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10.3.10

Julio Camba y el otro mundo

Leer a Julio Camba es siempre una delicia: su manera de mirar el mundo es clara y chispeante, y la sorpresa y el humor están asegurados. Sus páginas parecen el triunfo de la levedad, una levedad con algún resabio filosófico. Cuatro nimiedades le bastan a Camba para escribir un artículo genial, aunque, más que escribir, Camba parece estar contando lo que escribe.

Quizá otros hayan coronado cotas más altas en el periodismo, pero es seguro que pocos han escrito cosas tan seriamente divertidas. (Camba recuerda a Buster Keaton: la impasibilidad es su norma.) Y todo dicho con esa llaneza que recomendaba don Quijote, y que tan difícil, y deseable, resulta. Llaneza que seduce más que cualquier artificio. Las palabras de Camba parecen, en efecto, depuradas por el tiempo, la experiencia o la vida.

Uno de los primeros libros de Camba, Un año en el otro mundo, fue el resultado de su estancia en los Estados Unidos. Publicado en 1917, recogía artículos publicados en 1916. (El año pasado lo reeditó la editorial Rey Lear.) Conocía algunos de esos artículos, verdaderamente antológicos, por la selección que hizo el autor en Mis páginas mejores. Si para sus coetáneos leer el libro de Camba pudo suponer una experiencia sorprendente, para un lector de ahora mismo, la sorpresa no es menor, aunque sí distinta. A los lectores de entonces, muchas cosas quizá les sonaban a chino, sin sospechar que el futuro de sus paisanos estaba, en buena parte,  escrito en esas páginas. A nosotros, lectores de ahora  mismo, el libro nos ayuda a descubrir en el pasado el origen de muchas cosas (que si fueron raras, ahora son cotidianas), debido a que en no pocos aspectos hemos seguido la senda abierta por el coloso americano...

2 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Camba es de mis preferidos. Aún recuerdo lo que disfruté leyendo "Aventuras de una peseta". Tomo nota de tu recomendación, Luis, muchas gracias.

Luis Valdesueiro dijo...

Lo disfrutarás, no me cabe duda, José Miguel.
Saludos.

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