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11.10.10

Suicidio imperfecto

Alguna vez, en horas tristes, acarició la idea del suicidio. Pero siempre acabó rechazándola. Por pereza, más que nada: odiaba los preparativos... aborrecía las excusas... Y así acabó creyendo que lo mejor era dejarse matar. Poco a poco. Por la vida. Día a día. Hasta la muerte.

10 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Una muerte muy cruel. Estremece al pensarlo. Desde luego, la pereza es el peor de los vicios. Una bonita historia para no dormir.

Un abrazo.

zim dijo...

Es lo que hacemos todos. Al fin y al cabo, vivir no sea quizá otra cosa que irse dejando matar a diario, morir un poco cada día ...

La diferencia entre unos y otros está en que ser matado por el amor, la pasión, la actividad, la alegría, la confianza ... es mucho más dulce que dejarse morir de desamor, de apatía, inactividad, tristeza y desconfianza. Lo primero es morir a fuerza de vivir; lo segundo es morir en vida.

Vivamos, Luis, hasta morir.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Vaya, con gente así no podría haber escrito Stevenson su "Club de los suicidas". Así decía Séneca "otiositas uitanda", hay que evitar la ociosidad y la pereza.
Un abrazo.

Juan Poz dijo...

Comprendo que se escoja la vía lenta. Se muere mucho más acompañado, ¡dónde va a parar! Y se disfruto mucho más comentando el desgarro de los estragos. La vía rapida es para los asnos insensibles y desesperados que no saben valorar la exquisitez del dictum quevediano: "presente sucesiones de difunto" ¡A su salud!, por paradójico que suene el brindis.

Juan Poz dijo...

"Disfruta", evidentemente.
P.S. "asnos" no es anagrama de "sanos", por supuesto, ni tampoco errata.

Luis Valdesueiro dijo...

Gracias a todos -de corazón... y de cabeza- por vuestros enriquecedores comentarios.
Saludos.

Joselu dijo...

No sé si la vía rápida contiene una dosis de poesía que me seduce. Muchos han optado por ella. No les esquinaría yo. No deja de ser una apuesta seductora acabar en plenitud y no en una residencia de ancianos acabados y contritos. Quizás en el suicidio haya una marca de soberbia que la decadencia y la muerte ordinaria va arrumbando.

Luis Valdesueiro dijo...

Gracias, Joselu, por tus interesantes reflexiones.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Llego tarde, Luis, pero el relato me ha parecido fantastico.
Un abrazo, Javier.

Luis Valdesueiro dijo...

Muchas gracias, Javier.
Un abrazo.

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