Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

17.3.09

La muerte de Georg Bendemann

“Te condeno a morir ahogado”, le dice su padre a Georg Bendemann. Cuando oye el veredicto, el joven sale corriendo de la casa paterna hasta el puente cercano, y allí “espió entre los barrotes de la baranda la llegada de un autobús, cuyo ruido cubriría fácilmente el ruido de su caída; exclamó en voz baja: 'Queridos padres, a pesar de todo, siempre os he amado', y se dejó caer". Este final de La condena seguramente impresionó en su día a Vila-Matas (pertinaz exhumador de bartlebys y defensor a ultranza de las citas literarias), quien lo recuerda en una nota de su Dietario voluble. Y quizá no dude de que lo recuerda bien, porque de otro modo no hubiera escrito que Georg “se arrojó desde la ventana de la casa paterna”. Esta trivial anécdota obliga a pensar en la cantidad de veces que la memoria nos engaña, sin nosotros saberlo. Traicionera memoria, incluso en lo que más nos importa. De ahí que podamos ser víctimas de un error con absoluta inocencia: la osada inocencia que nos envalentona (aunque después nos sorprenda) cuando mentimos creyendo decir la verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario.
Contestaré si tengo algo pertinente que añadir.