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28.10.11

Hablar por los codos y saber escuchar

Las costumbres cambian, incluso las buenas. Y pocas cosas hay tan cómicas como acechar las costumbres lejanas: desde la ilusión del presente nos reímos, nos burlamos de las costumbres arcaicas, olvidando que nuestras costumbres presentes, casi tan efímeras como el presente mismo, acabarán siendo pasto de las risas futuras.

En 1957 (o tal vez 1956), época por la que  desembarcó en España el invento de la televisión, que tantas costumbres cambió, Antonio de Armenteras publicó un libro de éxito sobre buenas costumbres: Enciclopedia de la Educación y mundología. (Curioso palabro, ahora en barbecho, que aparenta apelar al nombre de una ciencia, y que, según el DRAE (22ª ed.), en realidad significa la “experiencia y habilidad para gobernarse en la vida”. Editó el libro De Gasso hermanos, en Barcelona.

Recuerdo haber ojeado hace años ese curioso libro; ayer, casualmente, descubrí, varado entre otros papeles, la fotocopia de una página que atesora un párrafo singular, al menos visto con ojos de ahora mismo; en su momento, quizás fuera un párrafo terriblemente serio e inapelable. Quién sabe. Lo cierto es que donde menos se espera salta el humor, aunque maldita la gracia:  

El hablar por los codos debe ser únicamente privilegio femenino. Aunque sea una lástima que mujeres encantadoras hablen de lo que no entienden, en ellas la charlatanería tiene disculpa, en el hombre jamás. El ejercicio que debe hacer el hombre después de la comida es andar un kilómetro; el de la mujer, hablar una hora. No invirtamos los términos; conservemos nosotros nuestra hombría, y ellas su feminidad.

¡Hombría y feminidad! ¡Uf! Pese a lo dicho, el autor no olvida el elogio, ¿con aviesas intenciones?, de las mujeres que saben escuchar:

Las que saben escuchar, las que saben dar al hombre que habla la impresión de que es bien comprendido, sobre todo por ellas, pueden estar seguras de triunfar en toda la [sic] reunión.

Hablar por los codos y saber escuchar. No cabe duda: por la boca muere –y vive– el pez.


  

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2 comentarios:

Javier dijo...

Rara y extraordinaria habilidad es esa, Luis. ¡Quién la pudiera adquirir...!

Un abrazo.

Cheap RS Gold dijo...

I believe there are lots of more pleasant periods up front for folks who read carefully your blog post.
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