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9.6.10

Venus

Allí estaba, en el andén, esperando el metro, firme como un tótem.

No cabía duda, era ella.

"Es ella", pensó. Sí, era ella.

Era la venus de Willendorf rediviva. Una venus, negra, de Willendorf.

Primero la vio de perfil. Al pasar a su lado, casi se rozan. Luego, la observó tímidamente, en la lejanía.

Su figura era imponente. Los pantalones, ceñidísimos; la camiseta, ceñidísima. La carne se derramaba majestuosamente por delante, se escurría por los flancos, se arremangaba en el trasero.

Ella permanecía inmóvil, como un faro, anclada en un regocijo ancestral, quién sabe si burlándose de la escuálida belleza de otras mujeres, acaso incapaces de espolear atávicos deseos.

Ella resplandecía de orgullo, ella emanaba poder.

Llegó el metro, desapareció la visión.

"A veces, pensó, el andén del metro es un museo."

5 comentarios:

Carmen dijo...

Por la calle pasea, de vez en cuando, alguna Venus Willendorf. Siempre que las veo me admira su valiente desafío a un modelo, casi totalmente instaurado, de "escuálida belleza" que nos tiene tan obsesionadas a muchas mujeres occidentales de cualquier edad y condición. Hace poco tiempo que visito su blog y le felicito por sus entradas.La titulada "palabras sabias" me pareció espléndida.
Un saludo.

Luis Valdesueiro dijo...

Muchas gracias, Carmen, por tus amables palabras. Sé bienvenida.
Un saludo.

David · Panda de Tolos dijo...

Un museo, y una selva, y una galería de arte, y una película documental...
Darse un paseo en metro es algo fascinante.

sarahv.f dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Valdesueiro dijo...

Ni que lo digas, David.
Saludos.

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