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20.6.11

Budhi-Dhorma y “Paradiso” [Notas...] (10) La poesía o el caracol


SINOPSIS PARA RECIÉN LLEGADOS.
Aunque Budhi-Dhorma, lector ingenuo, se ha prometido a sí mismo leer Paradiso, la monumental novela de José Lezama Lima, no ve llegado el momento de empezar la lectura. Amilanado por la magnitud de la empresa, todo se le vuelven maniobras dilatorias, aproximaciones propedéuticas.
Y mientras llega el deseado momento, Budhi-Dhorma vive y desgrana digresiones…

Budhi-Dhorma mira a través de la ventana. Los árboles refulgen de verdor, pero el cielo es una inmensa nube grisácea. El día está triste, con esa impertinente tristeza de la primavera, que nos aboca a desear un aluvión de sol para avivar los sueños. El día está triste, con esa tristeza indefinible de los días que atrapan la nostalgia. Nostalgia tantas veces sin objeto, que atraviesa el vacío y anida en lo profundo del alma, en lo más hondo. Budhi-Dhorma, que algo se conoce, corta en seco. Y, remedando a los palafreneros de antaño, se grita a sí mismo: “¡Sooooooooooo...!”, y con ese grito Budhi-Dhorma espanta la asediante tristeza. Se levanta del escueto sillón y toma de la estantería un librito azul. Lo abre al azar y lee:

En una ocasión dije que la poesía era un caracol nocturno en un rectángulo de agua, pero, desde luego, se le ve la raíz irónica a esa no definición, es decir, un caracol nocturno no se diferencia gran cosa de uno diurno, y un rectángulo de agua es algo tan ilusorio como una aporía eleática; pero antes que todo, no para definir la poesía, que no lo necesita, sino para acercársele, como yo he hecho en varias ocasiones, hay que hablar de la poesía, del poeta y del poema.

Quien habla así no es otro que Lezama Lima. Budhi-Dhorma se deja arrullar por las evanescentes palabras, por su dulce brisa acariciadora. Renuncia a interpretarlas, pues alberga la sospecha de que ante ellas es ocioso comprender o no comprender; tales palabras nos empujan a sentir, a traspasar lo que dicen, a ir más allá del resplandor de las cosas... Misticismo poético, se dice Budhi-Dhorma. Misticismo, sí, con su ascética, sus vías de conocimiento, sus noches tenebrosas. Budhi-Dhorma acalla razones y reanuda la lectura:

La poesía actuando en la historia ni siquiera necesita nombrar su ejecutor, un poeta. El poema es un cuerpo resistente frente al tiempo, y el poeta es el guardián de la semilla, de la posibilidad, del potens. Eso lo sacraliza, es el hombre que cuida un germen, nada menos que la semilla del potens, de la infinita posibilidad. Todos mis ensayos sobre poesía le dan la vuelta a estos temas, y ellos, como planetas, le siguen dando vueltas a la poesía.

Así hablaba Lezama Lima, así definía su relación con la poesía, así se lo contaba a Ciro Bianchi en una entrevista.

[29/4/2011]

¿Continuará?

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