Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

17.12.12

Afró Tambú: Chicho Sánchez Ferlosio, Amancio Prada y Agustín García Calvo en el Teatro Español (1982)


El martes pasado, en la presentación del último numero de El Alambique, Lisi F. Prada ofreció este vídeo sorprendente y genial. Gracias a que, afortunadamente, se encuentra en ese impagable y heterogéneo desván llamado You Tube, puedo traerlo aquí. 
Durante dos días de noviembre de 1982, Amancio Prada, Chicho Sánchez Ferlosio y Agustín Garcia Calvo, vaya trío, ofrecieron un espectáculo consistente en "cantar y declamar poesía" en el Teatro Español de Madrid. Para explicar el propósito que les animaba, García Calvo, con sobradas razones, alegaba lo siguiente en el programa de mano:

Es una empresa un tanto desesperada ésta de ponerse a cantar y declamar poesía en un teatro. Porque es que los campos están bien delimitados: por un lado, canción para masas, más o menos roquera o cupletera, cada vez más pobres, desgraciadas y repetitivas las letras, y también las melodías, supliéndose esas faltas con los efectos de ruidos o de imagen y gesto del ejecutor; y por otro lado, la poesía de los poetas, literaria, muda y condenada al libro y a la lectura de unos pocos, poetas también o críticos de poetas, eternamente experimental y viéndose a sí misma inscrita desde el nacimiento en una Historia de la Literatura. Pero ello es que lo uno va con lo otro: que la desgracia de los géneros de consumo masivo está en correlación con la reclusión al libro de la poesía culta, su ausencia de la voz y el verdadero uso. Es esa separación lo que se ataca con intentos como éste: Amancio Prada y Chicho Sánchez Ferlosio han venido con sus artes y gracias haciendo revivir en voz y melodía algunas de las canciones, y por mi parte vengo ensayando, para el drama, pero también para la lírica, modos de declamación con recursos de la voz y el ritmo, públicos y casi teatrales, que se atreven a hacer sonar la poesía, por si sirve de algo. Y algo de esto es lo que vamos a ofrecer en estas sesiones del Español: cosa, como espectáculo, probablemente pobre y desairada; de modo que confiamos en que sean oyentes apasionados también por ese intento de rotura de la separación que digo los que acudan a escucharnos.

Agustín García Calvo

13.12.12

Sumario del número 6 de “El Alambique”. (Con un diálogo de Agustín García Calvo y sendos poemas de Chicho Sánchez Ferlosio y Roberto San Geroteo)


Acaba de aparecer el número 6 de El Alambique. Como de costumbre, Agustín Porras, el  director, propone una breve reflexión en el Brindis de bienvenida.

Las restantes secciones son:

TIENEN LA PALABRA 
Poemas de Ramón Mayrata, Juan Manuel Asensi Torregrosa, Tomás Cano Laveda, Zhivka Baltadzieva, Diego Román Martínez, Alma Pagès, Javier Díaz Gil, Raúl Campoy Guillén, Juan Francisco Gallego Alonso, Fernando García Román, Pilar Gómez Bedate, Rafael Morales Barba, Antonio García Jiménez y Fermín Herrero.

HOMENAJE A CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO   
Textos de Lisi F. Prada, Agustín García Calvo, Moncho Alpuente, Máximo Pradera, José Luis de la Vega, Francisco Álvarez Velasco, Joaquín Lledó, Inma Marcos, Poni Micharvegas, Isabel Escudero, Octavio Colis, Javier Sanmartín, Jesús Munárriz y Antonio Bueno Tubía.

Antología poética de Chicho Sánchez Ferlosio. Selección de José Luis de la Vega. 

Álbum Sánchez Ferlosio.
Fotografías.


ÁTOMOS (Máximas, sentencias, aforismos)   

Los imprescindibles Vauvenargues: Las máximas de un hombre doliente, por Luis Valdesueiro.
Máximas de Vauvenargues (Selección y traducción de Luis Valdesueiro). 
Escribir al límite: el aforismo español contemporáneo
Jordi Doce, por José Ramón González.
Aforismos de Jordi Doce.


DISCURSOS   

Ana Blandiana: la “utopía silvestre” como único reino, por Natalia Izquierdo López.

LENGUA EXTRANJERA, VERSIÓN CASTELLANA  

Poemas de Benito La Mantia (versión de Carlos Vitale), Augusto dos Anjos(versión de Ángel Guinda), Vinicius de Moraes (versión de Amador Palacios) y Roberto San Geroteo (versión de Miguel Casado).

La penúltima 
En la muerte de Agustín Rueda Sierra. (Poema mecanografiado, de Chicho Sánchez Ferlosio.)




Artistas invitados  
Susana Benet, Mariano Castillo y Natalia Izquierdo López.



image
Susana Benet, Montaña



DE CHÁCHARA CON CHICHO


―A ver. Y ¿qué queréis hacer conmigo ahora?
―Pues…
―Ya: como no tengo ni fuerzas para escurrirme de vuestros manejos, aprovechar para aseguraros bien de que estoy difunto.
―¡Hombre, Chicho, qué cosas dices! Difunto. Como si pudiera yo hacer contigo nada, cuando ni siquiera sé qué hacer conmigo.
―Pues ya podías ir aprendiendo los elementos, con la cara que se te va poniendo con los años, ¿no?
―Ah. Porque tú sigues contando años.
―No que yo sepa contarlos por mis dedos, pero es que me puede servir todavía un tablerillo que tengo aquí al lado para echar cuentas de esas cosas.
―¿Cuáles?
―Ésas del tiempo. O ¿sigues todavía dándole vueltas a ver cómo te desenredas de sus redes?
―¿Para eso te sirve ese tablerillo?
―Por lo menos, me dice que eso que a mí no me pasa (porque no puede), es a ti a quien le está pasando.
―¿A mí?, venga, Chicho, no quieras ahora tomarme el pelo: ¿a mí que nunca me pasa nada de verdad, ni siquiera lo último ni lo primero?
―Pues será por eso. Y, en cambio, ¿a mí sí? ¿A mí me ha pasado todo lo que tenía que pasarme?
―Tal vez no, ya que sigues aquí dándome la lata y no te dejas…
―¿Qué? ¿desaparecer?, ¿hacerme del todo la purita nada, como dicen los creyentes y los ateos?
―Quiera yo lo que quiera, eso, Chicho, tú sabes que no.
―¿Que no qué?
―Eso de la pura nada.
―Ya: a lo mejor, porque tú no puedes ser todos ni todo.
―A lo mejor; pero, entonces, tampoco uno.
―Lo que no puedes, desde luego, es ser yo.
―No, no puedo.
―Pues ¡qué poquito puedes tú, maestro!
―Lo que me dejan los otros.
―¿Lo que ellos no saben?
―Pues eso será.
―Pues eso.

Agustín García Calvo



SOL ANTIGUO

Sol antiguo, sol perdido, 

bajo ese sol, agua de río.

Sol de invierno, sol lejano, 
bajo ese sol, limón cortado.

Sol del norte, sol ficticio, 
bajo ese sol, corazón frío.

Sol de eclipse, sol extraño, 
bajo ese sol, ojos cerrados.

Sol de tarde, sol caído, 
bajo ese sol, cuerpo vacío.

Sol futuro, sol helado, 
bajo ese sol, agua de lago.

Chicho Sánchez Ferlosio


Après-midi d'été dans une chambre. À la fenêtre ouverte un vieux drap bleu foncé, datant des années de plomb, en guise de rideau, accroché à deux clous. La lumière le décolore. Le vent l'habite. De bas en haut, de haut en bas. Les goélands ne sont que des ombres dont les cris fondent dans la rumeur de la ville. De temps en temps, justes quelques secondes, des briques rouges, des briques jaunes. Puis il se déploie de nouveau comme un poumon sur sa paroi, contre le vide, et fait de l'ombre à l'intérieur. Aussi loin que je me souvienne, je suis près de toi. Je vois à travers les gens. Une mouette dîne d'un pigeon sur le trottoir. Il ne reste rien. Une fenêtre parmi des murs et toujours le vertige. L'arbre le plus jeune de l'avenue, qu'il a fallu replanter, paraît-il, quelques jours après ma naissance.
Tarde de verano en una habitación. En la ventana abierta una vieja sábana azul oscura, de aquellos años de plomo, a guisa de cortina, colgada con dos clavos. La luz la destiñe. El viento la habita. De abajo arriba, de arriba abajo. Las gaviotas sólo son sombras cuyos gritos se disuelven en el rumor de la ciudad. De vez en cuando, por unos segundos, ladrillos rojos, amarillos. Luego se despliega de nuevo como un pulmón sobre su tabique, contra el vacío, y da sombra dentro. Tan atrás como recuerdo, estoy cerca de ti. Veo, al trasluz, la gente. Una gaviota cena paloma en la acera. No queda nada. Una ventana entre paredes y el vértigo siempre. El árbol más joven de la avenida fue necesario replantarlo, parece, unos días después de que yo naciera.

Roberto San Geroteo
(Traducción de Miguel Casado)


7.12.12

Presentación del n.º 6 de “El Alambique”

     

El
martes, 11 de diciembre, a las 20 h, en el  Salón de actos del Ateneo de Madrid (c/ Prado, 21)
tendrá lugar la presentación del n.º 6 de la revista El Alambique.

*

HOMENAJE A CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO

Lisi F. Prada y Agustín Porras presentarán el acto, que contará con la participación de (entre otros muchos poetas y amigos del homenajeado) Isabel Escudero, Carlos Aganzo, Antonio Bueno, Octavio Colis, Poni Micharvegas, José Luis de la Vega… y la especial colaboración musical de Amancio Prada.

www.fundacionalambique.com

2.12.12

“Cando eu era rapaz…” / “Cuando yo era niño…” (Un texto de Castelao)

[CUANDO YO ERA NIÑO…]

I

Cuando yo era niño llegó Ramón Carballo. Venía  con chaqueta de paño forrada de bayeta roja y una gorra con visera de carey, como vienen los que van a navegar. También traía el pecho tatuado, que bien lo vi yo, un pájaro con una carta en el pico y su nombre debajo.

Recuerdo que Ramón Carballo fue a Buenos Aires y volvió sin cuartos. Luego fue a La Habana y no trajo dinero. Después fue a Nueva York y volvió tan pobre como se marchó. Ramón Carballo todavía se fue a no se sabe dónde y ya no volvió.

II

Aquí procedería escribir una novela; pero soy hombre de bien y no debo contar lo que no sé. Pero novela la hay.

III

M. Lavalet se gana el pan vendiendo restos humanos. M. Lavalet es un hombre horroroso: ojos rojos de vidrio, cabellos muertos de peluca vieja, surcos secos de sudor sucio en la cabeza, frialdad de éter en las manos y en los labios el jugo de muchos venenos.

Este hombre vive en el tercer piso de una calle estrecha de París.

Un día llamé con los nudillos a la puerta y entré… Una sala llena de huesos humanos, algunos todavía frescos, componía el comercio para médicos. En la sala de curiosités, para cosmopolitas, había muchas cosas: un feto momificado mirándose el ombligo, una calavera de gorila con su cresta de casco guerrero, el pellejo de la cabeza de un chino para colocarlo en una armadura de escayola.

Cuando M. Lavalet supo que yo era pintor me enseñó una gran colección de pieles humanas tatuadas y curtidas para hacer petacas, carteras…

Una de las pieles era del pecho de un hombre; representaba un pájaro con una carta en el pico y debajo del dibujo lucía este nombre: Ramón Carballo.


ALFONSO R. CASTELAO, Cousas
Vigo: Galaxia, 4.ª ed., 1962
[Traducción de Lola Fernández y Luis Valdesueiro]

 

27.11.12

Budhi-Dhorma y los consejos

A los que en atención a su experiencia solicitaban su consejo, Budhi-Dhorma les decía:

‒Yo no doy consejos; yo bendigo empresas.

Era su manera de decir que podían contar siempre con él: en los aciertos y en los errores, siempre.
[19/3/09]

17.11.12

“Telaraña líquida”

Esta es la última foto que he subido a Flickr. La tomé en Palmeira (La Coruña), en el camino a la playa de Las Cornas. A pesar de que estábamos en pleno verano -era el día del Apóstol- la niebla lo envolvía todo…

Telaraña líquida

12.11.12

+”Breve antología de la poesía experimental”, por Clemente Padín


"Números", de José Lino Grunewald
"Mutismo", de Felipe Boso
"Acto de Humildad", de Felipe Boso
"Creo", de Clemente Padín
"Silencio", de John Cage
"El Puente", de Joan Brossa
"Poesía a la Performance", de Clemente Padín
"Homenaje a la Z", de Clemente Padín

Recital de poesía experimental, por Clemente Padín, en la Escuela de Arte "Xul Solar", Junín, Argentina.

Poemas de José Lino Grunewald, Felipe Boso, Clemente Padín, John Cage y Joan Brossa

8.11.12

+”Jadis, si je me souviens bien…” (Une saison en enfer), de Arthur Rimbaud, con la traducción de Ramón Buenaventura

Poema inicial de Una temporada en el infierno, de Rimbaud

* * * *

“Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín en el que todos los corazones se abrían, en el que todos los vinos se escanciaban.

Una tarde, me senté a la Belleza en las rodillas. — Y la encontré amarga. — Y la cubrí de insultos.

Me armé contra la justicia.

Escapé. ¡Oh brujas, miseria, odio: a vosotras se os confió mi tesoro!

Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre toda alegría, para estrangularla, salté como una fiera, sordamente.

Llamé a los verdugos para, mientras perecía, morder las culatas de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme en la arena, en la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo. Me dejé secar por el aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la locura.

Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota.

Ahora bien, últimamente, habiendo estado a punto de soltar el último ¡cuac!, se me ocurrió buscar la clave del antiguo festín, en el que había, quizá, de recobrar el apetito.

La caridad es esa clave. — ¡Semejante inspiración demuestra que todo fue un sueño!

"Seguirás siendo hiena, etc.", exclama el demonio que de tan amables adormideras me coronó. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales."

¡Ah! ¡Ya he aguantado demasiado:  — Pero, querido Satanás, te lo suplico, menos irritación en la pupila. Y mientras van llegando las pequeñas cobardías que faltan, para ti, que tanto valoras en el escritor la carencia de facultades descriptivas o instructivas, arranco unas cuantas páginas repelentes de mi cuaderno de condenado.


Versión de Ramón Buenaventura
[Rimbaud, Una temporada en el infierno. Madrid, Hiperión, 1982]

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

2.11.12

*Giuseppe Ungaretti: poemas de "La alegría"

Ricordo d'Affrica

Il sole rapisce la città
Non si vede più
Neanche le tombe resistono molto

Recuerdo de África

El sol arrebata la ciudad 
Ya no se la ve
Ni siquiera las tumbas resisten mucho tiempo

*   *   *

Dannazione

Chiuso fra cose mortali
(Anche il cielo stellato finirà)
Perché bramo Dio?

Condenación

Preso entre cosas mortales
(También el cielo estrellado tendrá fin)
¿Por qué anhelo a Dios?

*   *   *

Allegria di naufragi (Versa il 24 febbraio 1917)

E subito riprende
il viaggio
come 
dopo il naufragio
un superstite
lupo di mare

Alegría de naufragios

Y en seguida vuelve a emprender
el viaje
como lo haría
tras el naufragio 
un lobo de mar
superviviente

*   *   *

Un'altra notte (Vallone il 20 aprile 1917)

In quest'oscuro
colle mani
gelate
distinguo 
il mio viso

Mi vedo
abbandonato nello'infinito

Otra noche

Con las manos
heladas 
distingo 
mi cara 
en la oscuridad

Me siento
abandonado en el infinito


GIUSEPPE UNGARETTI (1888-1970), De "Vida de un hombre". Edición bilingüe. Versión de Giovanni Cantieri. Plaza & Janés, Barcelona, 1974.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

30.10.12

William Hogarth: “Última resistencia de la dama”

     

       “
EL propio artista describe así el tema del cuadro: “Una señora casada, joven y virtuosa, pierde su dinero, reloj y joyas jugando a las cartas con un oficial. He captado el momento en que él se ofrece a devolvérselo todo a cambio de su virtud, y ella no sabe qué responder” (Ronald Paulson, Hogarth: His Life, Art ant Times, New Haven, Yale University Press, 1971). Se trata de tomar una decisión en la que el reloj desempeña la doble función de marcar el tiempo y representar los estados de ánimo. El péndulo señala las 16.55, casi la hora de la cena en Inglaterra, lo cual indica que la señora no dispone de mucho tiempo para decidir. Además, el reloj contribuye simbólicamente a la indecisión de la protagonista, pues está decorado con un Cupido provisto de una hoz y, sobre su pedestal, lleva grabada la frase “Nunc, nunc” (“ahora, ahora”).

PIETRO REDONDI, Historias del tiempo
Madrid: Gredos, 2010

23.10.12

Títulos (espejismos)

En las Poesías de Lautréamont, ya que no poesías, encontramos aforismos, pensamientos, pura prosa.

Por el contrario, casi la mitad de los Poemas en prosa, de Vallejo, apelan al verso.

Pero como no solo los poetas disfrazan la realidad, un cuento de Diderot se titula, precisamente, “Esto no es un cuento”, y propone, en pugna con tópicos inveterados, una noble idea, tan simple como verdadera: que así como hay hombres verdaderamente buenos, también hay mujeres verdaderamente malas. Lo que para alguno quizás no sea ni simple ni verdadero. A veces es más fácil creer lo que se cree que creer lo que se ve. Es lo propio del pensar con anteojeras.

Ah, se me olvidaba. El Viaje sentimental por Francia e Italia, del entrañable Sterne, concluye sin que llegue a pisar la patria de Eneas.

18.10.12

¿Creer o no creer? [San Manuel Bueno… Notas]

I

Justo cuando el obispo de la diócesis de Renada empieza a promover el proceso de beatificación de Manuel Bueno, Ángela Carballino está redactando una confesión sobre el antiguo párroco, su padre espiritual. Para Ángela Carballino la santidad de Manuel Bueno está probada, y no precisa de ningún refrendo vaticano.

II

Manuel Bueno duda de su fe. No sabe si cree en aquello que quiere creer. Y aunque duda, no reniega de su misión ni desazona a los demás con su infierno propio. Vive como si creyera, aunque no sepa si cree. ¿Hipocresía? Quizás. ¿Heroísmo? Tal vez. Un heroísmo huérfano, que se apoya en Lázaro para no caer en la desesperación, esa enfermedad mortal, que no mata, según diagnosticó Kierkegaard. Será Unamuno, devoto lector del danés, y autor y personaje incidental de esta novela, el receptor de la memoria de Ángela Carballino, esa “confesión íntima de mi experiencia de la santidad ajena”, como apunta su autora.

III

Refiriéndose a su hermano, Lázaro, cómplice de don Manuel, y a don Manuel mismo, Ángela escribe lo que bien parece un epitafio dual: «se murieron creyendo no creer lo que más nos interesa, pero sin creer creerlo, creyéndolo en una desolación activa y resignada». Así, pues, Ángela piensa que Manuel Bueno creía no creer lo que en realidad creía. Algo parecido le sucede a un personaje de Dostoievski: que si cree, no cree que cree; y si no cree, no cree que no cree. Las cosas del creer.

IV

¿Quién hay que no dude, incluso de sus certezas? La duda es esquirla lógica clavada en la fontanela del espíritu.

V

Al final de su escrito, Ángela se pregunta por sus paisanos: “¿Y estos, los otros, los que me rodean, creen? ¿Qué es eso de creer? Por lo menos viven. Y ahora creen en San Manuel Bueno, mártir, que sin esperar inmortalidad les mantuvo en la esperanza de ella.”

VI

Manuel Bueno, párroco de Valverde de Lucerna, se impuso vivir como si le iluminara la fe: sin desesperar de sí mismo y sin escandalizar a los demás. Ese fue su destino, ese fue su martirio.

15.10.12

Bécquer: “La poesía es el sentimiento” [Fragmentos de la segunda carta literaria a una mujer]

... por lo que a mí toca, puedo asegurarte que cuando siento no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar. Estas ligeras y ardientes hijas de la sensación duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria hasta el instante en que, puro, tranquilo, sereno y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, y tienden sus alas transparentes, que bullen con un zumbido extraño, y cruzan otra vez por mis ojos como en una visión luminosa y magnífica.
Entonces no siento ya con los nervios que se agitan, con el pecho que se oprime, con la parte orgánica y material que se conmueve al rudo choque de las sensaciones producidas por la pasión y los afectos. Siento, sí, pero de una manera que puede llamarse artificial; escribo como el que copia de una página ya escrita; dibujo como el pintor que reproduce el paisaje que se dilata ante sus ojos y se pierde entre la bruma de los horizontes.

11.10.12

Mínimo elogio de la pereza

[Nota del 25 de septiembre de 2012]

Paul Lafargue, el yerno de Carlos Marx, escribió un panfleto titulado El derecho a la pereza. Hay derechos pa to, que diría el castizo. De ese texto, leído en años mozos, apenas si me queda una vaga sensación de tedio. Pero el tedio no era entonces tan feroz: tigre de papel y poco más. Aunque tenga en ese panfleto un valedor, la pereza, siempre tan denostada, no hallará nunca quien la redima. No hay pereza buena. Mientras que la indolencia resulta elegante, y el ocio enaltece, la pereza rezuma cutrez. Postular el derecho a la pereza es, qué duda cabe, una manera infalible de meter el dedo en el ojo... aunque no se sepa a quién. Por lo que a mí respecta, en cuanto atisbo el fantasma de la pereza, busco refugio en esa máxima inflexible: Contra pereza, diligencia, que señala el antídoto con menosprecio del veneno. Pues, ¿cómo sería el tránsito de la pereza a la diligencia si la pereza no dejara de tironear de nosotros? Ahí está el busilis. Incluso cuando sabemos lo que nos salva, no todos sabemos salvarnos.

Un agobiante verano, y el inopinado otoño, han acabado por envolverme en ásperas brumas. Que obnubilan. Y oscuramente me aferro a la mística verdad del todo se pasa, todo se ha de acabar; lo queramos o no, todo se pasa, todo se ha de acabar. ¡Y vaya que si se pasa, vaya que si se acaba! ¡Y a qué velocidad! Si parece que nada deja poso... que todo es superficie... que el alma se licúa... que vuelan los días como el viento... Nos consume la prisa. (Ya Pau Casals observó que las sinfonías de Beethoveen cada vez duraban menos.) Hay prisa, mucha prisa, una prisa que nos aleja sin duda de nuestro recóndito destino. Cuántas veces nos engañamos pensando que colmaría nuestra dicha aquello que, una vez cumplido, se volvería nuestro infierno. Si perdemos el respeto a las cosas acabamos siendo exiliados de nosotros mismos. Hay prisa, sí, prisa desbocada por llegar a no se sabe dónde. Y contra esa prisa quizás se necesite una mínima dosis de pereza, una pizca de sopor: la dosis suficiente para caer en la cuenta de que navegamos sin timón y avanzamos sin rumbo y para saber que pisamos el suelo y vivimos los días. Sea bienvenida, pues, la señora pereza, siempre que su visita sea de mera cortesía y no pretenda morar en nuestra alma como gimiente sombra.

8.10.12

“Lo hueco y lo consistente” (Unas palabras del Maestro Sun)

“El Maestro Sun dijo:

Por lo general, quien llegue antes al terreno de batalla y espere al enemigo estará reposado; quien llegue más tarde y de inmediato entable combate estará extenuado. Por lo que el experto estratega desplaza al enemigo y no se deja desplazar por él.
Hacer que el enemigo se desplace por sí mismo al lugar que uno desea es cuestión de favorecérselo; hacer que el enemigo no pueda desplazarse al lugar que él desea es cuestión de dificultárselo. Si el enemigo está descansado, fatígalo; si está bien alimentado, hazle pasar hambre; si está en reposo, oblígalo a actuar. Surge donde no pueda entablar combate y entra en combate donde no lo imagine. Recorrer mil millas sin fatigarse depende de que lo hagas por lugares en los que no hay enemigos; atacar con la seguridad de que el enemigo resultará capturado depende de que lo hagas donde no defiende; defender con la certeza de que tu defensa resultará impenetrable depende de que lo hagas donde el enemigo no atacará.
Por tanto, el estratega diestro en el ataque lo es porque logra que el enemigo no sepa dónde defender; el estratega diestro en la defensa lo es porque logra que el enemigo no sepa dónde atacar.

¡Sutil! Sutil hasta el punto de no tener forma. ¡Inescrutable! Inescrutable hasta el pun
to de ser inaudible. De este modo logra erigirse en amo del destino del enemigo.”


Sunzi, El arte de la guerra
Introducción, traducción y notas de Albert Galvany
Madrid: Trotta, 2001

2.10.12

Mis fotos en Flickr

Balaustrada

Hace meses, el inesperado regalo de una cámara réflex digital me devolvió a los tiempos de mi interés por la fotografía. Desde sus orígenes, según Cartier-Bresson, la fotografía no ha cambiado, salvo en los aspectos técnicos. Y eso para él carecía de importancia. Pero ya hace mucho que Cartier-Bresson escribió eso, y es innegable que la fotografía digital ofrece al aficionado unas posibilidades antes insospechadas.

Mi gata

En los últimos meses me he volcado en el conocimiento de la cámara, en la lectura de libros de insospechado formato, y en el gozoso y peripatético ejercicio de tirar fotos. Sorprende la cantidad de fotos excelentes que se muestran en algunas páginas web. Muchos aficionados parecen verdaderos maestros. Mis pretensiones no van más allá de ser un aprendiz de aficionado.

A finales de agosto me di de alta en Flickr, y unos días después colgué la primera foto: la escultura de Pessoa en la puerta de A brasileira, en Lisboa. Mi intención es ir subiendo fotos, sin prisas y sin grandes pausas; de momento, ya he subido más de una docena. Sirvan estas palabras de invitación a los que queráis echar un vistazo, pinchando en el módulo del sidebar o en una de estas direcciones:

www.flickr.com/photos/luis_valdesueiro

o

www.flickr.com/people/luis_valdesueiro

París desde el Sacre-Coeur

27.9.12

“Posos” (Aforismos caligrafiados)

Fernando Menéndez escribe aforismos. Hace meses recogí una muestra de su libro Hilos sueltos; no conocía yo entonces su última entrega: Tira líneas (Editorial Difácil, 2010). Pero Fernando Menéndez no solo escribe aforismos, también los caligrafía: su ultima trabajo, Posos (edición limitada de 25 originales), recoge aforismos de una veintena de autores, italianos y españoles*; un aforismo por autor. 

 

En cada página va caligrafiado un aforismo, y dibujada la letra capitular correspondiente.
 



Fabrizio Caramagna, en su blog Aforisticamente (un blog que verdaderamente da la vuelta al mundo del aforismo: en él están representados aforistas de muchos países y lenguas) se refiere así a Fernando Menéndez: “un artesano que crea con las manos libros irrepetibles como si se tratase de un delicado trabajo de orfebrería”. No puedo estar más de acuerdo.
* Mauro Parrini, Carlo Ferrario, Luis Valdesueiro, Rinaldo Caddeo, Maria Luisa Spaziani, Alberto Casiraghy, Donato Di Foce, Juan Varo, Antonio Castronuovo, Silvana Baroni, Marco Ercolani, Sandro Montalto, Fernando Menéndez, Fabrizio Caramagna, Dino Basili, Stefano Lanuzza Lorenzo Morandotti, Jordi Doce, Roberto Morpurgo y Erika Martínez.
 

25.9.12

“Le llaman la Marquesita” (Un texto de Castelao)

Le llaman la Marquesita y sus piececitos nunca se calzaron.

Va a la fuente, pela patatas y le llaman la Marquesita.

No fue a la escuela por no tener chambra que ponerse y le llaman la Marquesita.

No probó más golosinas que un terrón de azúcar y le llaman la Marquesita.

Su madre es tan pobre que trabaja de jornalera en la casa del marqués.

¡Y aún le llaman la Marquesita!


Castelao, Cousas
[Traducción de Lola Fernández y Luis Valdesueiro]

­

12.9.12

Budhi-Dhorma dice sí y dice no

No siempre resulta fácil entender a Budhi-Dhorma. Unas veces dice sí y otras veces dice no, incluso acerca de un mismo tema. Quizás la pregunta sea la misma, pero el tiempo de la pregunta es distinto, ¿o no? Averígüelo Vargas...

[20 marzo 2009]

8.9.12

+ Kohachiro Miyata (“Tsuru no Sugomori”) y fray Luis de León (“A Francisco Salinas”)

No sé cuántas veces habré escuchado esta pieza, interpretada con la clásica flauta japonesa por Kohachiro Miyata (al que descubrí en las ofertas de unos grandes almacenes), ni cuántas habré leído esta poesía de fray Luis (desde que me alcanza la razón). Ni lo sé ni me importa. Pero lo que bien sé, y no olvido, es que en el vértigo de la noche, la alta noche de los desvelos, la flauta de Kohachiro, o la poesía de fray Luis, serenan el alma y aquietan el espíritu. Esta es música y poesía siempre nueva, como luz no usada.
Kohachiro Miyata interpreta “Tsuru no Sugomori” con la flauta japonesa.

III

A Francisco Salinas
Catedrático de música de la Universidad de Salamanca

   El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada
por vuestra sabia mano gobernada.
   A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
   Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo ciego adora:
la belleza caduca engañadora.
   Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.
   Ve cómo el gran maestro
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.
   Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
mezclan una dulcísima armonía.
   Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y, finalmente
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño o peregrino oye o siente.
   ¡Oh desmayo dichoso!
¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido!
¡Durase en tu reposo
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
   A aqueste bien os llamo,
gloria del Apolíneo sacro coro,
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo demás es triste lloro.
   ¡Oh! suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás amortecidos.


FRAY LUIS DE LEÓN
(según la edición de Ángel Custodio Vega, O.S.A. Planeta [Hispánicos Planeta], 1975)

29.8.12

"El reino de los cielos es de los hombres sencillos" (Puche y Justina dialogan)


Puche dice:
—Hija mía, hija mía: la vida es triste, el dolor es eterno, el mal es implacable. En el ansioso afán del mundo, la inquietud del momento futuro nos consume. Y por él son los rencores, las ambiciones devoradoras, la hipocresía lisonjera, el anhelante ir y venir de la humanidad errabunda sobre la tierra. Jesús ha dicho: “Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni allegan en trojes; y vuestro Padre celestial las alimenta...” La humanidad perece en sus propias inquietudes. La ciencia la contrista; el anhelo de las riquezas la enardece. Y así, triste y exasperada, gime en perdurables amarguras.
Justina murmura en voz opaca:
—El cuidado del día de mañana nos hace taciturnos.
Puche calla un momento; luego añade:
—Las avecillas del cielo y los lirios del campo son más felices que el hombre. El hombre se acongoja vanamente. “Porque el día de mañana á sí mismo se traerá su cuidado. Le basta al día su propio afán.” La sencillez ha huido de nuestros corazones. El reino de los cielos es de los hombres sencillos. “Y dijo: En verdad os digo, que si no os volviereis é hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
Los martillos de la vecindad cantan en sonoro repiqueteo argentino. Justina y Puche callan durante un largo rato. Luego Puche exclama:
—Hija mía, hija mía: el mundo es enemigo del amor de Dios. Y el amor de Dios es la paz. Mas el hombre ama las cosas de la tierra. Y las cosas de la tierra se llevan nuestra paz. “Y aconteció que como fuesen de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer, que se llamaba Marta lo recibió en su casa. ”Y ésta tenía una hermana, llamada María, la cual también sentada á los pies del Señor oía su palabra. ”Pero Marta estaba afanada de continuo en las haciendas de la casa: la cual se presentó y dijo: Señor, ¿no ves cómo mi hermana me ha dejado sola para servir? Dile, pues, que me ayude. ”Y el Señor le respondió y dijo: Marta, Marta, muy cuidadosa estás y en muchas cosas te fatigas. ”En verdad una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte, que no le será quitada.”

[Puche, viejo clérigo de cenceño cuerpo y cara escuálida, dialoga con su sobrina Justina, moza fina y blanca, novia de Azorín (Antonio), aunque no por mucho tiempo, ya que Justina elegirá entrar en religión.]
José Martínez Ruiz [futuro Azorín], La voluntad  [1902]
Edición de E. Inman Fox
Madrid: Clásicos Castalia (Narrativa siglo XX), 2010

23.8.12

El mundo es ansí y así somos todos

Mi estancia en Moscou [sic] ha sido para mí un terrible desencanto.

¿Cómo ha podido cambiar en tan poco tiempo el ambiente de esta ciudad? Ya aquí nadie se preocupa de lo que nosotros nos preocupábamos; ya nadie habla entre la gente joven de vivir para los demás, de sacrificarse por el pueblo.

Los estudiantes se ríen del antiguo idealismo.

—Aquello se paró —me ha dicho—. Nosotros soñábamos con la revolución, dispuestos a sacrificar nuestras vidas; con una revolución espiritual y moral que transformara y perfeccionara la sociedad. Estos jóvenes no sueñan con nada. Quieren vivir, aprovechar la vida, y todo el mundo se lanza a los placeres con una brutalidad horrorosa. Hay sociedades para fomentar la borrachera y la voluptuosidad. Ya los estudiantes no leen a Dostoievski, ni a Tolstoi, ni a los escritores socialistas; en las Universidades, las obras eróticas son las únicas que privan.

—Pero, ¿es posible?

—Es la pura verdad. Los rusos estamos entre dos corrientes, la que va a Oriente y la que va a Occidente. El ruso de hoy parece que se ha decidido a ser oriental.

Le he preguntado a este profesor por algunos amigos y conocidos. Unos fueron llevados a la Siberia, otros se suicidaron, la mayoría han desaparecido; algunos, muy pocos, los astutos y los intrigantes, han progresado y se han acercado al poder. Los débiles, los idealistas, han perecido. ¡El mundo es ansí! Con mucha frecuencia me acuerdo de aquel escudo del pueblo [Navaridas] y de su concisa leyenda.

La vida es esto; crueldad, ingratitud, inconsciencia, desdén de la fuerza por la debilidad, y así son los hombres y las mujeres, y así somos todos.

Sí; todo es violencia, todo es crueldad en la vida. ¿Y qué hacer? No se puede abstenerse de vivir, no se puede parar, hay que seguir marchando hasta el final.


[Apuntes íntimos de Sacha Savarof, madama feminista, rusa, rubia, muy blanca y sonrosada, los ojos claros e ingenuos, las cejas doradas, la nariz corta y los labios gruesos.]
Pío Baroja, El mundo es ansí  [1912]
Edición de José Antonio Pérez Bowie
Madrid: Espasa (Austral básicos), 2011

14.8.12

+”Sequenza III”, per voce femminile, de Luciano Berio

¿Quién no ha sentido perplejidad al escuchar alguna obra de música contemporánea? Los años no pasan de balde, y alguna de esas obras tan vanguardistas –como esta Sequenza III, per voce femminile (1965) de Luciano Berio ya calzan décadas, y quizás ahora nos suenen de otra manera. Ha llovido tanto… En cualquier caso, escuchar esta música es toda una experiencia… Y que cada cual aplique el adjetivo idóneo según su parecer. 
El primer vídeo es un fragmento grabado en 2007. El montaje resulta bastante singular.
El segundo vídeo recoge la obra entera, de apenas siete minutos, interpretada por Cathy Berberian, a quien está dedicada. La grabación es de 1969.

Fragmento de Sequenza III. Sabina Meyer, soprano.
Versión completa de Sequenza III. Cathy Berberian, soprano.

12.7.12

“El mejor cerdo de Cuatro Caminos” / Diálogo de mendigos en la iglesia de San Sebastián [Galdós, Misericordia, fragmento del capítulo III]

Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián… mejor será decir la iglesia… dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel. Habréis notado en ambos rostros una fealdad risueña, del más puro Madrid, en quien el carácter arquitectónico y el moral se aúnan maravillosamente. En la cara del Sur campea, sobre una puerta chabacana, la imagen barroca del santo mártir, retorcida, en actitud más bien danzante que religiosa; en la del Norte, desnuda de ornatos, pobre y vulgar, se alza la torre, de la cual podría creerse que se pone en jarras, soltándole cuatro frescas a la Plaza del Ángel.
[Comienzo de Misericordia]

No he frecuentado en exceso, y lo lamento, a Galdós, don Benito Pérez. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.
A modo de contrición por mis lagunas lectoras, vaya esta admirable página de Misericordia, una de las grandes novelas del egregio madrileño insular.  

A eso de las diez, la Casiana salió al patio para ir a la sacristía (donde tenía gran metimiento, como antigua), para tratar con D. Senén de alguna incumbencia desconocida para los compañeros y por lo mismo muy comentada. Lo mismo fue salir la caporala, que correrse la Burlada hacia el otro grupo, como un envoltorio que se echara a rodar por el pasadizo, y sentándose entre la mujer que pedía con dos niñas, llamada Demetria, y el ciego marroquí, dio suelta a la lengua, más cortante y afilada que las diez uñas lagartijeras de sus dedos negros y rapantes.

«¿Pero qué, no creéis lo que vos dije? La caporala es rica, mismamente rica, tal como lo estáis oyendo, y todo lo que coge aquí nos lo quita a las que semos de verdadera solenidá, porque no tenemos más que el día y la noche.

—Vive por allá arriba —indicó la Crescencia—, orilla en cá los Paúles.

—¡Quiá, no, señora! Eso era antes. Yo lo sé todo —prosiguió la Burlada, haciendo presa en el aire con sus uñas—. A mí no me la da esa, y he tomado lenguas. Vive en Cuatro Caminos, donde tiene corral, y en él cría, con perdón, un cerdo; sin agraviar a nadie, el mejor cerdo de Cuatro Caminos.

—¿Ha visto usted la jorobada que viene por ella?

—¿Que si la he visto? Esa cree que semos bobas. La corcovada es su hija, y por más señas costurera, ¿sabes?, y con achaque de la joroba, pide también. Pero es modista, y gana dinero para casa... Total, que allí son ricos, el Señor me perdone; ricos sinvergonzonazos, que engañan a nosotras y a la Santa Iglesia católica, apostólica. Y como no gasta nada en comer, porque tiene dos o tres casas de donde le traen todos los días los cazolones de cocido, que es la gloria de Dios... ¡a ver!

—Ayer —dijo Demetria quitándole la teta a la niña—, bien lo vide. Le trajeron...

—¿Qué?

—Pues un arroz con almejas, que lo menos había para siete personas.

—¡A ver!... ¿Estás segura de que era con almejas? ¿Y qué, golía bien?

—¡Vaya si golía!... Los cazolones los tiene en el sacristán. Allí vienen y se los llenan, y hala con todo para Cuatro Caminos.

—El marido... —añadió la Burlada echando lumbre por los ojos— , es uno que vende teas y perejil... Ha sido melitar, y tiene siete cruces sencillas y una con cinco riales... Ya ves qué familia. Y aquí me tienes que hoy no he comido más que un corrusco de pan; y si esta noche no me da cobijo la Ricarda en el cajón de Chamberí, tendré que quedarme al santo raso. ¿Tú qué dices, Almudena?

El ciego murmuraba. Preguntado segunda vez, dijo con áspera y dificultosa lengua:

—¿Hablar vos del Piche? Conocierle mí. No ser marido la Casiana con casarmiento, por la luz bendita, no. Ser quirido, por la bendita luz, quirido.

—¿Conócesle tú?

—Conocierle mí, comprarmi dos rosarios él... de mi tierra dos rosarios, y una pieldra imán. Diniero él, mucho diniero... Ser capatazo de la sopa en el Sagriado Corazón de allá... y en toda la probeza de allá, mandando él, con garrota él... barrio Salmanca... capatazo... Malo, mu malo, y no dejar comer... Ser un criado del Goberno, del Goberno malo de Ispania, y de los del Banco, aonde estar tuda el diniero en cajas soterranas... Guardar él, matarnos de hambre él...

—Es lo que faltaba —dijo la Burlada con aspavientos de oficiosa ira—; que también tuvieran dinero en las arcas del Banco esos hormigonazos.

—¡Tanto como eso!... Vaya usted a saber —indicó la Demetria, volviendo a dar la teta a la criatura, que había empezado a chillar—. ¡Calla, tragona!

—¡A ver!... Con tanto chupío, no sé cómo vives, hija... Y usted, señá Benina, ¿qué cree?

—¿Yo?... ¿De qué?

—De si tien o no tien dinero en el Banco.

—¿Y a mí qué? Con su pan se lo coman.

—Con el nuestro, ¡ja, ja!... y encima codillo de jamón.

—¡A callar se ha dicho! —gritó el cojo, vendedor de La Semana —. Aquí se viene a lo que se viene, y a guardar la circuspición.

—Ya callamos, hombre, ya callamos. ¡A ver!... ¡Ni que fuás Vítor Manuel, el que puso preso al Papa!

—Callar, digo, y tengan más religión.

—Religión tengo, aunque no como con la Iglesia como tú, pues yo vivo en compañía del hambre, y mi negocio es miraros tragar y ver los papelaos de cosas ricas que vos traen de las casas. Pero no tenemos envidia, ¿sabes, Eliseo? y nos alegramos de ser pobres y de morirnos de flato, para irnos en globo al cielo, mientras que tú...

—Yo ¿qué?

—¡A ver!... Pues que estás rico, Eliseo; no niegues que estás rico... Con la Semana, y lo que te dan D. Senén y el señor cura... Ya sabemos: el que parte y reparte... No es por murmurar: Dios me libre. Bendita sea nuestra santa miseria... El Señor te lo aumente. Dígolo porque te estoy agradecida, Eliseo. Cuando me cogió el coche en la calle de la Luna... fue el día que llevaron a ese Sr. de Zorrilla... pues, como digo, mes y medio estuve en el espital, y cuando salí, tú, viéndome sola y desamparada, me dijiste: «Señá Flora, ¿por qué no se pone a pedir en un templo, quitándose de la santimperie, y arrimándose al cisco de la religión? Véngase conmigo y verá cómo puede sacar un diario, sin rodar por las calles, y tratando con pobres decentes». Eso me dijiste, Eliseo, y yo me eché a llorar, y me vine acá contigo. De lo cual vino el estar yo aquí, y muy agradecida a tu conduta fina y de caballero. Sabes que rezo un Padrenuestro por ti todos los días, y le pido al Señor que te haga más rico de lo que eres; que vendas sinfinidá de Semanas, y que te traigan buen bodrio del café y de la casa de los señores condes, para que te hartes tú y la carreterona de tu mujer. ¿Qué importa que Crescencia y yo, y este pobre Almudena, nos desayunemos a las doce del mediodía con un mendrugo, que serviría para empedrar las santas calles? Yo le pido al Señor que no te falte para el aguardentazo. Tú lo necesitas para vivir; yo me moriría si lo catara... ¡Y ojalá que tus dos hijos lleguen a duques! Al uno le tienes de aprendiz de tornero, y te mete en casa seis reales cada semana; al otro le tienes en una taberna de las Maldonadas, y saca buenas propinillas de las golfas, con perdón... El Señor te los conserve, y te los aumente cada año; y véate yo vestido de terciopelo y con una pata nueva de palo santo, y a tu tarasca véala yo con sombrero de plumas. Soy agradecida: se me ha olvidado el comer, de las hambres que paso; pero no tengo malos quereres, Eliseo de mi alma, y lo que a mí me falta tenlo tú, y come y bebe, y emborráchate; y ten casa de balcón con mesas de de noche, y camas de hierro con sus colchas rameadas, tan limpias como las del Rey; y ten hijos que lleven boina nueva y alpargata de suela, y niña que gaste toquilla rosa y zapatito de charol los domingos, y ten un buen anafre, y buenos felpudos para delante de las camas, y cocina de co, con papeles nuevos, y una batería que da gloria con tantismas cazoletas; y buenas láminas del Cristo de la Caña y Santa Bárbara bendita, y una cómoda llena de ropa blanca; y pantallas con flores, y hasta máquina de coser que no sirve, pero encima de ella pones la pila de Semanas; ten también muchos amigos y vecinos buenos, y las grandes casas de acá, con señores que por verte inválido te dan barreduras del almacén de azúcar, y papelaos del café de la moca, y de arroz de tres pasadas; ten también metimiento con las señoras de la Conferencia, para que te paguen la casa o la cédula, y den plancha de fino a tu mujer... ten eso y más, y más, Eliseo...

Cortó los despotriques vertiginosos de la Burlada, produciendo un silencio terrorífico en el pasadizo, la repentina aparición de la señá Casiana por la puerta de la iglesia.

—Ya salen de misa mayor —dijo; y encarándose después con la habladora, echó sobre ella toda su autoridad con estas despóticas palabras—: «Burlada, pronto a tu puesto, y cerrar el pico, que estamos en la casa de Dios.»


Benito Pérez Galdós, Misericordia, frag. capítulo III.
Edición de Luciano García Lorenzo
Madrid: Cátedra, 200010.


9.7.12

Número 5 de “El Alambique”, revista semestral de poesía (Índice. Y poemas de Leopoldo Alas, Susana Benet y José Manuel Capêlo)


Acaba de aparecer el número 5 de El Alambique. Copio a continuación el índice.
Como de costumbre, Agustín Porras, el  director, propone una breve reflexión en el
Brindis de bienvenida.
Otras secciones, alguna nueva, son:
 

TIENEN LA PALABRA

Poemas de
Noni Benegas, Pedro A. González Moreno, Susana Benet, Rubén Romero Sánchez, Ángel A. López Ortega, Miguel Ferrando, Antonio Ferrández, Eduardo Moga, Mingo Messeguer, Javier Sánchez Menéndez, Pablo Núñez Díaz, Mariano Anós, Begoña Montes, Inés Ramón, Rut Sanz, Francisco Caro, Rafael Soler, Beatriz Blanco, Juan Carlos Aros Aros, Rafael Lobarte, Fernando G. Toledo y Viviana Paletta.

HOMENAJE A JOSÉ MANUEL CAPÊLO   

Coordinado por Maria do Sameiro Barroso y Ángel Guinda.
Textos de Manuel Frías Martins, Ariadne Quintella, Manuel Cándido Pimentel, Paulo Alexandre Louçao, Albano Martins, Cándido Franco, António Ramos Rosa, Ângelo Monteiro, Jo
ão Rui de Sousa, António Salvado, y Maria Azenha.  
Antología poética
de José Manuel Capêlo.
 
Selección y traducción de Ángel Guinda. 
Álbum Capêlo. 
 Fotografías.

ÁTOMOS (Máximas, sentencias, aforismos)   

Los imprescindibles 
La Rochefoucauld: Las máximas de un hombre desengañado, por Luis Valdesueiro.
Máximas de La Rochefoucauld (Selección y traducción de Luis Valdesueiro). 
Escribir al límite: el aforismo español contemporáneo 

Fernando Menéndez, por José Ramón González.
Aforismos de Fernando Menéndez.


UN BOCETO DEL NATURAL   

Cuatro poemas, por Leopoldo Alas.
Nueve poemas, por José Luis Zerón Huguet.
Tres poemas italianos, por Amador Palacios.


DISCURSOS   

Huellas becquerianas en el Moncayo, por Luigi Maráez. 

LENGUA EXTRANJERA, VERSIÓN CASTELLANA  

Poemas de Ahmad Yamani (versión de Milagros Nuin), Maria do Sameiro Barroso (versión de Ángel Guinda), Rada Panchovska (versión de Reynol Pérez Vázquez) y Casimiro de Brito (versión de Ángel Guinda).
Y VICEVERSA (Lengua castellana, versión extranjera) 
Poema de Juan Velasco (versión de Ron Hansen).

ESTA NOCHE, GRAN VELADA  

José Cereijo: el pulso íntimo de la escritura, por Javier Lostalé.

La penúltima  

¿G. A. B.?, por Agustín Porras.




Artistas invitados  
Juan Díaz, Luigi Maráez, José Manuel Capêlo y Elena Caicoya.



Contémplalo, padécelo, disfruta,
no temas, que el dolor

es efímero también;
la luz se nos concede y se nos niega
con la misma vehemencia.
Siente sin fin el calambre del mundo,
cambia de fe, de disfraz, de premisas,
que no hay nada veraz y todo es cierto
y un grito es un susurro de repente,
y por fortuna el mundo
se está acabando ahora mientras duermes.

Leopoldo Alas





HAIKUS


*
Roza el paraguas
la rama del naranjo.
Lluvia de azahar.

                                      *
                                      Sobre la acequia
                                      la telaraña atrapa
                                      rayos de sol.

                                                                           * * *
                                                                           Mientras discuten, 
                                                                           el canario en su jaula 
                                                                           canta más alto.

Susana Benet


     
SE… EN REALIDADE
Se eu tivesse tempo de ser tempo
se o tempo tivesse tempo de ser eu
talvez que o tempo fosse mais tempo
e eu tivesse tempo de ser mais eu.


SI… EN REALIDAD

Si yo tuviese tiempo de ser tiempo
si el tiempo tuviese tiempo de ser yo
tal vez el tiempo sería más tiempo
y yo tendría tiempo de ser más yo.


José Manuel Capêlo
(Traducción de Ángel Guinda)