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10.11.11

A pie de foto (26): Alegría

          Foto de Henri Cartier-Bresson


Altiva alegría de infancia. ¡Nunca volverás a volar tan alto!
  

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5.11.11

A pie de foto (25): Pena

          Foto de Dorothea Lange (California, 1936)


 La pena es un coágulo de dolor.


  

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3.11.11

Miss Pich platica con Silvestre Paradox (Unas páginas de “Paradox, rey”, de Pío Baroja)


MISS PICH
¿Ha leído usted ya el número de mi Revista Neosófica, señor Paradox?

PARADOX
Sí, si; muy interesante. Hay artículos verdaderamente atrevidos.

MISS PICH
¿Se ha fijado usted en el estudio de la señorita Dubois sobre “Las anomalías nasales de los soldados en Inglaterra”?

PARADOX
Sí, tiene un gran interés. ¡Oh!, un interés extraordinario. Y diga usted, miss Pich, se me ocurre una duda; ¿esas observaciones nasales son todas oculares?

MISS PICH
¡Oh, completamente oculares!

PARADOX
También he creído observar que la revista entera está escrita por mujeres.

MISS PICH, sonriendo
En mi redacción, no pone la pluma ningún hombre.

PARADOX
¿Los desprecian ustedes?

MISS PICH
Sí, los desdeñamos.

PARADOX
Vamos, los consideran ustedes como unos pobres pingüinillos.

MISS PICH
Eso es. Los hombres son seres inferiores. Para la fecundación y la procreación de la especie son indispensables, por ahora, al menos; pero, para los trabajos especulativos, filosóficos, artísticos… las mujeres. Ellos, los pobres, son negados para eso.

PARADOX
Sin embargo, miss Pich, Sócrates, Shakespeare…

MISS PICH, vivamente
Es que ésos eran mujeres.

PARADOX
¿De veras?

MISS PICH
Está demostrado. El rey David también era mujer, y en el texto hebreo de la Biblia, pone la reina David.

PARADOX
¿Qué me dice usted?

MISS PICH
Lo que usted oye.

PARADOX
¿Y cómo se explica usted ese cambio de sexo tan escandaloso?

MISS PICH
Muy sencillamente. Es que los hombres, con la necia vanidad que les caracteriza, han querido que la reina David fuera de su sexo, y han falseado la historia.

PARADOX
¡Ah! Ahí está el secreto. Creo que ha puesto usted el dedo en la llaga.

GANEREAU
¡Hola, Paradox!

MISS PICH, aparte
Este francés insustancial viene a interrumpirnos. Ya hablaremos, señor Paradox. ¡Buenas noches!

GANEREAU
¿Estaba usted oyendo las explicaciones de esa vieja loca?

PARADOX
Sí.

GANEREAU
¿Qué le parece a usted?

PARADOX
Creo que estamos en presencia de una gallinácea vulgar. Ya sabe usted que estas aves tienen la mandíbula superior abovedada; las ventanas de la nariz cubiertas por una escama cartilaginosa; el esternón óseo, y en él, dos escotaduras anchas y profundas; las alas pequeñas y el vuelo corto. Son los caracteres de miss  Pich.

GANEREAU
¿Cree usted que miss Pich tiene el vuelo corto?

PARADOX
Estoy convencido de ello.

GANEREAU
Pues yo la consideraba como una harpía.

PARADOX
Error. Error profundo. Es una gallinácea vulgar.

[Paradox, rey. Primera parte, capítulo VII (1906)]

La cubierta de la izquierda, que figura en la web de la editorial, es curiosa: no se corresponde con la cubierta de la derecha, idéntica a la del volumen que estoy leyendo. 
Al cotejar ambas cubiertas observo (con lupa) algunas diferencias:
1. En la de la izquierda dice “mitificaciones”, y en la de la derecha dice “mixtificaciones”.
2. El orden del segundo y el tercer libro es distinto. 
3. En la de la izquierda falta la coma en Paradox rey.
4. El cuadro, que representa la Puerta del Sol, está algo recortado en el lado izquierdo de la cubierta izquierda, y en el lado derecho de la cubierta derecha.
Hay que felicitar a la editorial por subsanar a tiempo los errores, aunque deberían sustituir la ilustración de la página web para no dejar huellas en el lugar del crimen. 

Pío Baroja
LA VIDA FANTÁSTICA
Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox
Camino de perfección
(Pasión mística)
Paradox, rey
Barcelona: RBA Libros, 2010


  

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2.11.11

El rey Paradox

Se burlaba Monterroso de esos escritores –¡franceses!– que confian a su diario: Releo a Pascal... o releo a Montaigne... o releo a Stendhal... o releo a Kafka..., como si ya hubieran leído cuanto merece ser leído. Se puede leer lo ya leído sin desdeñar lo mucho que queda por leer. Al margen del famoso verso de Mallarmé –la chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres–, ¿quién puede soñar que ha leído todos los libros?

Sirvan estas palabras de excusa por declarar que acabo de leer, ¡por vez primera!, Paradox, rey (1906), novela dialogada de don Pío Baroja.

Se narran en ella las aventuras de unos expedicionarios europeos que se hacen a la mar a bordo de la Cornucopia. Habían acudido a la llamada de Mr. Abraham Wolf, acaudalado banquero londinense, que pretendía fundar la patria israelita en África. Entre ellos estaban Paradox y Diz, españoles ambos.

Una imponente tempestad, unida a la insubordinación de la marinería, desbarata los planes de los expedicionarios, lo que origina toda clase de aventuras.

Cada personaje queda definido por sus propias palabras, aunque asimismo tienen voz los animales y los elementos de la naturaleza. Habla un gallo, habla el mar, y habla “el autor” (que desgrana un sentido “Elogio sentimental del acordeón”); el viento dialoga con el mar; Yock, el perro de Paradox, ladra, y habla; un cíclope pregona un “Elogio metafísico de la destrucción” que remeda la arenga de un dinamitero; y además hablan las serpientes, y el pez, y el sapo, y una golondrina, y la hiena, y el señor búho, y la lustrosa luna, y el murciélago...

Novela singular en la que la utopía y la sátira se dan la mano, haciendo saltar chispas de humor. Más que de tesis, es novela de antítesis: volver a la inocencia original es pura quimera. El sueño liberador de la utopía no nos libra de las pesadillas, y soñando paraísos se puede acabar inventando infiernos. Pero bajo el fulgor de las ideas, apenas hay tres verdades permanentes, las únicas verdades de la vida, según declara un personaje: el amor, el trabajo y la muerte. Tres verdades que redimen de todas las mentiras.

En el capítulo titulado “En la sala de sesiones de la Casa del Pueblo de Bu-Tata”, Paradox, rey casual, que no causal, de Bu-Tata, nos descubre su ideario. Cuando el francés Ganereau propone la implantación del sistema representativo, Paradox rechaza la idea por considerar la ley de las mayorías absurda e irritante. De momento, en Bu-Tata no hay cuartel ni cárcel, y los asesinos son desterrados para siempre. Diz propone que, dado que a las jóvenes mandingas se les enseña a hacer labores, se funde una escuela para los hombres. Paradox acepta, siempre que no haya maestros: “sin maestros, sin profesores, sin autoridad...”. Y, llevado de su adanismo, concluye: “El hombre puede aprender sin necesidad de maestro”. Ganereau vuelve a las andadas: ¿Y el arte? El francés considera que el arte es útil. Pero el iconoclasta Paradox, nuevo Calvino, reniega del arte: “El arte es una cosa llamada a desaparecer, es un producto de una época bárbara, metafísica y atrasada.” Pero... ¿y la ciencia? Si no inútil, consiente Paradox, sí es perjudicial. Con estas palabras resume el rey de Bu-Tata su concepción de la vida: “Vivamos hechos unos bárbaros. Vivamos la vida libre, sin trabas, sin escuela, sin leyes, sin maestros, sin pedagogos, sin farsantes.” Palabra de Paradox, palabra de rey.

Tras leer esta novela, desternillante por momentos, cabe dudar si Paradox es un iluso, un socialista utópico, un botarate, un anarquista, un iluminado o un místico de la idea, un necio...

A pesar del atinado retrato del clima espiritual de la época, es imposible, a estas alturas del siglo, leer la novela sin chasquear la lengua y mover la cabeza de puro escepticismo: cómo olvidar que las ideas virginales suelen acabar emputecidas en los hechos.


NOTA
Para no alargar esta entrada, dejo para mañana la inserción de un fragmento de Paradox, rey.

  

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31.10.11

A pie de foto (24): La sombra siempre

          Foto de Chema Madoz


 La sombra siempre nos acompaña. Pero no siempre es nuestra sombra, ni siempre somos quien somos.
  

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