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4.5.10

Pobres ricos y ricos pobres

La pobreza no consiente fronteras. De ahí que haya pobres de toda condición. Desde el pobre paupérrimo que no conoce otro horizonte que la pobreza, hasta el pobre solemne que si antaño nadó en la abundancia, hogaño se avergüenza de su sino. Los sociólogos suelen hablar de cambio social, y lo cierto es que todo está sometido al cambio, como nos recordaba Heráclito con metáfora fluvial (aunque el pobre pobre se baña en cueros, y el rico rico no repite bañador). Cosas de la vida. Ni es fácil ascender en la escala social, ni quizá sea tan fácil descender, salvo cuando acontecen terremotos históricos. Pero lo que no cambia, por más terremotos que haya, es que siempre habrá pobres y ricos, aunque no siempre sean los mismos. (Y acaso los nuevos ricos no sean mejores que los antiguos; ni se resignarán los nuevos pobres a su pobreza de igual manera que quienes lo son de nacimiento.) Lo cierto es que todas las utopías sociales acaban dándose de bruces con la realidad, la tozuda realidad de la naturaleza humana. Pero es indudable que el río fluye, incluso sin empujarlo. Y fluye la historia, y la economía fluye... Y todo fluye... Y fluye la vida... Y las realidades de hoy no satisfacen, aunque los cumplan, los sueños de ayer; y los sueños de hoy, ¿quién los reconocerá cuando se cumplan, si se cumplen?

Motivan estas digresiones una información publicada hace meses en el BOE: la inscripción en el Registro de Fundaciones de una harto singular, que da cumplimiento a lo dispuesto en el testamento de la Excma. Sra. Doña Isabel de Borbón y Esteban de León, Marquesa de Balboa. Para percatarse de la singularidad de dicha fundación, basta con echar un vistazo a sus fines: atender y cuidar a pobres vergonzantes y ancianos solitarios venidos a menos... atendiendo primero a las mujeres, y preferentemente a las que tuvieron una buena posición, con preferencia a las personas de la condición social que tuvo la extinta Excma. Sra. Marquesa de Balboa, que necesitan ayudan y no se atreven a solicitarla o no lo consiguen”.

Discriminación positiva, se llama la figura; tan propia, paradójicamente, de tiempos igualitarios a lo Procusto. Por si quedaba alguna duda, resulta evidente que la pobreza no rechaza a nadie; cosa distinta de lo que sucede con la riqueza, que es patrimonio de pocos. Y ricos.

6 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Esto me hace pensar en la pobreza del lenguaje políticamente correcto ("discriminación positiva"), neutro e insípido, frente a términos cargados de regusto poético y vigor como el de "pobres vergonzantes". Hacía mucho tiempo que no lo leía. Gracias, Luis, por traerlo a colación. Esta crisis económica está llevando a los comedores de Cáritas a mucha gente que nunca habría imaginado verse allí (clase media estrangulada por las hipotecas), y que van allí como por la puerta de atrás. Algunos se frotan las manos con estas cosas, pues a los regímenes liberticidas les sobran las clases medias, es decir, gente con fuerte conciencia de su dignidad y sus derechos.
Un abrazo.

Javier dijo...

No acabo de ver la indignidad de comer cada día, aunque, ciertamente, sea promiscuo el estómago de esas clases medias o mediocres. ¿Será, por ventura, más indigno ser más pobre que más medio(cre)? Al pobre, más cuanto más pobre, no le queda dignidad, se la ha merendado o la ha vendido para poder merendar. Tampoco le quedan derechos, ¿para qué habrían de servirle? ¿Se comen, acaso?

Cuánta razón, Luis, encierran tus palabras hoy, cuánta dignidad, cuánta amargura... ¿Dónde estarán los pobres, es decir, esos medio-ricos venidos a menos, que no se les oye piar?

Un abrazo.

Juan Poz dijo...

¿Sed me perdonará pararme en un asunto de marginalia tratándose de un tema tan tremendo como el del artículo? "Tozuda realidad de la naturaleza humana" es la expresión que aún me tiene dándole vueltas con no poca perplejidad. En esos cuatro conceptos hay involucrada tanta teoría que me da vértigo siquiera enunciar los caminos por los que se me ha disparado la mente. (Una errata, caninos, ya corregida,parece haber sido dictada por el contenido del articulo...)¿Hasta qué punto puede ser tenido por tozudo lo que es y más aún si lo que es es la naturaleza humana? ¿Humana es una tautología de naturaleza? ¿No deberíamos hablar de la "tozuda artificialidad humana" para referirnos a la insistencia en nuestra desviación de lo que una vez fuimos? Ya digo que siento haberme distraído del fondo del asunto, pero...

Luis Valdesueiro dijo...

Gracias, amigos, por vuestros comentarios. Dan que pensar.
Saludos.

Aa dijo...

Pobres ricos, sí. Precisamente cuando lo del pobre Millet robando a espuertas al Palau de la Música y a través de otras fundaciones, le oí decir a una psiquiatra que es que en lo profundo se sentía muy pobre. Misérrimo.
Por lo demás, ya ves, siempre habrá clases.

Luis Valdesueiro dijo...

Quizás todos nos sintamos en lo profundo un poco "probes". Pero eso no es excusa.

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