Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

22.5.12

La fuerza de las cosas

Las cosas tienen una fuerza que se impone a las ideas. Podemos pensar lo que queramos acerca de la realidad –la imaginación permite tales quiebros–, pero al final solo los hechos niegan o confirman lo pensado; y no al revés. ¿Y no al revés? Según y cómo. Seres hay que retuercen el pescuezo de la realidad con galimatías y la realidad parece plegarse a sus ideas. (Además de los ciegos, no lo olvidemos, están los que no quieren ver; y, asimismo, quienes, siendo videntes, fían de la ceguera de los otros.) La magia de tales taumaturgos no es blanca ni es negra, es translúcida; y sus palabras no se las lleva el viento, pues son viento; y si mudan de opinión con la velocidad del rayo, aún enoja más que siempre –digan lo que digan– ansíen tener razón. Gracias a su ventriloquia afirman que una cosa es ella misma y su contrario. Niegan la lógica de las cosas y humillan a la tozuda realidad: para mejor enseñorearse de ella.

4 comentarios:

Juan Poz dijo...

Es un viejo debate el de que los hechos sin interpretación tengan significado unívoco e incontrovertible. De la "dictadura de los hechos" suelen hablar quienes refutan ese poder. También solemos decir que los hechos "son testarudos", como si se empeñaran en una autonomia de significado que pretendiera, a su vez, dejar en evidencia a quienes "los retuercen" para "hacerles decir" lo contrario de lo que, según otros, gritan "alto y claro": la verdad irrefutable. La clave está, como casi en todo, en saber leer. Porque los hechos,a mi parecer, han de ser leídos, desentrañados y entendidos. Ahí tenemos algo tan simple como los resultados de unas eleiones: hechos "contantes y sonantes" que, por la disparidad de interpretaciones, diríase que ni han sucedido. O que ha sucedido justo lo contrario de lo que en realidad ha sucedido.
Me atrevo a negar la existencia de esa "lógica de las cosas" cuyas proposiciones, sospechosamente, se ajustan al dedillo al dictado de lo establecido. Otra cosa es, por supuesto, que la cabra siempre tire al monte..., pero el debate no es antropológico, ¿o sí?

Luis Valdesueiro dijo...

Un tanto críptica y confusa me quedó la entrada, lo reconozco, como hecha con materiales antiguos. Por eso, bienvenidas sean tus ideas claras y distintas. A veces, lo que se sabe, desde la confusión se sabe y no desde la claridad. Lo que sí está claro es que los hechos no se pueden obviar, ni ocultar, ni negar; hay que leerlos, por supuesto.

Javier dijo...

...o escribirlos, que también puede darse, y de hecho se da no pocas veces a lo largo de esta historia nuestra multimilenaria. ¿O no son tales los acontecimientos que recorren de boca en boca pueblos y países en tanto no tienen amanuense que los fije? Y claro, como el poder domina sobre el mundo todo, los hechos, las cosas, serán a su imagen y semejanza, según sus deseos y designios, sin importar que los testigos oculares fueran uno o mil, ciegos o tuertos...

Pruebas tenemos a miles de esto que digo, pues, como en el caso de las elecciones que Poz señala, muchas veces en poco más que la fecha de tal o cual suceso se ponen de acuerdo los distintos escritores, historiadores y aduladores, y en ocasiones hasta del momento discrepan.

Así que, Luis, las cosas no pueden ser otra cosa que lo que a cada uno le venga en gana, según su capacidad de convicción y a pesar de lo que a otros puedan parecer.

Un abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

A las cosas debiera intentarse verlas (si acaso se pudiera)en su plena desnudez, despojadas, hasta donde sea posible, de los atavíos de la interpretación. No seamos como Procusto, que acomodaba las cosas de la realidad a su propia realidad menguada. Saludos, Javier, desde este jardín en el que me hallo y no me encuentro. A veces tiene uno la sensación de que las palabras, más que palabras, son cencerros incapaces de decir más que cuatro cosas. Pero quizás sea debido todo ello a este entretiempo criminal que no se sabe lo que es.

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.
Contestaré si tengo algo pertinente que añadir.