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28.5.10

Baudelaire y el suicida

Baudelaire_por_Nadar

A veces me visita el recuerdo de un suicida. Un día (yo aún no había cumplido los once años) se propagó por el pueblo la lúgubre noticia: alguien había encontrado en el pinar a un hombre muerto. Muerto por propia mano, según todas las apariencias. Una pistola velaba su cadáver.

(Los años difuminan los recuerdos, aunque a veces ni la realidad es clara.)

Pese a todo, recuerdo un detalle inolvidable: el suicida guardaba en el bolsillo un poema escrito a mano. "El reloj" era su título; y un tal Baudelaire, su autor.

¡Quién puede sospechar los motivos del hombre! Acaso respondiera a la llamada del azar, o de la virtud, o del arrepentimiento, como indica la última estrofa del poema:

Tantôt sonnera l'heure où le divin Hasard,

Où l'auguste Vertu, ton épouse encore vierge,

Où le Repentir même (oh! la dernière auberge!),

Où tout te dira: "Meurs, vieux lâche! il est trop tard!"


Pronto sonará la hora en que el divino Azar, / y la augusta Virtud, tu esposa aún virgen, / incluso el Arrepentimiento (¡Oh postrer refugio!), / todo te dirá: "¡Es demasiado tarde, muere, viejo cobarde!"

(Traducción de Ana María Moix [1966])

El hombre, sin esperar más, acudió a la cita con la muerte, y su acto cumplió la sentencia del poema. O quién sabe qué oscuro designio dirigió su mano, la misma, sin duda, que copió los versos. 

Por aquel entonces, Baudelaire era para mí un nombre desconocido. Y, curiosamente, durante años oí hablar de él en la radio -intrigado y entregado-, pero sin sospechar que era de él de quien hablaban, a causa de la estrábica pronunciación del francés. Quizás no haya otra lengua, de entre todas las hijas del latín, tan veleidosa.

Debo, pues, a un suicida, la punzada alegre de la poesía, fiel aliada de su infortunio, y, por si no bastara, el nombre sinuoso de Baudelaire.

4 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Magnífica entrada, Luis. Tu vivencia es asombrosa; material para una novela. Cuando menos para una paráfrasis de ese gran poema.

Un abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

Muy amable, José Miguel. Y un gran poema, sin duda.
Un abrazo.

Juan Poz dijo...

No sé si para una novela, pero que es el embrión perfecto de un cuento con el más quintaesenciado sabor centroeuropeo es, para mí evidente. No ignoro que el poeta es Baudelaire, pero la atmósfera, la edad del protagonista, la presencia siempre inquietante del bosque, el trágico acontecimiento, el misterio, etc., configuran ese tipo de relatos que he intuido. Incluso se me han pasado por la mente imágenes de La cinta blanca, de Hanecke.

Luis Valdesueiro dijo...

Me alegra que haya evocado en ti algunas cosas, Juan. Esto me lleva a pensar que quizá debería empezar a abrir el baúl de la infancia. Ya veremos.
Un abrazo.

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