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13.3.10

*Antoine de Rivarol: Pensamientos y rivarolianas

EL LICHTENBERG FRANCÉS
Rivarol fue llamado por uno de sus comentaristas "el Hércules de la broma", lo que da la medida de su genio humorístico. Poseía esta facilidad, y en ella destacaba muy por encima de sus contemporáneos. Pero, de no haber sido más que un bromista superdotado, sin duda su nombre no habría trascendido su tiempo. El humor de Rivarol es, en realidad, el recipiente que guarda una inteligencia y una sabiduría penetrantes.
[...]
La eficacia de Rivarol, en lo que respecta a su humor, se debe a un equilibrio, casi instintivamente anclado en él, entre la forma y el contenido: esa mezcla de elegancia y transparencia que caracteriza su estilo proviene sin duda de su manejo del latín y, sobre todo, del epigrama latino, pues, aunque ateo recalcitrante, había adquirido una sólida formación clásica en un seminario; en cuanto a sus temas, recibió la influencia de las lecturas detenidas de los autores clásicos y contemporáneos de su lengua, particularmente Pascal, Montesquieu y Voltaire; el primero, en lo lapidario de su frase; el segundo, en la limpidez y la sobriedad; el tercero, en la ironía y el sarcasmo.
[...]
Lo que Goethe dijo de Lichtenberg: "Allí donde hace una broma, hay algún problema oculto", puede aplicarse a Rivarol.
[...]
Lichtenberg y Rivarol están unidos por el mismo lazo de sangre: el humor, que ambos llevaron a su más alto nivel literario.

LUIS EDUARDO RIVERA. (Del prólogo a la edición citada más abajo.)

PENSAMIENTOS
La falsa modestia es la más decente de todas las mentiras. 

*

Hay que matar el orgullo sin herirlo, pues si lo herimos no muere.

*

No sólo el Dios de los hombres es un hombre, sino el Dios de los judíos es judío, el del Japón es japonés, etc.

*

No mientas nunca a alguien en quien deseas tener confianza. Desde que le digas la primera mentira, te costará mucho creerle.

*

Los hombres tienden a profundizar en ellos mismos, pero sólo hasta cierto nivel: viven al día con su conciencia.

*

Mientras la pobreza hace gemir al hombre, la opulencia lo hace bostezar. Cuando la fortuna nos exime de trabajo, la naturaleza nos abruma de tiempo.

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Hacemos más por quienes tememos que por quienes amamos.

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Es triste pasarse deseando lo necesario como algo sin lo cual somos infelices y con lo cual no somos felices.

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Un poco de filosofía aleja de la religión; y mucha, hace volver.

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La ignorancia produce todo el placer y toda la frescura de las primeras sensaciones.

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La gloria no es más que humo, estoy de acuerdo, pero el hombre no es más que polvo.

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Todos son iguales en los derechos y desiguales en los medios.

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La razón es historiadora, pero las pasiones son actrices.

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Lo que produce el éxito de muchas obras es la relación que existe entre la mediocridad de ideas del autor y la mediocridad de ideas del público.

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La peor rueda es la que hace más ruido.

*

¿La eternidad? Sin duda me encantará; uno entra en ella tumbado.


RIVAROLIANAS
-La otra noche habló usted mucho, y con gente bastante aburrida.
-Hablaba por miedo a escuchar.

*

Respecto a un cura, autor de varias oraciones fúnebres:
-Nunca sentimos tanto la nada del hombre como en la prosa de este orador.

*

Mirabeau se había enfadado por el desprecio literario que le mostraba Rivarol.
-¡Vaya autoridad la suya! -le reclamó aquél un día-. Debería darse cuenta de la diferencia que hay entre nuestras dos reputaciones.
-¡Ah, señor conde! -replicó Rivarol-, nunca me hubiera atrevido a decírselo.

*

Chamfort decía a Rivarol, quien le había presentado a un joven conocido suyo:
-Su amigo no tiene ningún conocimiento del mundo, no sabe nada de nada.
-Sí -respondió Rivarol-, y ya está triste como si lo supiera todo.

*

Antes de morir, el 13 de abril de 1801, compuso su propio epitafio:

Aquí reposa
Antoine, conde de Rivarol.
La pereza
Nos lo había arrebatado
Antes que la Muerte.

________________________

ANTOINE DE RIVAROL (Bagnols-sur-Cèze, Francia, 1753-Berlín, 1801), Pensamientos y rivarolianas. Edición y traducción de Luis Eduardo Rivera. Editorial Periférica, Cáceres, 2006.

Bajo esta etiqueta -Florilegio (Antología mínima de autores varios)- pretendo acoger una selección de textos breves (verso y prosa) que, al margen de cualquier juicio crítico, me han interesado como lector. Los textos en prosa responden a "géneros" que hacen de la brevedad virtud: aforismos, poemas en prosa, fragmentos, microcuentos, etc. De los textos poéticos en otras lenguas ofrezco el original. Menciono, asimismo, la edición utilizada en cada caso. (Téngase por excepción cualquier olvido de estas pautas.)

7 comentarios:

Joselu dijo...

Genial, he saboreado sus aforismos y sus anécdotas, pero una se ha penetrado agudamente. Aquella de que al orgullo hay que matarlo sin herirlo porque entonces no muere. ¡Qué gran verdad! Desconocía a este pensador pero la muestra expuesta da medida de su inteligencia y su ingenio superlativos. Un cordial saludo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muy buena la selección, Luis, como de costumbre. Me pregunto si uno de los aforismos de Rivarol que citas habrá inspirado la célebre frase de Pasteur: "Poca ciencia aleja de Dios, mucha ciencia acerca a Él". Un cordial saludo.

Luis Valdesueiro dijo...

De entre los moralistas que jalonan el XVIII francés, efectivamente, Joselu, Rivarol es el que menos atención ha recibido en España (menos que La Rochefaucould y La Bruyère, por supuesto, e incluso menos que Joubert, Chamfort y Vauvenargues -autores cuya selección tengo pendiente).
Saludos.

Luis Valdesueiro dijo...

No me extrañaría nada, José Miguel, que se trate de un eco de Rivarol (que a su vez pudiera ser eco de otras voces). Curiosamente, ayer mismo, mientras preparaba una selección de aforismos de Bergamín para una próxima entrega, me encontré con éste que repite la fórmula, aunque variando los ingredientes: Poca sensualidad, nos aparta de Dios; mucha, nos lleva.
Saludos.

Juan Poz dijo...

LO que no dice es "adónde" lleva. Por mi experiencia, el exceso de sensualidad no lleva a Dios, precisamente... En El café de Ocata, el blog de Gregorio Luri, se trataba estos días del concepto de eros a partir de una encíclica de Benedicto XVI, con interesantes reflexiones, sobre todo porque el Papa se apoyaba nada menos que en Nietzsche para establecer el concepto de eros cristiano, muy distinto, claro está, del helénico.

Luis Valdesueiro dijo...

Estando Bergamín por medio, seguro que nos lleva al sitio más inesperado. Lo curioso, Poz, es que algunos gurús han utilizado el hartazgo carnal como medio para que sus seguidores redescubran la espiritualidad. Sutil paradoja. (El hastío, de lo que sea, nunca se sabe adónde nos llevará.)

Anónimo dijo...

Con cierta variaci´´on a la m´´xima rivaroliana que usted cita, yo se la ten´´ia atribuida a Remy de Gourmont: "hacemos m´´as por quien tememos que por quien nos ama".

Loreak McGebar.

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