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7.7.12

La lógica española, según Villaamil

—Pues le he de decir a usted —manifestó el cesante con la serenidad de un hombre dueño de sus facultades—, que se vaya usted haciendo a la injusticia, que se familiarice con las bofetadas y se acostumbre a la idea de ver a ese piojo pasándole por delante. La lógica española no puede fallar. El pillo delante del honrado; el ignorante encima del entendido; el funcionario probo debajo, siempre debajo. Y agradezca usted que en premio de sus servicios no le limpian el comedero..., que no sé, no sé si sacar también esa consecuencia lógica.


[El cesante Ramón Villaamil, señor de Miau, al probo funcionario, y trompista de teatro, Argüelles y Mora, conocido como el padre de familia y el caballero de Felipe IV]
Benito Pérez Galdós, Miau
Edición de Francisco Javier Díez de Revenga
Madrid: Cátedra, 2000

“El reino de los cielos es de los hombres sencillos” (Puche y Justina dialogan)

Puche dice:

—Hija mía, hija mía: la vida es triste, el dolor es eterno, el mal es implacable. En el ansioso afán del mundo, la inquietud del momento futuro nos consume. Y por él son los rencores, las ambiciones devoradoras, la hipocresía lisonjera, el anhelante ir y venir de la humanidad errabunda sobre la tierra. Jesús ha dicho: “Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni allegan en trojes; y vuestro Padre celestial las alimenta...” La humanidad perece en sus propias inquietudes. La ciencia la contrista; el anhelo de las riquezas la enardece. Y así, triste y exasperada, gime en perdurables amarguras.

Justina murmura en voz opaca:

—El cuidado del día de mañana nos hace taciturnos.

Puche calla un momento; luego añade:

—Las avecillas del cielo y los lirios del campo son más felices que el hombre. El hombre se acongoja vanamente. “Porque el día de mañana á sí mismo se traerá su cuidado. Le basta al día su propio afán.” La sencillez ha huido de nuestros corazones. El reino de los cielos es de los hombres sencillos. “Y dijo: En verdad os digo, que si no os volviereis é hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”

Los martillos de la vecindad cantan en sonoro repiqueteo argentino. Justina y Puche callan durante un largo rato. Luego Puche exclama:

—Hija mía, hija mía: el mundo es enemigo del amor de Dios. Y el amor de Dios es la paz. Mas el hombre ama las cosas de la tierra. Y las cosas de la tierra se llevan nuestra paz.
“Y aconteció que como fuesen de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer, que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
”Y ésta tenía una hermana, llamada María, la cual también sentada á los pies del Señor oía su palabra.
”Pero Marta estaba afanada de continuo en las haciendas de la casa: la cual se presentó y dijo: Señor, ¿no ves cómo mi hermana me ha dejado sola para servir? Dile, pues, que me ayude.
”Y el Señor le respondió y dijo: Marta, Marta, muy cuidadosa estás y en muchas cosas te fatigas.
”En verdad una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte, que no le será quitada.”


[Puche, viejo clérigo de cenceño cuerpo y cara escuálida, dialoga con su sobrina Justina, moza fina y blanca, novia de Azorín (Antonio), aunque no por mucho tiempo, ya que Justina elegirá entrar en religión.]
José Martínez Ruiz [futuro Azorín], La voluntad  [1902]
Edición de E. Inman Fox
Madrid: Clásicos Castalia (Narrativa siglo XX), 2010

6.7.12

A propósito de Morandi… (Sanz Lobato, Andrade y Costafreda)

 Rafael Sanz Lobato, Homenaje a Morandi, 2007


PHOTOESPAÑA2012 - Sala de exposiciones de la Fundación ONCE
c/ Recoletos, 1 -  28001 Madrid
Hasta el 31 de julio

MORANDI: UM EXEMPLO

Anoitecera. Eu falava de Morandi como exemplo de uma arte poética que, apesar da desmaterialização dos objectos e da aura de silêncio que os imobilizava na sua pureza, nâo se desvincula nunca da realidade mais comum e fremente, quando alguém me interrompeu: ―Eu conheci-o, era intretável, vivia em Bolonha com duas irmãs, quase só saía de casa para ir às putas. ―Está bem, volvi eu, se ele precisava disso para depois pintar como Vermeer e Chardin, abençoadas sejam todas as putas do céu e da terra. Amén. [21.11.84]
Eugénio de Andrade, Vertentes do olhar


MORANDI: UN EJEMPLO

Había anochecido. Yo hablaba de Morandi como ejemplo de un arte poética que, a pesar de la desmaterialización de los objetos y del aura de silencio que los inmovilizaba en su pureza, no se desvinculaba nunca de la realidad más común y trémula, cuando alguien me interrumpió: ―Yo le conocí, era intratable, vivía en Bolonia con dos hermanas, casi no salía de casa más que para irse de putas. ―Está bien, volví yo, si lo necesitaba para pintar después como Vermeer y Chardin, benditas sean todas las putas del cielo y de la tierra. Amén. [21.11.84]
Eugénio de Andrade
Vertientes de la mirada
(Trad. de Ángel Crespo)

MORANDI

Veo de esta botella
el color verde oscuro
y el esfuerzo del hombre
para fijar aquí
brevísimo y patético mensaje.

Naturaleza muerta,
retrato de sí mismo.

Alfonso Costafreda
Suicidios y otras muertes 

4.7.12

Garusia Maruyme / 6 haikus

Matsuo Bashō emprendió en 1689 un largo viaje, de más de dos años, hacia una inhóspita región del Japón. Le acompañaba su discípulo Sora. Durante los primeros meses, Bashō escribió un diario en el que recoge sus impresiones, entreveradas de haikus: Hoku no Hosomichi o Sendas de Oku, según la versión de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, o Senda hacia tierras hondas en la traducción de Antonio García Cabezas. «En este libro de Bashō —señala Octavio Paz— no pasa nada, salvo el sol, la lluvia, las nubes, unas cortesanas, una niña, otros peregrinos. No pasa nada, excepto la vida y la muerte.»

Durante algún tiempo, esa peregrinación fue seguida de cerca, y a escondidas, por unos ojos espías, los «ojos redondos» de Maruyme, antiguo discípulo de Bashō. También Maruyme escribió un diario —Naka no Hosomichi, o Sendas a los adentros donde narra la acechanza y otras peripecias, incluso eróticas. En esas páginas, Maruyme se refiere a Bashō como “el anciano”, a pesar de que solo tenía cuarenta y cinco años. El diario de Maruyme, igual que el de Bashō, abunda en haikus. Si la contenido belleza de la prosa impregna lo cotidiano de un halo poético, en los haikus perdura la esencia de los instantes únicos. El padre de Maruyme, Garusia Kiristobaru, fue supervisor imperial y murió en el incendio de Edo, en marzo de 1657. Pero antes de ser Garusia Kiristobaru fue Cristóbal García, natural de Palos de Moguer, y jesuita por más señas. La madre de Maruyme, japonesa neta y cortesana de alto rango, se llamaba Sakura Tayu.

La mixtificación está plenamente conseguida. Manuel Serrat Crespo, el traductor apócrifo, ha escrito un libro que parece de otra época, y que merece ser leído como si lo fuera: Maruyme. Diario de viaje. En la extensa introducción, el autor aduce toda suerte de informaciones que apuntalan el embeleco. El libro lo publicó, en 2004, la editorial Reverso; y, en 2009, José J. de Olañeta.

*   *   *

Para Octavio Paz, el haiku es un arte no intelectual, concreto, antiliterario. Y esto quizás no se entiende bien Occidente. Diecisiete sílabas dan para mucho, y cada cosa es lo que es, a pesar de su forma. El mejor ejemplo, el agua. Algunos haikus puede que no alcancen las diecisiete sílabas; otros, quizás no tengan de haikus sino las dichosas sílabas.

*   *   *

Al leer un haiku, el lector está solo, a la escucha de sí mismo. Un peligro cierto del haiku es que permite, con exiguo esfuerzo, dar forma canónica a lo insustancial. Y muchas veces nos embarga la incapacidad, más allá de lo puramente subjetivo, de discernir si un haiku es bueno o no lo es. Quizás nuestra manera de estar en el mundo nos veda la sutil experiencia que suponemos ha de haber en un haiku. Hoy por hoy, la prisa apenas nos deja ver las cosas; la velocidad borra el mundo bajo nuestros pies. Rousseau, avezado andarín, creía que viajar en carroza no era viajar. ¿Y qué pensar hoy? El silencio desaparece de nuestra vida, no conocemos otra noche oscura que no sea angustia, solo vemos estrellas en algún lugar fuera del tiempo. Leonardo sostenía que la poesía (¿o era la pintura?) es “cosa mental”. De ser así, el haiku no sería poesía; no al menos los haikus de aquellos poetas imbuidos de zen, y que son plenamente conscientes de su mirada. Para ellos, el haiku es la pequeña iluminación, o simple experiencia, que acaba convertida en palabras. Desde ese punto de vista, el haiku sería la respuesta al temblor de los sentidos y no un mero alarde de la inteligencia, ni un chispazo de ingenio. Los idiomas pueden traducirse, pero las mentalidades lejanas permanecen infranqueables, y resultan esquivas. Y esa frustración nos deja a veces con el deseo de ser japonés. Pero es inevitable que, al aclimatarse a otras lenguas, el haiku se vuelva distinto. También esos desajustes ayudan a reverdecer la cultura. Y, en cualquier caso, conviene no echar en saco roto la humorada de Félix de Azúa que encabeza el prólogo de Serrat Crespo: «El haiku es un asunto muy vidrioso. Se desaconseja vivamente al artista escritor que componga haikus japoneses. Ni japoneses ni de ningún otro lugar. Nada de haikus» (Diccionario de las artes).

*   *   *

Por último, elijo, de entre los haikus del diario de Maruyme, estos seis:

Manos vacías,
caminos que se abren
a las caricias.

 

Busco en las piedras
mis miradas de antaño.
Crece la hierba.

 

Envuelto en brisa
el hombre junto al lago.
Nace el silencio.

 

¿Sabiduría?
La de esta golondrina
volando en círculo.

 

Ramas de otoño,
recuerdo de un recuerdo.
Crepita el fuego.

 

Rumor de agua
y la brisa nocturna.
Falta la rana.

 

2.7.12

Presentación del n.º 5 de El Alambique

La Fundación Alambique para la Poesía tiene el placer de invitarle el jueves, 5 de julio de 2012, a las 20:30 h en la Taberna La Jara, c/ Santa María, 28 (Barrio de las Letras-Madrid) a la presentación del n.º 5 de la revista El Alambique.


Jorge Dot, Ángel Guinda y Agustín Porras abrirán el acto, al que se sumarán algunos de los poetas participantes en dicha entrega (Noni Benegas, Maria do Sameiro Barroso, Casimiro de Brito, Pedro A. González Moreno, Javier Lostalé, Amador Palacios, Viviana Paletta, Rada Panchovska, Ahmad Yamani, José Luis Zerón, entre otros) y en el que José Luis de la Vega será la voz de nuestros ya desaparecidos compañeros, a quienes homenajeamos en esta ocasión: Leopoldo Alas y José Manuel Capêlo.

www.fundacionalambique.com