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17.9.09

Relaciones extrañas

Hay épocas de la vida en que uno mantiene consigo mismo extrañas relaciones: no se oye hablar, no escucha lo que piensa, obra sin porqué, esquiva su camino. Y, sencillamente, se deja vivir: vivir como si su vida le fuera ajena, vivir como viven los muertos que todavía viven...
(Aunque también es posible que necesitemos olvidarnos de nosotros mismos para volver a encontrarnos.)

4 comentarios:

Joselu dijo...

Sólo abandonando el ego es posible la felicidad, la totalidad y la recta comprensión de las cosas. Pero abandonar el ego no puede ser un objetivo porque cuanto más lo quieres orillar, más se fortalece. He ahí el problema. O quizás no sea un problema. Vete a saber.

Luis Valdesueiro dijo...

Paradójico problema. Y además la vanidad espiritual está siempre al acecho.

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

Muy budista el comentario de Joselu. Un día me dejé abandonado el ego y vino la policía a casa a traérmelo. A saber qué haría por ahí sin mi yo.

Luis Valdesueiro dijo...

Con el ego pasa lo mismo que con la sal. Hay que saber cogerle el punto y no pasarse. ¡Pero renunciar a ella...!

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