndose a sí misma inscrita desde el nacimiento en una Historia de la Literatura. Pero ello es que lo uno va con lo otro: que la desgracia de los géneros de consumo masivo está en correlación con la reclusión al libro de la poesía culta, su ausencia de la voz y el verdadero uso. Es esa separación lo que se ataca con intentos como éste: Amancio Prada y Chicho Sánchez Ferlosio han venido con sus artes y gracias haciendo revivir en voz y melodía algunas de las canciones, y por mi parte vengo ensayando, para el drama, pero también para la lírica, modos de declamación con recursos de la voz y el ritmo, públicos y casi teatrales, que se atreven a hacer sonar la poesía, por si sirve de algo. Y algo de esto es lo que vamos a ofrecer en estas sesiones del Español: cosa, como espectáculo, probablemente pobre y desairada; de modo que confiamos en que sean oyentes apasionados también por ese intento de rotura de la separación que digo los que acudan a escucharnos.

Agustín García Calvo

12.11.12

+”Breve antología de la poesía experimental”, por Clemente Padín


"Números", de José Lino Grunewald
"Mutismo", de Felipe Boso
"Acto de Humildad", de Felipe Boso
"Creo", de Clemente Padín
"Silencio", de John Cage
"El Puente", de Joan Brossa
"Poesía a la Performance", de Clemente Padín
"Homenaje a la Z", de Clemente Padín

Recital de poesía experimental, por Clemente Padín, en la Escuela de Arte "Xul Solar", Junín, Argentina.

Poemas de José Lino Grunewald, Felipe Boso, Clemente Padín, John Cage y Joan Brossa

8.11.12

+”Jadis, si je me souviens bien…” (Une saison en enfer), de Arthur Rimbaud, con la traducción de Ramón Buenaventura

Poema inicial de Una temporada en el infierno, de Rimbaud

* * * *

“Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín en el que todos los corazones se abrían, en el que todos los vinos se escanciaban.

Una tarde, me senté a la Belleza en las rodillas. — Y la encontré amarga. — Y la cubrí de insultos.

Me armé contra la justicia.

Escapé. ¡Oh brujas, miseria, odio: a vosotras se os confió mi tesoro!

Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre toda alegría, para estrangularla, salté como una fiera, sordamente.

Llamé a los verdugos para, mientras perecía, morder las culatas de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme en la arena, en la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo. Me dejé secar por el aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la locura.

Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota.

Ahora bien, últimamente, habiendo estado a punto de soltar el último ¡cuac!, se me ocurrió buscar la clave del antiguo festín, en el que había, quizá, de recobrar el apetito.

La caridad es esa clave. — ¡Semejante inspiración demuestra que todo fue un sueño!

"Seguirás siendo hiena, etc.", exclama el demonio que de tan amables adormideras me coronó. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales."

¡Ah! ¡Ya he aguantado demasiado:  — Pero, querido Satanás, te lo suplico, menos irritación en la pupila. Y mientras van llegando las pequeñas cobardías que faltan, para ti, que tanto valoras en el escritor la carencia de facultades descriptivas o instructivas, arranco unas cuantas páginas repelentes de mi cuaderno de condenado.


Versión de Ramón Buenaventura
[Rimbaud, Una temporada en el infierno. Madrid, Hiperión, 1982]

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

8.9.12

+ Kohachiro Miyata (“Tsuru no Sugomori”) y fray Luis de León (“A Francisco Salinas”)

No sé cuántas veces habré escuchado esta pieza, interpretada con la clásica flauta japonesa por Kohachiro Miyata (al que descubrí en las ofertas de unos grandes almacenes), ni cuántas habré leído esta poesía de fray Luis (desde que me alcanza la razón). Ni lo sé ni me importa. Pero lo que bien sé, y no olvido, es que en el vértigo de la noche, la alta noche de los desvelos, la flauta de Kohachiro, o la poesía de fray Luis, serenan el alma y aquietan el espíritu. Esta es música y poesía siempre nueva, como luz no usada.
Kohachiro Miyata interpreta “Tsuru no Sugomori” con la flauta japonesa.

III

A Francisco Salinas
Catedrático de música de la Universidad de Salamanca

   El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada
por vuestra sabia mano gobernada.
   A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
   Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo ciego adora:
la belleza caduca engañadora.
   Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.
   Ve cómo el gran maestro
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.
   Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
mezclan una dulcísima armonía.
   Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y, finalmente
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño o peregrino oye o siente.
   ¡Oh desmayo dichoso!
¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido!
¡Durase en tu reposo
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
   A aqueste bien os llamo,
gloria del Apolíneo sacro coro,
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo demás es triste lloro.
   ¡Oh! suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás amortecidos.


FRAY LUIS DE LEÓN
(según la edición de Ángel Custodio Vega, O.S.A. Planeta [Hispánicos Planeta], 1975)

14.8.12

+”Sequenza III”, per voce femminile, de Luciano Berio

¿Quién no ha sentido perplejidad al escuchar alguna obra de música contemporánea? Los años no pasan de balde, y alguna de esas obras tan vanguardistas –como esta Sequenza III, per voce femminile (1965) de Luciano Berio ya calzan décadas, y quizás ahora nos suenen de otra manera. Ha llovido tanto… En cualquier caso, escuchar esta música es toda una experiencia… Y que cada cual aplique el adjetivo idóneo según su parecer. 
El primer vídeo es un fragmento grabado en 2007. El montaje resulta bastante singular.
El segundo vídeo recoge la obra entera, de apenas siete minutos, interpretada por Cathy Berberian, a quien está dedicada. La grabación es de 1969.

Fragmento de Sequenza III. Sabina Meyer, soprano.
Versión completa de Sequenza III. Cathy Berberian, soprano.

29.12.11

+El “Diario de un argentino en Toronto” (Un jocoso tratado sobre la realidad y la ilusión)

Que el “Diario de un argentino en Toronto” es desternillante no cabe dudarlo. Desternillante es, y no solo eso, este breve y jocoso tratado sobre la realidad y sus sañudas afrentas a la ilusión. Esa realidad aguafiestas que pone grilletes a los ensueños. Y nos desengaña. Esa realidad aguafiestas que arranca el velo de la utopía. Y nos desengaña. Esa realidad aguafiestas que se atiene a lo concreto. Y nos desengaña.
Esa realidad aguafiestas que da jaque mate a las fantasías. Y nos desengaña.
Esa mísera realidad insoslayable que nos engaña a su manera con el iluso deseo de estar en otra parte, como si allí la realidad pudiera no alcanzarnos.

Ea, basta de palabrería. A disfrutar la filosófica lección, avasalladoramente divertida. 


     

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San Juan de la Cruz

Alberto Caeiro

José A. Muñoz Rojas

* * *

San Mateo

Nyânatiloka Mahâthera

 

F

24.11.11

+Monserrat Figueras canta “Alma, buscarte has en Mí”, de santa Teresa de Jesús

Ayer murió Monserrat Figueras.
Hoy (y por mucho tiempo) queda (y quedará) su acariciadora voz. Que descanse en paz.


ALMA, BUSCARTE HAS EN MÍ

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
Alma, en Mí te retratar,
que ningún sabio pintor
supiera con tal primor
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y ansí
en mis entrañas pintada,
si te pierdes, mi amada,
Alma, buscarte has en Mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
no andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres
a Mí, buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
y ansí llamo en cualquier tiempo,
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a Mí,
bastará sólo llamarme,
que a ti iré sin tardarme
y a mí buscarme has en ti.

Santa Teresa de Jesús


NOTA
Este vídeo incluye iconografía teresiana, así como los versos del poema (que al principio tapa la enfadosa publicidad). Por lo demás, se trata de la misma versión.


     

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Augusto Monterroso

Thornton Wilder

E. M. Cioran

Pío Baroja

Fernando Pessoa


F

21.11.11

+”Al perderte yo a ti”, de Ernesto Cardenal, recitado por su autor

Al perderte yo a ti, de Ernesto Cardenal

     

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Thornton Wilder

E. M. Cioran

Pío Baroja

Fernando Pessoa

Laurence Sterne


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25.9.11

+”Déjeuner du matin”, de Jacques Prévert, recitado por Marlene Dietrich

DESAYUNO

Él echó el café
En la taza
Echó la leche
En la taza de café
Puso azúcar
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Y dejó la taza
Sin hablarme
Encendió
U
n cigarro
Hizo círculos
con el humo
Echó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se levantó
Se puso
El sombrero en la cabeza
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y yo me cubrí
La cara con las manos
Y lloré.
[Versión de Luis Valdesueiro]

“Déjeuner du matin”, de Jacques Prévert

DÉJEUNER DU MATIN

Il a mis le café
Dans la tasse
Il a mis le lait
Dans la tasse de café
Il a mis le sucre
Dans le café au lait
Avec la petite cuillère
Il a tourné
Il a bu le café au lait
Et il a reposé la tasse
Sans me parler
Il a allumé
Une cigarette
Il a fait des ronds
Avec la fumée
Il a mis les cendres
Dans le cendrier
Sans me parler
Sans me regarder
Il s’est levé
Il a mis
Son chapeau sur sa [la]* tête
Il a mis son manteau de pluie
Parce qu’il pleuvait
Et il est parti
Sous la pluie
Sans une parole [me parler]*
Sans me regarder
Et moi j’ai pris
Ma tête dans [entre]* ma [mes]* main [mains]*
Et j’ai pleuré.

JACQUES PRÉVERT


* Según la versión recitada por Marlene Dietrich.

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Nathaniel Hawthorne

Fernando Pessoa

J. Rodolfo Wilcock

Claudio Eliano

Heinrich von Kleist


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24.8.11

+”Gassman legge il menù.” (Y una receta dadá para componer poemas.)

Tristan Tzara tuvo una feliz idea: ofrecer al mundo su receta para componer poemas (dadaístas, por supuesto).

La receta ponía al alcance de todos, fueran letrados o iletrados, la creación poética.

La cosa no podía ser más sencilla.

Se toma un periódico y unas tijeras.
Se elige un artículo que tenga la misma extensión que queremos dar al poema. Se recorta con cuidado cada palabra del artículo y la vamos introduciendo en una bolsa. Agitamos las palabras, y acto seguido sacamos de la bolsa una tras otra, colocándolas por orden. El último paso, y definitivo, consistirá en copiar a conciencia las palabras, y voilà!: el poema está hecho.

De un modo fácil y entretenido, y con ayuda del azar, hemos compuesto un poema (¡un poema dadaísta!) que no conocían los siglos, y que te convertirá en un poeta original, pero incomprendido por los simples. (Un poema en prosa, por supuesto, pero tan poético… Supongo que no sería traición al espíritu dadá componer el poema en verso, troceándolo según nos venga en gana, aun a riesgo de que el poema sea más largo que el artículo original.)

De la receta de Tzara parece desprenderse un axioma: Todos poetas y la poesía en todo. ¡Me gustaría creerlo!

En cualquier caso, recientemente he encontrado, en You Tube, un divertido ejemplo (hay más) de cómo un buen rapsoda es capaz de convertir en poesía incluso el menú de un restaurante. Pasen y vean.

Gassman lee el menú

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19.8.11

+”Sonnet I“, de William Shakespeare, recitado por Sir John Gielgud, con versiones de José Méndez Herrera y Agustín García Calvo

Son varios los que han advertido en los Sonetos de Shakespeare reflejos de los de Miguel Ángel, aunque sean menos refinados que los de aquellos que absorbieron la elegancia petrarquiana. Los sonetos de Miguel Ángel dedicados a Tomaso Cavalieri poseen el acento apasionado que Shakespeare puso en los dedicados al «joven rubio» pero no cabe duda de que los del primero revelan asperezas que han desaparecido en los del bardo inglés.

Ahora bien, los sonetos ingleses, por cuanto a la forma se refiere, no han seguido la composición del soneto petrarquiano, formados por dos cuartetos y dos tercetos, sino que adoptan el esquema de tres cuartetos de rimas independientes, con un dístico o pareado final. Tal es la línea seguida por los poetas ingleses de la época, incluyendo a Michael Dayton, contemporáneo de Shakespeare; y han conseguido así aciertos definitivos de expresión, hallazgos valiosos en la palabra, felicidad que es la característica principal de la sonetística europea del siglo XVI.


José Méndez Herrera


SONETO I

Multiplicarse debe el ser preciado,
no ha de morir la flor de su hermosura;
si el tiempo ha de agostarla, ya madura,
sea en su tierno brote recordado.

Mas tú, a tus bellos ojos desposado,
tu llama avivas con su ausencia pura,
y llevas hambre donde reina hartura,
enemigo de ti, contigo airado.

Si en el mundo eres fresco ornato suyo,
único heraldo de la primavera,
al sepultar tu savia en tu capullo

la derrochas, avaro, toda entera.
Apiádate del mundo y de su suerte,
no acabes lo que es suyo, con tu muerte.

Versión de José Méndez Herrera
(W. Shakespeare, Sonetos. Versión y prólogo de José Méndez Herrera. Barcelona, Plaza & Janés, 1976.)


SONETO I

De los seres hermosos deseamos grana,
que así la rosa de hermosura nunca muera,
mas según sale de sazón la más temprana,
lleve en sí su memoria su tierna heredera.

Mas tú, a tus propios claros ojos reducido,
tu llama en pasto de tu mismo ser renuevas,
trayendo el hambre al silo más abastecido,
tú tu enemigo, que en tu dulce TI te cebas.

Tú que eres hoy la fresca gala de las tierras
y heraldo solo de los ledos meses verdes,
en tu propio capullo tu linaje entierras
y, tierno avaro, escatimándote te pierdes.

Duélate el mundo, o bien tal ansia en ti confiesa
que trague el bien del mundo en ti y tu sola huesa.

Versión de Agustín García Calvo
(Shakespeare, The Sonnets. Sonetos de amor. Texto crítico y traducción de Agustín García Calvo. Barcelona, Anagrama, 1974.)

“Sonnet I”, de Shakespeare, recitado por John Gielgud

SONNET I

From fairest creatures we desire increase,
That thereby beauty's rose might never die,
But as the riper should by time decease,
His tender heir might bear his memory:
But thou, contracted to thine own bright eyes,
Feed'st thy light's flame with self-substantial fuel,
Making a famine where abundance lies,
Thyself thy foe, to thy sweet self too cruel.
Thou that art now the world's fresh ornament
And only herald to the gaudy spring,
Within thine own bud buriest thy content
And, tender churl, mak’st waste in niggarding.
    Pity the world, or else this glutton be,
    To eat the world's due, by the grave and thee.

William Shakespeare


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17.8.11

+”Voces”, de Antonio Porchia

“Voces”, de Antonio Porchia

Más aforismos de Antonio Porchia, en este  blog, AQUÍ.


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14.8.11

+”Le tombeau d’Edgar Poe”, de Stéphane Mallarmé


En su críptica obra, el tema de la muerte en relación dialéctica con la inmortalidad es esencial y determinante. Es la raíz de todos los demás temas… […] El título de tumbas dado a estos homenajes [homenajes fúnebres a Théophile Gautier, Edgar Poe, Baudelaire, Verlaine: artistas en cuya muerte Mallarmé veía reflejado su propio destino] no es sólo una costumbre imitada del siglo XVI, sino una metáfora amada por Mallarmé que veía una semejanza entre la forma de paralelepípedo de un libro y la de una tumba, y pensaba que el libro es la verdadera tumba del escritor, que está encerrada en él [sic] y es resucitado por cada lector: idea de una inmortalidad totalmente terrestre…

PILAR GÓMEZ BEDATE


LA TUMBA DE EDGAR POE

Tal como en Él al fin la eternidad lo cambia
El Poeta suscita con la espada desnuda
A su siglo espantado por no haber conocido
Que la muerte triunfaba en esta voz extraña.

Ellos, en sobresalto vil de hidra oyendo al ángel
Purificar antaño la lengua de la tribu,
Proclamaron muy alto el hechizo bebido
Del agua sin honor de alguna negra mezcla.

Con el suelo y la nube hostiles, oh dolor,
Si nuestra idea no esculpe aquí un bajorrelieve
Con que adornar la tumba de Poe resplandeciente,

Sereno bloque de una catástrofe caído,
Que este granito al menos muestre siempre su límite
A la Blasfemia oscura volando en el futuro.

Versión de Pilar Gómez Bedate
(Mallarmé, Madrid, Ediciones Júcar, 1985.)

“Le tombeau d’Edgar Poe”, de Mallarmé

LE TOMBEAU D’EDGAR POE

Tel qu’en Lui-même enfin l’éternité le change,
Le Poëte suscite avec un glaive nu
Son siècle épouvanté de n’avoir pas connu
Que la mort triomphait dans cette voix étrange  !

Eux, comme un vil sursaut d’hydre oyant jadis l’ange
Donner un sens plus pur aux mots de la tribu
Proclamèrent très haut le sortilège bu
Dans le flot sans honneur de quelque noir mélange.

Du sol et de la nue hostiles, ô grief  !
Si notre idée avec ne sculpte un bas-relief
Dont la tombe de Poe éblouissante s’orne,

Calme bloc ici-bas chu d’un désastre obscur,
Que ce granit du moins montre à jamais sa borne
Aux noirs vols du Blasphème épars dans le futur.

Stéphane Mallarmé
(1842-1898)


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12.8.11

+”Arte poética”, de Jorge Luis Borges, en su propia voz

Mi propósito era hablar del credo del poeta, pero, al examinarme, me he dado cuenta de que yo sólo tengo un credo vacilante. Este credo quizá me sea útil a mí, pero difícilmente servirá a otros.

De hecho, considero todas las teorías poéticas meras herramientas para escribir un poema. Supongo que deben de existir muchos credos, tantos como religiones o poetas. […]

Me considero esencialmente un lector. Como saben ustedes, me he atrevido a escribir; pero creo que lo que he leído es mucho más importante que lo que he escrito. Pues uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que quisiera, sino lo que puede.

Jorge Luis Borges, “Credo de poeta”, en Arte poética. Seis conferencias.

“Arte poética”, de Borges.

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10.8.11

+”The Good Morrow” (“El saludo”), de John Donne, recitado por Richard Burton

EL SALUDO


¿Qué estaríamos haciendo tú y yo
antes de amarnos como ahora?
¿Acaso fuimos simplemente, niños, 
que libaban placeres bucólicos?
¿Roncábamos quizás en la caverna
de los siete durmientes? 
Sólo así consigo explicarme
esta penosa y larga ausencia;
lo que fue hermoso y que a vivir me dieron
porque estoy seguro de que fueron.
Sueño de aquel amor que yo tejí.

Saludemos ahora
a nuestras almas temerosas, cautas,
que vacilan aún al contemplarse.
Pues, en amor, el amor es quien manda,
y hace, del sitio más menguado,
estancia y lecho donde amarse.
Deja que se descubran nuevo mundos;
deja que poseamos solamente uno;
el que es más nuestro, el más profundo.

Mi rostro, amor, está en tus ojos
y el tuyo, aquí en los míos;
y nuestros corazones
en nuestra faz descansan dulcemente.
¿Dónde podría hallar
tan cabal hemisferio,
sin el ocaso del Oeste
ni el rigor del Norte?
Las malas mezclas se deshacen pronto,
y en su desproporción
deslíen las promesas.
Pero nuestros amores,
de impares proporciones,
en su mixtura se conservan siempre.


Versión de Víctor Pozanco
John Donne, Elegías y canciones.
Barcelona, Ocnos, 1973.

Richard Burton recita “The Good Morrow”, de John Donne

THE GOOD MORROW


I wonder by my troth, what thou and I
Did, till we loved? were we not wean'd till then?
But suck'd on country pleasures, childishly?
Or snorted we in the Seven Sleepers' den?
'Twas so; but this, all pleasures fancies be;
If ever any beauty I did see,
Which I desired, and got, 'twas but a dream of thee.

And now good-morrow to our waking souls,
Which watch not one another out of fear;
For love all love of other sights controls,
And makes one little room an everywhere.
Let sea-discoverers to new worlds have gone;
Let maps to other, worlds on worlds have shown;
Let us possess one world; each hath one, and is one.

My face in thine eye, thine in mine appears,
And true plain hearts do in the faces rest;
Where can we find two better hemispheres
Without sharp north, without declining west?
Whatever dies, was not mix'd equally;
If our two loves be one, or thou and I
Love so alike that none can slacken, none can die.


JOHN DONNE
(1571-1631)

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7.8.11

+”This is Just To Say”, de William Carlos Williams, leído por él mismo

SÓLO PARA DECIRTE

que me he comido
las ciruelas
que había en
la nevera

y que
probablemente
guardabas
para el desayuno

Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frías

Versión de Matilde Horne y Carlos Manzano
William Carlos Williams,
Cien poemas
Madrid, Visor, 1988

William Carlos Williams lee su poema “This Is Just To Say”

THIS IS JUST TO SAY

I have eaten
the plums
that were in
the icebox


and which
you were probably
saving
for breakfast


Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold

William Carlos Williams
(1883-1963)

5.8.11

+”To his Coy Mistress” (A su esquiva amante), de Andrew Marvell – Videoclip de Damian Lewis –Versión de Octavio Paz

Justo es reconocerlo: la primera vez que vi este video no me gustó en absoluto. Pero dejé pasar un día, y al verlo de nuevo me pareció original: un poema convertido en videoclip. Curiosa idea. Si por casualidad lo veis y no os convence, no dejéis de insistir, por si acaso.

 

A SU ESQUIVA AMANTE

Más tiempo el tiempo, más el mundo, ¡y nuestros!,
no fuera crimen tu esquivez, señora.
Sentados los caminos pensaríamos
dónde apurar de un lento amor las horas:
tú, por el Ganges y sus rojas aguas,
tributo de rubíes; por el Húmber
yo y mi pena, amargando su marea.
Desde el Diluvio en cerco, cederías
hasta la Conversión de los Judíos:
más vasto que un Imperio crecería
mi vegetal amor, y más despacio.
Un siglo en alabanza de tus ojos,
cien años más en contemplar tu frente,
el doble en adorar entrambos pechos
y treinta mil cada secreta parte.
Por revelar el pie, la ceja, el rizo,
un haz de siglos y una edad entera
para tu corazón, sol de tu cuerpo.
Por ti, señora, pródigo no fuera
dilapidando siglos, eras, astros.

Mas a mi espalda, cada vez más cerca,
del tiempo escucho siempre el carro alado
y frente a mí despliega sus desiertos
la vacua eternidad; ya disipada
tu hermosura y mi voz vuelta fantasma
de tu deshecho oído, tu obstinada
virginidad abierta será brecha
al asalto callado del gusano:
polvo serás, cenizas mi deseo.
La tumba es aposento solitario:
si allí nadie te ve, nadie te besa.

Mientras tu piel se encienda con tu sangre
como se enciende con el sol el alba,
mientras tu ser transpire deseoso
por cada poro fuegos perentorios,
goza, gocemos hoy, mientras se puede.
Antes a tiempo al tiempo devoremos
como amorosos pájaros de presa
que entre sus lentas fauces consumirnos.
Acumulemos toda nuestra fuerza,
toda nuestra dulzura, en una esfera,
y las puertas de hierro de la vida,
en la brutal porfía desgarrados,
abra nuestro placer: si no podemos
parar al sol, ¡que gire más de prisa!

Versión de Octavio Paz
(Versiones y diversiones. Barcelona, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2000.)

“To His Coy Mistress”, de Andrew Marvell, en videoclip.

TO HIS COY MISTRESS

Had we but world enough, and time,
This coyness, lady, were no crime.
We would sit down and think which way
To walk, and pass our long love's day;
Thou by the Indian Ganges' side
Shouldst rubies find; I by the tide
Of Humber would complain. I would
Love you ten years before the Flood;
And you should, if you please, refuse
Till the conversion of the Jews.
My vegetable love should grow
Vaster than empires, and more slow.
An hundred years should go to praise
Thine eyes, and on thy forehead gaze;
Two hundred to adore each breast,
But thirty thousand to the rest;
An age at least to every part,
And the last age should show your heart.
For, lady, you deserve this state,
Nor would I love at lower rate.

But at my back I always hear
Time's winged chariot hurrying near;
And yonder all before us lie
Deserts of vast eternity.
Thy beauty shall no more be found,
Nor, in thy marble vault, shall sound
My echoing song; then worms shall try
That long-preserved virginity,
And your quaint honour turn to dust,
And into ashes all my lust.
The grave's a fine and private place,
But none I think do there embrace.

Now therefore, while the youthful hue
Sits on thy skin like morning dew,
And while thy willing soul transpires
At every pore with instant fires,
Now let us sport us while we may;
And now, like amorous birds of prey,
Rather at once our time devour,
Than languish in his slow-chapped power.
Let us roll all our strength, and all
Our sweetness, up into one ball;
And tear our pleasures with rough strife
Thorough the iron gates of life.
Thus, though we cannot make our sun
Stand still, yet we will make him run.

ANDREW MARVELL
(1621-1678)

3.8.11

+”The Tyger”, de William Blake, recitado por Samuel West

EL TIGRE

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,  en qué cielos
ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué tremendas garras
osaron sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

Traducción de Pablo Mañé Garzón
William Blake, Poesía completa.
Barcelona, Ediciones Orbis, 1986.

“The Tyger”, de William Blake

THE TYGER

Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?

In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare sieze the fire?

And what shoulder, & what art.
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand? & what dread feet?

What the hammer? what the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? what dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?

When the stars threw down their spears,
And watered heaven with their tears,
Did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?

Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?

1794

WILLIAM BLAKE

2.8.11

+”Épitaphe”, de Gérard de Nerval, recitado por Alain Cuny

EPITAFIO

Unas veces vivió alegre como un pájaro,
Enamorado, y luego despreocupado y tierno,
Otras sombrío, errático como un triste Pierrot,
Un día oyó que alguien golpeaba su puerta.

¡Era la muerte! Entonces le rogó que quisiese
Dejarle terminar su último soneto,
Y luego fue, impasible, a colocar su cuerpo
Que temblaba, en el fondo del helado ataúd.

Era un hombre holgazán, según cuenta la historia,
El tintero en su mesa se secaba olvidado.
Todo quiso saberlo, y nada consiguió.

Y al llegar el momento en que, harto de esta vida,
Al fin voló su alma, una noche de invierno
Dejó el mundo diciendo: “¡Para qué vine aquí!”.

GÉRARD DE NERVAL 
(Las quimeras y otros poemas. Versión de Anne Marie Moncho y José Luis Jover. Madrid, Visor, 1974. La traducción de este poema es de Anne Marie Moncho.)

“Épitaphe”, de Gérard de Nerval
ÉPITAPHE

Il a vécu tantôt gai comme un sansonnet,
Tour à tour amoureux insoucieux et tendre,
Tantôt sombre et rêveur comme un triste Clitandre.
Un jour il entendit qu’à sa porte on sonnait.

C’était la Mort ! Alors il la pria d’attendre
Qu’il eût posé le point à son dernier sonnet ;
Et puis sans s’émouvoir, il s’en alla s’étendre
Au fond du coffre froid où son corps frissonnait.

Il était paresseux, à ce que dit l’histoire,
Il laissait trop sécher l’encre dans l’écritoire.
Il voulait tout savoir mais il n’a rien connu.

Et quand vint le moment où, las de cette vie,
Un soir d’hiver, enfin l’âme lui fut ravie,
Il s’en alla disant : " Pourquoi suis-je venu ? ".

GÉRARD DE NERVAL