Perdido entre la ingente cantidad de coplas que contiene Canto rodado –más de mil– se encuentra un singular soneto de versos octosílabos y especulares; un descabalado soneto, un soneto “al revés" que confirma el gusto por la travesura del maestro Bergamín. Canto rodado se publicó en 1984, pocos meses después de morir su autor. (El original permaneció extraviado durante muchos años; Bergamín volvió a encontrarlo cuando se trasladó a San Sebastián, y el año siguiente, en mayo de 1983, se lo entregó a su editor.) La mayoría de las coplas las escribió entre 1964 y 1968, durante el segundo exilio del autor, en París. Tan solo una mínima parte pertenecen a los últimos años de su vida. "Las coplas de Bergamín –informa atinadamente la contracubierta– constituyen una de las facetas más coherentes y más interesantes de su obra literaria. En ellas su pensamiento y su poesía, o su pensamiento poético, en expresión popular, alcanzan una magnífica claridad, el eco inmediato y profundo de la mejor y más auténtica poesía popular, a la vez que son personalísima expresión del alma apasionada y contradictoria del autor, de su hondo pensar y sentir poético." Ocasión habrá de rememorar esas coplas en las que tanto destella el ingenio de Bergamín; quedémonos hoy con este brillante, y solitario, "Soneto al revés". SONETO AL REVÉS No sé por qué estoy pensando que me tengo que morir sin saber cómo ni cuándo. Si saber cómo ni cuándo ni dónde, voy a vivir sin más que estar esperando. Sin más que estar esperando para poderme dormir que se me acabe el seguir sintiendo que estoy soñando. Sintiendo que estoy soñando para dejar de sentir que me tengo que morir sin saber cómo ni cuándo. José Bergamín, Canto rodado [Poesía, VI] Madrid: Ediciones Turner, 1984.
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1 comentario:
Bonitos versos.
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