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30.7.11

Budhi-Dhorma y “Paradiso” [Notas…] (11) El primer paso

Campamento_Militar_Columbia_1900José Lezama Lima nació el 19 de diciembre de 1910 en el campamento militar de Columbia, La Habana.


SINOPSIS I

Finalmente, cediendo a un designio aristotélico, Budhi-Dhorma pasó de la potencia al acto: tras meses de divagaciones, aprovechó unos días de holganza en el septentrión para adentrarse en Paradiso*. Como afirma el dicho: Nunca es tarde si la dicha es buena.

Budhi-Dhorma no es crítico, ni desprecia la crítica; es un simple lector, un lector ingenuo que un día hizo promesa de adentrarse en la enmarañada selva del paraíso lezamiano, aun a sabiendas de que se expondría a inverosímiles y arduos embates, estéticos y de todo tipo.  Quizás sea esta novela de Lezama Lima una de las más sorprendentes aventuras literarias de nuestra lengua (o “un tostón”, según la caterva de lectores derrotados), un auténtico Everest verbal cuya lectura, tiránicamente, no cesa de exigirnos tiempo. Y paciencia. ¡Tiempo y paciencia! Y otra vez tiempo y paciencia... (15/7/2011)

Budhi-Dhorma se acomoda bajo el emparrado. Junto a él dormita Blas, el perro cojo. Los racimos de verdes uvas parecen liliputienses ahorcados. Al trasluz se advierte con nitidez una tela de araña, laberíntica filigrana. El río Sar discurre a tan solo unos metros, allá en lo hondo. Si permanece atento, Budhi-Dhorma oye su murmullo, parco en verano.

Un leve viento recorre el huerto y agita el manzano, la higuera, el almendro, el laurel y ese otro árbol que da una fruta que aquí llaman ambruño. El calor del mediodía conforta al amparo de la parra, con sus troncos retorcidos como un remordimiento.

Budhi-Dhorma comienza la lectura: La mano de Baldovina separó los tules de la entrada del mosquitero...

La mano de Baldovina… Baldovina… Gracias a una nota, el lector ingenuo se entera de que Baldovina es trasunto de Baldomera, la fiel criada zamorana, de Cerezal de Aliste, a la que el poeta cubano llamaba, por su entrega al cuidado de la casa, “el mastín de Castilla”.

No es la primera vez que Budhi-Dhorma lee el comienzo de Paradiso, pero ahora, fiel a su promesa, no abandona la lectura, y sigue con curiosidad y renovada sorpresa la desesperación de Baldovina al descubrir las ronchas que cubren el cuerpecito de José Cemí, de apenas cinco años. Las torvas ronchas y los agobios respiratorios, al filo de una medianoche de octubre, en un campamento militar de La Habana, en Cuba.

[30/6/2011]

Continuará.

* El primer capítulo de Paradiso se público en 1949, en dos números de Orígenes. Revista de arte y literatura, en 1949 (22, Verano y 23, Otoño). José Lezama Lima y José Rodríguez Feo figuraban como editores. Además de traducciones de Heidegger, Eliot, Woolf y Valéry, en esos números había textos de Octavio Paz y Virgilio Piñera, entre otros.

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