| A qué poco sabe el agua cuando no se tiene sed. * Las palabras son de todos, pero cada uno elige las suyas, y las defiende según su parecer. * Palabras vanas, nueces secas. * Tres silencios: el de la vida, el de la muerte, el del olvido. * La palabra ‘alma’, ciudadela de lo inasible. * Arte poética: ¿es imaginable, y deseable acaso, una selva en la que todas las aves, cualquiera que sea su plumaje, canten lo mismo? Triste selva, mil veces triste. * El poema concluye cuando encuentra al lector. * La poesía quizás sea una gracia; tal vez por eso hay más oficiantes que poetas. * Los sentimientos poseen su propio lenguaje, ajeno a las palabras, y no siempre traducible. A lo más que podemos aspirar es a nombrarlos. * Para que un poema emocione es preciso que haya emoción en el poema y que el lector sea capaz de sentirla. * Escucha tus silencios como si contemplaras la luz de una vela. * Las palabras que sobran pesan más que las que faltan. * La vida es corta, la muerte larga, y el olvido eterno. * El vuelo del pájaro no deja huellas. * Escuchar a las palabras desde el silencio de las palabras. * Hay palabras que valen por mil silencios, y silencios que valen por mil palabras. * El pensamiento es engañoso: da seguridad donde no puede haberla. * Los sentimientos tristes brillan con la lluvia. * No quieras lo que no quieres. Quiere, si puedes, lo que quieres. * La cordura de un loco (Artaud): los versos no se explican.
LUIS VALDESUEIRO El Alambique, 4 (noviembre 2011-abril 2012)
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17.1.12
Como sombra que pasa. Aforismos en “El Alambique” (y 2)
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