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8.5.11

Budhi-Dhorma y “Paradiso” [Notas…] (8) La libertad negativa

SINOPSIS. Aunque Budhi-Dhorma, lector ingenuo, se ha prometido a sí mismo leer Paradiso, la monumental novela de José Lezama Lima, no ve llegado el momento de empezar la lectura. Amilanado por la magnitud de la empresa, todo se le vuelven maniobras dilatorias, aproximaciones propedéuticas.
Y mientras llega el deseado momento, Budhi-Dhorma vive y desgrana digresiones…

Entregado a diversas tareas, Budhi-Dhorma descuida la lectura pendiente de Paradiso. Ay, todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora, dijo hace siglos y siglos el sabio Qohelet. Acaso por saber que el ánimo es propenso a la mudanza, Budhi-Dhorma envidia la fe viva del alpinista, siempre fiel al desafío de la montaña, a la que nunca olvida, esa montaña que presagia goces futuros.

Otros asuntos rondan la cabeza de Budhi-Dhorma y siempre se detiene ante la mano de Baldovina. Sospecha que no ha llegado su momento. Contrito y apenado, se siente vasallo de fuerzas desconocidas: no siempre va donde quisiera, y muchas veces acaba yendo a donde no quisiera. C’est la vie, filosofa Budhi-Dhorma, mientras recuerda la definición negativa que de la libertad dio Rousseau. Y a ella se aferra Budhi-Dhorma, cual si fuera un ginebrino más. Él no aspira a hacer lo que quiere; le basta con no tener que hacer lo que no quiere. «¡La libertad!, qué bello ideal», susurra Budhi-Dhorma, que se siente esclavo por partida doble: no hace lo que quiere y hace lo que no quiere. Sino fatal, tan común. Para reconciliarse consigo mismo, Budhi-Dhorma se lame de vez en cuando con una frase consoladora, al derecho y al revés: «Mejores momentos vendrán. Vendrán momentos mejores.» Y mientras tanto, Budhi-Dhorma siente un deseo negado y una fuga cumplida.

Celoso de su palabra, Budhi-Dhorma no renuncia a su promesa. Y como su poca o mucha sabiduría le enseña que no hay gozo en el rigor, espera que maduren en su magín esas ansias que vuelven gozosas las promesas, y que inflaman al sujeto de fervor espiritual. Pero el hombre propone y Dios dispone. Y Budhi-Dhorma no es tan mentecato que desconozca tan sublime verdad. “El hado sopla cuando quiere y como quiere.” Así piensa Budhi-Dhorma.

[29/3/2011]

¿Continuara?

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