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6.1.12

La llegada de los Reyes Magos y la confusión moral (Una fábula)

Sucedió hace muchos años. Eran otros tiempos. Tiempos de miseria sin adornos. Pese a todo, la esperanza fluía y el futuro parecía preñado de promesas. Con toda su ilusión, y segura de haber sido buena, la niña esperaba con entusiasmo la llegada de los Reyes Magos. Tenía la certeza de que a la mañana siguiente encontraría junto a la chimenea el merecido regalo. Pero, aquel año, junto a la chimenea no hubo ningún regalo esperándola. Su desconsuelo no tuvo límites, ni sus lágrimas, secas y rabiosas. No hubo regalo ni tampoco, y esto era muy extraño, el carbón que recriminaba a los niños malos. La niña, en un alarde ilógico, pensó si tal vez no había sido ni buena ni mala, pero pese a su corta edad sabía que eso era imposible. Si no había sido mala, era porque había sido buena. Y si había sido buena, ¿por qué los Reyes Magos se olvidaron de ella? La ilusión de la niña se resquebrajó, y a partir de entonces esperó la llegada de los Reyes Magos con una sonrisa burlona en su alma.


     

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Alberto Caeiro

José A. Muñoz Rojas

* * *

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Nyânatiloka Mahâthera

F

 

2 comentarios:

Yolanda dijo...

Hace unos años una compañera de Infantil me contó algo precioso ocurrido en su clase. Tras las vacaciones de Navidad, cada niño enumeró en la asamblea los regalos recibidos. Todos estaban aún excitados y felices por el aluvión de regalos traídos por los Reyes Magos. Todos, menos uno, un niño hijo de inmigrantes que había experimentado tan pronto lo triste que resulta carecer de recursos para lo superfluo. Una compañera lo contó en casa y su madre, junto con otras y la propia profesora, se pusieron de acuerdo para hacerle llegar los juguetes que no había podido tener. Llenaron una gran bolsa y escribieron una carta de los Reyes en la que se disculpaban por la tardanza: el niño llevaba poco tiempo en España y no tenían su dirección. Colgaron la bolsa en el perchero y cuenta mi colega que todos se emocionaron hasta las lágrimas con la reacción del niño. Los padres, agradecidos, enviaron una nota de agradecimiento que expresaba lo que significa de verdad la Navidad: cariño y generosidad de quienes saben compartir lo que tienen con los menos afortunados. Ojalá cundiera el ejemplo...
Un saludo.

Luis Valdesueiro dijo...

Ejemplar historia, Yolanda. Una herida cauterizada a tiempo.
Saludos.

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