Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

12.10.09

El otro, el mismo


En su cuento "El otro", Borges elabora un profundo retrato autobiográfico de su evolución personal e intelectual, y para ello utiliza la siguiente estratagema: desde el presente de un día de febrero de 1969, a orillas del río Charles  (el río con nombre de hombre, como declara Dámaso Alonso en su poema), el viejo Borges entabla un diálogo con el joven Borges que se encuentra en Ginebra, a orillas del incesante Ródano, unos cincuenta años atrás.
Si es inevitable que en cada momento seamos lo que somos (burdo remedo del Soy el que Soy, bíblico), también parece claro que, como río que fluye (oh Heráclito), continuamente estamos dejando de ser lo que somos en cada momento para, precisamente, llegar a ser lo que en cada momento somos. De ahí que siempre seamos el mismo, pero otro. Esa es la razón por la que, aunque suene a paradoja, podemos llegar a ser tan distintos de lo que hemos sido, sin dejar por ello de ser el que somos.

3 comentarios:

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

Impresionante cuento que fascina por su propuesta, esa que nos hace reflexionar sobre la polifonía del yo. Es un tema recurrente en Borges como la reverberación de los espejos donde la realidad se multiplica en otras realidades.

Joselu dijo...

Fascinante cuestión la que planteas tomando como partida ese inquietante cuento de Borges que me sirvió de referencia para un relato que publiqué en febrero pasado EXTRAÑEZA. Es un tema que me ha resultado apasionante siempre. Cada mañana me pregunto cuando tengo tiempo ¿quién sale a la calle ese día? Y no tengo las ideas claras hasta que al final de ese día, hago un examen de conciencia. Y soy el que ha sido, el que ha hablado, el que ha actuado, como un extraño actor que no se supiera su papel con demasiada convicción. Otras veces la actuación sale bien. El diálogo con el otro es de lo mejor de Borges. Me lo planteo con frecuencia.

Luis Valdesueiro dijo...

Muy exacto, Francisco, eso de la polifonía del yo. Está claro que tenemos muchos registros...
Gracias, Joselu, por señalarme tu relato. Muy interesante. Se respira en él esa "extrañeza" de la que habla el título.

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.
Contestaré si tengo algo pertinente que añadir.