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5.6.10

Los justos

Quizá no sea fácil hallar diez justos, pero siempre cabe la posibilidad de dar con uno. (Y si al Señor, a Yahvé o a Jehová no les basta, a nosotros, simples mortales, nos sobra.) Esta es una razón suficiente para la esperanza, incluso si la desilusión las ha usurpado todas.

Porque quien no confía, desespera; y quien desespera, vive muerto, aunque viva.

6 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Quería felicitarte por tu selección de Epicuro de ayer, pero ya has puesto otra entrada. Aprovecho para decir que Epicuro no parecía conocer la esperanza, y por eso no conoce la grandeza. La aurea mediocritas del Mundo Antiguo, y sus estrechas veredas de laberinto, se encarnan en un Dédalo que lamenta como hybris la osadía poética de Ícaro.
Un abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

Sí, José Miguel, yo mismo me sorprendo de la rapidez en poner entradas. Espero que el número de tonterías que digo no aumente proporcionalmente. Respecto a la osadía de Ícaro quizá convenga no olvidar que pagó un precio por su megalomanía. Tal vez representa una visión extrema del deseo de elevación, que nunca debería empujarnos a la locura. Pero, lo admito, a veces no es tan fácil saber lo que es locura y lo que no lo es.
Un abrazo.

Javier dijo...

La desesperación también alimenta. Mata pero nutre. Además, ¿acaso no mata igualmente la vida? Buscar hombres justos es como buscar la piedra filosofal: un cuento. Todavía debe de andar el pobre Diógenes con su lámpara a la caza de un solo hombre bueno...

Un abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

No desesperes, Javier, que alguno habrá...
Un abrazo.

Desde mi ventana dijo...

"Su nada espero nada temo", es una divisa renacentista tomada de los estoicos. Pensé que es buena para la reflexión en este punto de la discusión. En todo caso es mi saludo para todos los que frecuentan este espacio y en especial para el que pone la casa.
Núria

Luis Valdesueiro dijo...

Bienvenida, Núria, y muchas gracias por tus palabras. Sí, es indudable que el temor es acompañante fiel de aquello que esperamos. Pero parece que no queda más remedio que pelear con el temor.
Saludos.

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